Otto Dix, de lo salvaje a lo degenerado Otto Dix, de lo salvaje a lo degenerado
En la película Beltracchi: the art of forgery menciona Sofía Komarova, directora de la galería Artvera´s, en Ginebra, que una pieza falsificada puede ser... Otto Dix, de lo salvaje a lo degenerado

Su trabajo refleja una visión atroz de la historia y el desconsuelo de la guerra

Lo visible es aquello que el ser humano crea al mirar. Lucía Santaella

En la película Beltracchi: the art of forgery menciona Sofía Komarova, directora de la galería Artvera´s, en Ginebra, que una pieza falsificada puede ser mejor técnicamente pero le falta alma. Esa que le da las circunstancias en las que una obra se creó; esa sociedad, época, guerra…  que vivió el artista. La obra de Otto Dix es un claro ejemplo de cómo el contexto influye a un artista. La narración de lo vivido a través de su obra. Conforme evoluciona su pintura, de la cual nunca se alejó, el artista deja ver al espectador ese paso por la universidad, la guerra, los burdeles y las calles; sexo, muerte, vejez. Convirtiéndose cada vez más crítico con su circunstancia social, llega a ser uno de los más salvajes ironistas  de la modernidad.

Su vida

Otto Dix, de lo salvaje a lo degeneradoOtto Dix fue uno de los millones de soldados que se convertirían en carne de cañón durante la primera guerra mundial. Sobrino de Fritz Amann, pintor de paisajes, tuvo desde niño contacto con el arte. Estudió en la Academia de Dresden -donde recibió formación académica y comenzó su actividad laboral, ejerciendo como decorador-, hasta que en 1914 se alistó en el ejército alemán. Esta experiencia lo marca profundamente. A pesar de que fue herido varias veces, logra crear bocetos de lo que presenció en las batallas; tema que sería recurrente por el resto de su vida: “No he ido al campo de batalla para hacer propaganda, sino a elaborar un natural análisis de la realidad”. Ofrece, sin duda, las imágenes más violentas de la guerra y la posguerra.

En 1919 regresa y reanuda sus estudios de arte con Max Feldbauer y Otto Gussman en la Academia de Arte de Dresden, de la que llega a ser nombrado catedrático. Posteriormente, con la llegada al poder de Hitler, es expulsado de la Academia e incluido en la lista de “arte degenerado”, como denominan los nazis al arte moderno. Paradójicamente a los 54 años es obligado a participar en la Segunda Guerra Mundial.

Su obra marca la historia de su vida. Retratos de sus padres, amigos, vecinos, mecenas, van dando cuenta de quién era. Cuando se instala de nuevo en Dresden funda el Dresden Sezession Gruppe (1919), que agrupaba artistas expresionistas y dadaístas con un fuerte componente de crítica social.  Posteriormente viaja a Düsseldorf donde se une al grupo Das Junge Rheinland. Es ahí en Düsseldorf donde conoce a la que sería su esposa, Martha Koch. Cuando la conoció aún era mujer del  dermatólogo, aficionado al arte y su mecenas, Hans Koch, del cual realizó varios cuadros.

El matrimonio Koch tenía además una galería de arte donde se exhibía obra gráfica de jóvenes artistas de las regiones del Rhin y de Dresden (1918-1920).

Hans Koch adquirió diversas obras de Otto Dix; entre ellas El salón I y El salón II, que representan escenas de prostíbulos. Cuando el artista vuelve a Dresden en 1921, contrajo matrimonio con Martha.  Dix y Hans Koch, nunca dejaron de ser buenos amigos; más tarde incluso se convirtieron en cuñados cuando Koch se casa con María la hermana de su exmujer. Durante la próxima década Dix retrata la infancia de sus tres hijos y su esposa. Todavía en el 2011 aparecieron tres acuarelas y un boceto del famoso retrato que el pintor dibujó al marchante Alfred Flechtheim, que eran propiedad de una hija del matrimonio Koch.

Otto Dix, de lo salvaje a lo degeneradoSu obra

Es considerado un pintor expresionista, y a partir de 1923 es incluido dentro del grupo Neue Sachlichkeit (Nueva Objetividad), junto con Georges Grosz o Max Beckmann. Inicialmente se sintió atraído por el movimiento Dada pero como muchos artistas de su generación, en la Alemania de los años veinte,  también se inspiró en las tendencias italianas y francesas del dibujo más realista y lineal. Estudia el estilo de los maestros alemanes, holandeses e italianos; creando obras con gran profundidad y luminiscencia.

Durante algún tiempo se concentra en el retrato, interpretando a sujetos cercanos a él. Implacable dibuja a sus modelos como seres totalmente vulnerables. De forma goyesca dilatándose en rostros viejos y ajados, cuerpos doblados por la edad.

La temática en su obra tiende cada vez más a la denuncia social, se acerca a ambientes oscuros donde las víctimas de guerra mostrando sus heridas conviven con miserables, prostitutas, delincuentes, vagabundos y borrachos. Su trabajo refleja una visión atroz de la historia y el desconsuelo de la guerra.  En sus piezas más famosas se nota claramente la influencia del realismo crítico, el cubismo, y el futurismo.  Usa la ironía como arma de creación, toma distancia de su época. Con una mirada detallada, aguda y profunda que no deja de ser sensible y reflexiva.

Influencia

Francis Bacon parece haber encontrado en muchos de sus rostros un referente. Esa cara macilenta grisácea, que de repente se dejan ver en los retratos de Otto Dix.

Otto Dix, de lo salvaje a lo degenerado

En abril de este año el pintor alemán George Baselitz inauguró una exposición en la galería White Cube, de Londres. Para la serie de pinturas con grandes figuras en blanco se ha inspirado en el cuadro del expresionista Los padres del artista que Otto Dix realizó en 1924.

El pintor no valora, mira. Mi lema es: “Confía en tus ojos.” Otto Dix


Anitzel Díaz