Nietzsche, la animalidad y el sentido de la tierra Nietzsche, la animalidad y el sentido de la tierra
La filosofía ha sido desde siempre una actividad racional: aun el gran crítico de la razón, el filósofo alemán Friedrich Nietzsche, llevó a cabo... Nietzsche, la animalidad y el sentido de la tierra

La filosofía ha sido desde siempre una actividad racional: aun el gran crítico de la razón, el filósofo alemán Friedrich Nietzsche, llevó a cabo su labor filosófica a través de la palabra escrita. En ese sentido su pensamiento esconde una gran paradoja propia de la filosofía: aun para criticar el racionalismo (que consiste no en el uso, sino en el abuso de la razón), es necesario hacerlo de manera racional, con argumentos racionales.

Nietzsche, la animalidad y el sentido de la tierraA pesar de ello, hay algo diferente en el pensamiento de Nietzsche que apunta a direcciones novedosas: su filosofía emplea mitos y símbolos que, expuestos en el lenguaje escrito, dan por resultado una filosofía diferente; un pensamiento que deja de ser meramente argumental y comienza a ser metafórico. Se trata, en pocas palabras, de una filosofía que deja de lado las pretensiones cientificistas y asume al quehacer filosófico como una creación artística.

Por lo anterior su filosofía difícilmente puede reducirse a una sola interpretación; las múltiples interpretaciones que se han hecho de su obra responden a la forma en que cada estudioso descifra los símbolos, los mitos y las metáforas que aparecen en ella. Eso no quiere decir que cualquier interpretación sea igualmente válida; quien simplemente lee una o dos obras de Nietzsche y saca de contexto alguna frase, seguramente llevará a cabo una interpretación pobre, si no es que incluso errónea. Para poder llevar a cabo una buena interpretación de un pensador de este tipo es necesario conocerlo de la manera más completa posible; conocer su obra, su vida, sus cartas, sus anotaciones fragmentarias, sus amistades, sus amores, hasta su música: todo el universo de creaciones de este pensador resultan significativas para comprender su propuesta filosófica.

Recientemente algunos exégetas, como es el caso de Mónica Cragnolini, han llevado a cabo lo que podría llamarse “una lectura animalista de Nietzsche”, esto es: consideran que la propuesta nietzscheana esconde una revaloración de la vida animal frente a la vida humana. Aunque en sí decir que la vida animal puede revalorarse frente a la vida humana conlleva ya el error de pretender que los seres humanos no somos animales, cuando finalmente somos un zoon politikón, como diría Aristóteles; un animal político. Ya sea que nos definamos como un animal político o como un animal racional, en realidad somos parte de la cadena evolutiva y somos, en efecto, animales. Pero hay ciertas características de la vida animal que hemos considerado lejanas a nosotros mismos, y esas características son precisamente las que Nietzsche revalora: la intuición frente al pensamiento racional, el instinto frente a la razón, la educación sensible frente a la educación racional, el arte frente a la ciencia.

Esa revaloración de los aspectos no puramente racionales del ser humano estuvo presente a lo largo de toda su obra. Inicialmente Nietzsche simboliza esos aspectos retomando el mito griego sobre Dioniso, el dios de la vegetación y la vida salvaje. Posteriormente hablará de “el sentido de la tierra” o de la necesidad de permanecer “fieles a la tierra” para olvidar los valores “celestes” que no corresponden a las criaturas que somos.

¿Qué quiere decir lo anterior? Nietzsche considera que los valores creados por las religiones y las diferentes morales del mundo no han sabido darle su lugar al cuerpo: le han visto como una mera carcaza, como una entidad que simplemente sirve para acoger un alma inmortal, la cual sí es nuestra verdadera identidad. Él considera que eso nos ha llevado a ver el cuerpo y todo lo que de él se deriva, como algo esencialmente “malo” o al menos como algo que tiene menos importancia que aquella otra entidad que conforma nuestra personalidad: el alma. Dejar de lado el pensamiento religioso no resuelva esta cuestión porque existe una versión laica de esa entidad superior: “la mente”, entendida como algo diferente y superior al mero cuerpo. Por eso la dualidad mente – cuerpo que hoy en día estudian la ciencia y la filosofía tiene sus orígenes en la dualidad psique-soma de la antigua Grecia. Para el antiguo, como para muchas religiones hoy en día, la psique conllevaba tanto los aspectos racionales del ser humano como sus aspectos espirituales e inmortales. En la época filosófica de Grecia, por la general “psique” quería decir tanto “alma” como “mente”, y soma quería decir “cuerpo”.

Nietzsche, la animalidad y el sentido de la tierra

Adelantándose a toda la neurociencia actual, Nietzsche considera que en efecto existe la mente o alma, como quiera llamarse a esa parte de nosotros que piensa, siente, razona y valora. Pero esa parte, a la cual podríamos llamar de manera griega “psique”, no es algo que se encuentre aparte del cuerpo o contra este: es parte del mismo cuerpo, es la forma que nuestro cuerpo ha creado para expresarse. Haría falta pues una nueva moral que le diera al cuerpo y todo lo que a él se asocia, la dignidad y el lugar que merece.

Esa nueva moral para los cuerpos que somos conlleva una revaloración de los aspectos instintivos, intuitivos y sensibles, como ya lo había anotado. Y son esos aspectos los que en efecto compartimos con muchos animales. De manera que no parece del todo falta de juicio la posibilidad de concebir un Nietzsche dador de las bases para una ética animalista.  ¿Fue Nietzsche consciente de ello? No lo creo: más bien considero que el lector de su obra puede obtener muchas ideas y propuestas para la defensa de la vida animal, pero Nietzsche mismo no parece haber sido consciente de esas implicaciones, ni creo que se propusiera en momento alguno llevar a cabo tal defensa.

Desde mi perspectiva será el filósofo francés Jacques Derrida quien ahonde en este veta del pensamiento de Nietzsche. En su seminario publicado ahora como La bestia y el soberano, así como en una serie de escritos que Editorial Trotta ha publicado bajo el nombre El animal que luego estoy si(gui)endo, considera que englobar a todo lo que no es humano como “los animales” es un sinsentido: existen tantas diferencias que no podemos referirnos de la misma manera a un insecto o a un elefante, por decir algo. El complejo análisis de la animalidad que Derrida lleva a cabo me parece llamado a revolucionar la filosofía y la política.

Nietzsche, la animalidad y el sentido de la tierra

Todo parece indicar que tanto a la ciencia como a la filosofía les llegó el momento de repensar la así llamada “cuestión animal”. A través de una sobrevaloración de la razón, hemos creído que el ser humano es superior a todos los demás seres que habitan nuestro mundo. Eso nos ha llevado a usar a los animales como cosas a nuestro servicio e incluso a maltratarlos. Ese maltrato a los demás animales y a sus ecosistemas nos está llevando a la destrucción de la vida en el planeta.

¿Somos en verdad superiores? Por los resultados más bien parece ser que si alguien pudiera escribir la historia de nuestro planeta en su conjunto, nuestra especie aparecería como el peor depredador de la vida en el planeta a lo largo de toda su historia. Revalorar la vida animal puede y debe conducirnos a una valoración diferente de nuestros ecosistemas y a una relación mas respetuosa y menos destructiva para con el planeta.

Esperemos que aun tengamos tiempo de llevar a cabo esta revolución en la moral y el pensamiento antes de que terminemos con el mundo… el siglo XXI será ecológico y animalista, o simplemente no será.


Dra, Paulina Rivero Weber

Dra, Paulina Rivero Weber

Profesora de filosofía de la Facultad de Filosofía y Letras y del posgrado en filosofía de la misma universidad. Entre su obra escrita se encuentran los libros Nietzsche: verdad e ilusión, Heidegger; la verdad originaria, Se busca heroína y Ética: un curso universitario. Junto con el Mtro. Gustavo Rivero-Weber, ha dado a conocer la música del filósofo F. Nietzsche en el disco Nietzsche: su música. Se ha especializado en ética, bioética y filosofía comparada, en particular en la relación entre el pensamiento de Nietzsche y el taoísmo chino. Pertenece a asociaciones académicas, entre las que sobresalen la Society for Asian and Comparative Philosophy, la Sociedad española de estudios Nietzsche y la Asociación Filosófica Mexicana.