Mijail Kutúzov, el general ruso que doblegó a Napoleón Mijail Kutúzov, el general ruso que doblegó a Napoleón
En la percepción de los rusos se podrían encontrar varios personajes que se han merecido el respeto y la glorificación de su pueblo. Kutúzov... Mijail Kutúzov, el general ruso que doblegó a Napoleón

En la percepción de los rusos se podrían encontrar varios personajes que se han merecido el respeto y la glorificación de su pueblo. Kutúzov es uno de esos hombres que no ha pasado desapercibido en la historia, ganando su reputación no sólo por la cantidad de victorias sino también, y quizá hasta sea lo más señalado, por cómo las consiguió.

En 1745 nacía en Rusia Mijaíl Kutúzov, nombre que no sólo quedaría en la memoria de sus compatriotas. A los 15 años se alistó al ejército imperial ruso para luchar al servicio de Polonia, el cual abandonó para batallar contra el Imperio Otomano, donde recibió un disparo perdiendo su ojo derecho. Como militar fue brillante, lo cual lo llevó a obtener el puesto de mayor-general.

Tres años después fue nombrado gobernador general de Crimea y se trasladó para luchar contra los turcos. Fue en ese momento cuando comenzó a ganar su reputación, mientras recibía lecciones de Aleksandr Suvórov, un general que no perdió ninguna batalla.

Mijail Kutúzov, el general ruso que doblegó a Napoleón

Kutúzov fue admirado por los hombres que le rodeaban, aquellos que lo describen como un líder frío y calculador cuyo objetivo no es la prisa sino la victoria, pero sabio como para diferenciar que ninguna conquista merece la pena arriesgar innecesariamente la vida de sus hombres.

A principios del siglo XIX estallaron las guerras napoleónicas y era determinante detener el avance de los franceses. Para ello, Kutúzov dirigió a su ejército en la batalla de Dürrenstein, la cual fue decisiva para impedir el acercamiento de Napoleón. Sin embargo, nadie le hizo caso cuando aconsejó a los demás generales no entrar en guerra contra el militar francés. Fue herido y tuvo que trasladarse a Lituania primero y Kiev después. En este viaje un neurocirujano tuvo que operarlo por los dos disparos que había recibido en la cabeza. Los expertos afirman que de no ser por esa intervención, Napoleón habría conquistado Rusia en 1812. Algunos científicos incluso aseguran que los cambios producidos en su cerebro hicieron que modificara el rumbo de sus decisiones y diferentes estrategias en las batallas posteriores a la operación.

El ejército napoleónico alcanzaba su extensión por Europa en 1810, poniendo fin a la guerra contra Austria mediante la firma del Tratado de Schönbrunn con la que Francia les imponía unas duras condiciones de paz a los austriacos y estos reconocían su derrota. Sin embargo, lo que se conoce como la Sexta Coalición no sería fácil para Napoleón. Algo que él aún ni siquiera sospechaba.

En 1812, Napoleón Bonaparte había llegado hasta Rusia. Kutúzov se mantenía al frente de su ejército y estaba dispuesto a luchar contra el francés. Antes de que el general ruso se marchase al combate, su sobrino le preguntó si podría combatir a Napoleón, a lo que Kutúzov respondió: “Derrotarlo no. Confío en engañarlo, eso sí”.

En un primer momento, se produjo la batalla de Borodino a unos kilómetros de la ciudad moscovita. No obstante, no se dio una clara victoria por parte de los dos bandos, ambos perdieron, ninguno ganó. Por tanto, Kutúzov no estaba dispuesto a perder hombres en vano e ideó una nueva estrategia. De forma cautelosa, el general fue evacuando la capital dejándola totalmente vacía de habitantes. Las tropas se fueron retirando a las afueras de la ciudad y junto a ellos, los ciudadanos. Cuando llegó Napoleón, quien esperaba una rápida y fácil victoria por la diferencia de número entre los soldados de ambos bandos, lo único que encontró fue una ciudad vacía y destrozada por los incendios.

Mijail Kutúzov, el general ruso que doblegó a Napoleón

Durante días el ejército francés permaneció en Moscú a la espera de una rendición por parte del entonces zar Alejandro I. Sin embargo Kutúzov lo había tenía claro: “Con la pérdida de Moscú, no está perdida Rusia. […] Con la entrega de Moscú se prepara la inevitable muerte del enemigo”. Mientras que los franceses aguardaban perdiendo su espíritu combativo al sur de Moscú, en Tarutino, los rusos y su general Mijaíl Kutúzov se reforzaban cada día con la llegada de más tropas y ayudas.

Comerciantes y campesinos, hombres y mujeres, se unieron a la lucha organizando un grupo de milicianos con su propio dinero para colaborar en la batalla contra Napoleón. Este apoyo sirvió para compensar la gran diferencia numérica que había entre ambos bandos.

Cuando Napoleón decidió dirigirse hacia el sur, se encontró con el ejército ruso en la ciudad de Maloyaroslavets, lugar en el que comenzó la constante guerrilla y la pérdida decisiva de los franceses. La fortaleza de estos últimos también se vio mermada por el hambre y el frío propio de la antigua Unión Soviética, quienes tuvieron que regresar sobre sus pasos por unas tierras devastadas durante la ofensiva sin poder encontrar alimento ni agua por el camino.

Mijail Kutúzov, el general ruso que doblegó a NapoleónCuando Napoleón fue entrevistado consideró la batalla contra el ejército de Kutúzov como “la batalla más terrible que ha librado” y añadió: “Los franceses se mostraron dignos de obtener la victoria y los rusos resultaron dignos de ser invencibles”. Las tropas francesas que se adentraron en el territorio ruso estaban compuestas por 650 mil soldados armados hasta los dientes; regresaron a sus tierras alrededor de 27 mil hombres.

Fue ese el punto de inflexión en lo que se conocen como las Guerras Napoleónicas o Guerras de Coalición, momento en el que las fuerzas del general francés volvieron destruidas a Europa, comenzando así la caída del imperio en el resto de los países europeos.

Por desgracia, Kutúzov enfermó gravemente y murió al año siguiente sin poder ver la entrada del ejército ruso en París ni la derrota irreversible de Napoleón Bonaparte. Se creó una condecoración que porta su nombre, la Orden de Kutúzov, que se entregaba a los generales y oficiales más destacados del ejército soviético. Esta distinción tenía un especial matiz, ya que se otorgaba a aquellos que ejercieran un trabajo minucioso, ocasionando grandes daños al enemigo y preservando la capacidad combativa del propio ejército, en honor a la forma en la que realizaba su trabajo Mijail Kutúzov.

Se puede conocer al personaje con mayor detalle en la novela “Guerra y paz” de León Tolstoi o en su adaptación británica “War and Peace” difundida por la cadena BBC, una serie dramática de seis capítulos.

Valeria Babich

Valeria Babich

Nací en Rusia en 1995.Llevo viviendo 14 años en España. Soy recién graduada de Periodismo en la Universidad de Sevilla. Estuve un semestre en el Instituto Tecnológico de Monterrey, campus Ciudad de México. He colaborado en proyectos de programas de radio e hice prácticas en un programa televisivo. Me encanta el cine, la literatura, la música y viajar.