Migrar más allá de la imaginación Migrar más allá de la imaginación
Cuando crees que la rutina y el fastidio reinarán durante un día más en tu bitácora, aparecen tres personas, de puntos distantes a los... Migrar más allá de la imaginación

Cuando crees que la rutina y el fastidio reinarán durante un día más en tu bitácora, aparecen tres personas, de puntos distantes a los que estás acostumbrada, y te arrastran literalmente hasta un lugar inesperado: La Casa de la Caridad, Hogar del Migrante Monseñor Luis Morales Reyes, ubicada a las afueras de la capital de San Luis Potosí, a un lado de las vías del tren. Para entrar hay que esperar que una hermana (el lugar es de religiosas) salga amablemente a recibirnos. Nos ubica en un gran salón, donde varias decenas de sillas están acomodadas. Esperamos algunos minutos.

Como parte de las actividades de Un libro es un amigo. Festival de Fomento a la Lectura, diversas escuelas e instituciones fueron sede de eventos de lectura realizadas por los autores invitados. Estos recintos fueron seleccionados por su poca o nula oferta cultural. La Casa Hogar Migrante recibió en esta ocasión a Annuska Angulo, de España; Jairo Buitrago, de Colombia, y a Rocío Cerón, de México, quienes hablaron de la importancia de saber leer, de adentrarse en las historias de otros migrantes como ellos y, sobre todo, dejar testimonio de lo que han vivido.

Horizontum. Migrar más allá de la imaginación

Fotografía: Un libro es un amigo. Festival de Fomento a la Lectura.

 

Unos diez minutos después de la hora citada, entraron al gran salón cerca de 40 personas provenientes, principalmente, de Centroamérica (los más eran de Honduras, El Salvador y Guatemala), quienes han estado huyendo de su país por razones económicas y/o políticas para alcanzar lo que aún consideran “su sueño americano”.

Personas con la piel marcada por el sol, con vestimentas rotas, zapatos casi sin suelas, recibieron a tres escritores hispanoparlantes quienes compartieron su gusto por los libros. Al inicio los habitantes de la casa hogar se sentían un poco tímidos, porque muchos de ellos comentaron no saber leer. Rocío, Jairo y Annuska al escucharlos decidieron cambiar el guión previsto. Hablaron de cómo se acercaron a los libros, de lo importante que es leer en un mundo plagado de información, sobre lo que significa la lectura en tiempos de la globalización, de cómo leer sobre migraciones, de cómo ayudar a los niños que los acompañan o nacen en el camino, los ayudaron a saber un poco más de lo que significa dejar un país para llegar a otro completamente distinto.

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Fotografía: Un libro es un amigo. Festival de Fomento a la Lectura.

 

Jairo, de Colombia, llevó algunos libros-álbumes con los cuales aprovechó para mostrarles una opción diferente de lectura, ya que, les explicó, leer no sólo significa hacerlo con letras. Leemos gestos, la forma de vestir, los olores, los sabores. De esta manera les argumentó que todos creamos conocimiento, a partir de nuestros sentidos.

Annuska les contó lo que es ser migrante y saber lo que es llegar a un lugar nuevo y no saber cómo te recibirán y por cuánto tiempo podrás estar allí. Para ella resulta de vital importancia nunca olvidar de dónde viene cada persona. Al igual que ayudar a quienes están migrando, con información, con consejos.

Rocío decidió hacer preguntas alternadas entre los escritores y los asistentes, para conformar un ambiente de iguales. Que los asistentes sepan que tienen la palabra y que es muy importante escucharlos, que no se sientan solos, ignorados. Que sepan al menos que hay otros como ellos que viajan, migran, se mueven, no siempre por los mismos motivos. El mundo está hecho de migrantes, que ya es difícil encontrar un lugar que no sea así. Los migrantes son los que vuelven versátil y plural los espacios. Y son quienes abren brecha para las siguientes generaciones.

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Fotografía: Un libro es un amigo. Festival de Fomento a la Lectura.

 

Los huéspedes de la casa saben que pueden estar máximo tres semanas, pero al no encontrar forma de irse se establecen ahí por más tiempo. Ese hogar tiene personas de todas las edades, principalmente adultos varones. Sus rostros se ven cansados, un tanto resignados, a pensar de que no lograrán un vida mejor. Sin embargo, su estado de ánimo no decae del todo, porque hicieron la promesa a sus familias de brindarles una calidad de vida distinta.

Así pasa el tiempo en la casa hogar. Uno de ellos, quien está ahí con su esposa y dos hijos pequeños, dice escribir un poco lo que ha hecho. Cómo es que han llegado ahí. Lee algunas líneas, pero no quiere leer demasiado, simplemente da a conocer que él sí está interesado en dejar, como legado, al menos una historia del viaje a su familia.

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Fotografía: Un libro es un amigo. Festival de Fomento a la Lectura.

 

Poco a poco los rostros van dejando la incertidumbre para dar paso a la curiosidad, algunos por aprender a leer, otros por escribir parte de su vida. Otros más para saber comunicarse con sus familias donde sea que las hayan dejado.

El tiempo se termina, no sin antes agradecer los escritores que los migrantes les han regalado parte de su tiempo. Lo que han experimentado los ha marcado mucho y repensarán mejor la forma en que escriben y a quiénes les escriben.

Los escritores deben partir. Agradecen de palabra y de mano a todos aquellos que los escucharon, quienes han intercambiado historias. Deben pasar por el zaguán que divide la calle de esa casa hogar, de ese lugar que apoya a las personas que deben seguir su camino sin rumbo o tiempo fijo. Los escritores suben a la camioneta de regreso, el silencio los invade, recuerdan que ellos de cierto modo han tenido mucha suerte de migrar en otras condiciones, muy distintas a la de las personas que acaban de estar con ellos. Se saben con suerte.

Diana López

Diana López

Comunicóloga y etnohistoriadora. Se ha desempeñado como promotora cultural independiente, RP para editoriales y eventos culturales. Fue coeditora web en la sección cultural del periódico Reforma y paleógrafa del Archivo General de la Nación. También ha sido asesora pedagógica de fomento a la lectura. Oficio que mejor la define: mochilera.