Monreal y las sirenas Monreal y las sirenas
No bien se sabía que Claudia Sheinbaum fungiría como “Coordinadora” de Morena en la Ciudad de México –un cargo a medio camino de la... Monreal y las sirenas

No bien se sabía que Claudia Sheinbaum fungiría como “Coordinadora” de Morena en la Ciudad de México –un cargo a medio camino de la candidatura oficial para la Jefatura de Gobierno-, Ricardo Monreal se convirtió en el político más popular de la capital. Columnistas y políticos de distinto sino ideológico se apresuraron en proyectar al exgobernador zacatecano como la carta ideal para disputar a Morena, luego de una hipotética salida de ese partido, el control de la ciudad.

En círculos panistas, perredistas y hasta priistas, Monreal es percibido con simpatía. Asumen, no sin razón, que un eventual bandazo del delegado en Cuauhtémoc representaría una seria amenaza para la viabilidad de Morena en la Ciudad de México y, al ampliar  las perspectivas, en la coyuntura de la próxima elección presidencial, en la que Andrés Manuel López Obrador tendrá un rol protagónico.

No se equivocan. El proyecto político que López Obrador encabeza tiene su corazón en la Ciudad de México. El capital político del líder de Morena encontró su génesis aquí, cuando gobernó la ciudad del año 2000 al 2006. Sin este bastión, el lopezobradorismo no habría sido más que una corriente, como muchas otras, que encontraría más tarde que temprano la ingratitud de la marginación política.

En los cálculos políticos de Morena, en su proyecto para franquearse las puertas a Los Pinos en las próximas elecciones, la Ciudad de México posee un valor estratégico. Es un peldaño irrenunciable en la paciente construcción por alcanzar para la izquierda –por primera vez en la historia- la Presidencia de la República. Sin embargo, a despecho de la cautela, en dicha proyección se asume como inevitable la victoria absoluta de Morena en la capital.

Tal lectura no es errónea –al menos no lo era antes. El triunfo de Morena en la Ciudad de México tiene visos de inevitabilidad de acuerdo con los últimos sondeos de opinión. No obstante, la coyuntura para ese partido podría no ser la más halagüeña de verificarse una condición: la renuncia de Monreal a ese partido, y su posterior candidatura bajo otras siglas, presumiblemente en coalición.

Al menos para los adversarios del lopezobradorismo –que se cuentan a raudales-, el platillo luce apetitoso. Cuartear a esa corriente en el centro neurálgico de su poder y promover al renegado como su candidato, con la mirada puesta en las elecciones presidenciales, parece una apuesta jugosa, una inversión mínima, pero de rendimientos abundantes.

Monreal se encuentra en la misma incómoda posición que ostentó Marcelo Ebrard en la víspera del proceso electoral del 2012. El exjefe de Gobierno, luego de otra “encuesta”, fue desplazado por López Obrador para hacerse con la candidatura presidencial del PRD. Entonces, Ebrard fue objeto de guiños y seducciones varias, pero su respuesta fue invariable: lo dejó pasar.

Desde las oficinas de la delegación Cuauhtémoc las señales son similares. El propio Monreal ha insistido en ello. Hasta el momento, no obstante el hosco silencio del zacatecano, o su renuencia a respaldar públicamente a Sheinbaum, todo parece indicar que éste se mantendrá en Morena, a pesar de que las sirenas lancen sus mejores acordes para invitarlo a mudar de siglas y colores.

Queda, pues, para la historia política un episodio más en el largo registro de ingratitudes que el lopezobradorismo guarda en su grueso expediente. Otro más.

Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.