Miss Elbita hits again Miss Elbita hits again
La política es un albur chapucero, un lodazal de intrigas condimentado de azares imposibles. Un drama shakesperiano, de evoluciones inciertas y protagonistas complejos, casi... Miss Elbita hits again

Desde algún lugar de la pléyade tenochca, informo a mi coronel:

La política es un albur chapucero, un lodazal de intrigas condimentado de azares imposibles. Un drama shakesperiano, de evoluciones inciertas y protagonistas complejos, casi siempre despreciables. Una novela negra, de ritmo apabullante, con falsos finales y, muchas veces, inverosímiles coartadas. El escaparate crónico de nuestras vergüenzas; el altavoz de nuestros más oscuros traumas.

Nos la pintaron como la peor de todas;  mala entre las malas. Poderosa y sin vergüenza, mi coronel, Elba Esther Gordillo –Miss Elbita- resumía en sí misma la cara menos agraciada de la política mexicana. Literalidades al costado. Abusiva, astuta e implacable, Miss Elbita disponía de destinos y futuros de políticos y gobiernos. Azules o tricolores, el poder de la dirigente sindical era incontestable. “En mi poder nunca se posa el sol”, dice la fantasía que alguna vez la oyó decir.

Vehemente oradora, Miss Elbita ejercía una independencia peligrosa. El poder que en sus emperifolladas manos ejercía, desbordaba las incómodas costuras de las siglas partidistas. Para siglas las suyas, las de su Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE). Instrumento de sus desvelos y medida de su ambición: la organización sindical más grande de toda Latinoamérica. Era tal su influencia que así, como quien no quiere la cosa, un partido, el Nueva Alianza (PANAL), se mandó a construir como moneda de cambio a la medida.

Unas veces en alianza con el PRI, otras con el PAN, el PANAL era tan flexible ideológicamente, como flexibles eran las ambiciones coyunturales de Miss Elbita.

Miss Elbita hits again

Implacable verdugo de otros políticos –como de Roberto Madrazo, a quién destruyó-, Miss Elbita se sirvió del poder, cuyas reglas cultivó; las mismas reglas que, andando el tiempo, se volvieron contra ella y que en febrero del 2013 la llevaron tras las rejas.

Pero no hay mal que dure 100 años, ni venganza que espere tanto. ¿O cómo era, mi coronel?

De dos a tres caídas

Desde su modesto lecho carcelario, más escueto que su pent-house  en Polanco, Miss Elbita se revuelca de risa. Descansada y distendida, la profesora mira divertida las causas penales que, una a una, se diluyen en su contra.

En efecto, mi coronel, de las tres acusaciones sobre Gordillo, sólo una se mantiene en pie: la de lavado de dinero. Las otras dos, sobre defraudación fiscal, fueron descartadas.  Resulta, pues, que nos equivocamos. Miss Elbita es más inocente que un niño de pecho. Y eso, con las reservas del caso.

Se sabe que los colmillos de Gordillo, largos y afilados, reclaman venganza. Y están prestos a cultivarla.

Miss Elbita hits again

Rafael Ochoa Guzmán, antiguo líder magisterial, fue captado en un video, difundido por el diario Reforma, invitando a sus colegas profesores a volcarse en apoyo de la profesora Delfina Gómez, candidata de Morena a la gubernatura mexiquense. “ ’Está participando ahora en el Estado de México como candidata Delfina’, me decía la maestra Elba Esther: ‘Es maestra, ¿por qué no haces un esfuerzo? Yo sé que tú ya no quieres mucho meterle a eso y dar la cara, pero ayúdenle, es maestra’ “, se escucha en el video.

El Morena, en tanto, incómodo por el salivoso beso del diablo -o mejor, diabla-, se aprestó a matizar el evidente apoyo. Dijo Mario Delgado al Reforma: “No existe ningún acuerdo con la maestra, Morena no hace ese tipo de pactos ni de compromisos en lo oscuro. Cero compromiso. Lo único en lo que coincidimos es en que se vaya el PRI”.

Como ve, mi coronel, Miss Elbita quiere sangre. Y mejor si viene en forma de una hemorragia de votos tricolores.

Me puse a investigar –porque de eso se trata, mi coronel- de dónde venían las muchas vidas políticas de Miss Elbita. Tengo una pista: brujería. Así como lo lee.

En Los brujos del poder (DeBolsillo, 2009), del periodista José Gil Olmos, se lee en la página 103 que ciertos colaboradores de Miss Elbita “aseguran que, desde joven, Elba Esther Gordillo ha tenido una predilección por el culto negro, predilección que, cuando llegó a la dirigencia nacional del SNTE, la llevó a relacionarse con un grupo de santeros cubanos, quienes la introdujeron a las prácticas religiosas que combinan a los santos cristianos con las deidades africanas”.

Eso también es la política en México: un secreto pacto entre el costumbrismo y el realismo mágico.

Seguimos atentos, anonadados e informando, mi coronel.

 

Filiberto García

Filiberto García, nació en la Ciudad de los Palacios, otrora México-Tenochtitlán. Formó parte, brevemente, de los servicios de inteligencia mexicanos.. Su paso en los entretelones del espionaje lo consignó un novelista de los buenos. Luego, Filiberto, herido por la abulia y temprano aburrimiento -su trabajo de espía no duró más que una novela- se dedicó a estudiar periodismo. Se le quedó lo de "mi coronel", y a él le escribe, periódicamente, uno que otro análisis. A veces escribe en serio. Pero siempre lo hace en “Horizontum”. Pura sátira.