“Mi pedófilo es de los que llaman mucho la atención”: Liliana Blum “Mi pedófilo es de los que llaman mucho la atención”: Liliana Blum
"No hay spoilers: desde el inicio en mi novela se sabe que dos personajes están en la cárcel y lo que vamos desentrañando es... “Mi pedófilo es de los que llaman mucho la atención”: Liliana Blum

“No hay spoilers: desde el inicio en mi novela se sabe que dos personajes están en la cárcel y lo que vamos desentrañando es cómo fueron sucediendo las cosas”, comparte Liliana V. Blum (1974) durante la Feria Nacional del Libro de León, sobre su más reciente libro, El monstruo pentápodo (Tusquets Editores, 2017), en el que lleva a la ficción un caso de pedofilia, a través de una novela psicológica que se ubica en esta década, en una comunidad remota: Capricho Durango.

Desde el título, Blum evoca al Humbert Humbert, de Lolita, de Nabokov. Otras referencias literarias son El coleccionista, de John Fowles, así como esas recopilaciones de grandes crímenes, denominadas en Estados Unidos como True Crime —comparte—; sin embargo, para abordar este “tema tabú”, la autora se nutrió primero, de sus miedos y obsesiones, así como de diversas noticias, a lo largo de los años.

Horizontum. El monstruo pentapodo liliana blum. “Mi pedófilo es de los que llaman mucho la atención”: Liliana BlumAutora de siete libros de relatos y otras dos novelas, en su actual entrega, Blum se adentra en la mente de Raymundo Betancourt, un hombre cuarentón, de impulsos suicidas, misántropo, pero delirante ante niñas que —se lee en el libro— “poseían la capacidad de transformarse en una fantasía recurrente”.

Luego de una charla con las autoras Ana García Bergua, Bibiana Camacho y Daniela Tarazona en la FeNaL y horas antes de presentar su libro a los asistentes, dijo que “también está un personaje con el que quise arriesgarme, una enana (Aimeé), de quien trato de racionalizar su comportamiento, porque ella se enamora y vive engañada por un tiempo”, describe.

Para Blum las limitantes físicas de Aimeé y la manipulación emocional que Betancourt ejerce sobre ella, reflejan lo frívolo de la conducta humana en torno a las apariencias: “Como sociedad somos muy duros con aquellos que se salen de la norma y, al mismo tiempo, somos tan superficiales, que los verdaderos monstruos se salen con la suya y andan felices entre la gente, con esa fachada de buenas personas que recogen la popó de sus perros”, comentó.

Con El monstruo pentápodo, Blum establece también una crítica a la sociedad: “El caso como el de ‘mi pedófilo’ es de los que llaman mucho la atención, de los que llegan a las noticias y dan para vender muchos periódicos, pero quizás representan el punto cero uno por ciento de todos los casos. La gran mayoría se dan al interior de las familias, donde la víctima convive con su violador durante años y, aunque la familia sabe, casi nunca hace nada. También están los de los abusos de los sacerdotes, así como las redes de prostitución, como el comercio sexual de menores en Acapulco. Un secreto a voces, que a la gente ya no le impresiona. Todo el mundo lo da por hecho”.

—Fuera del tema literario. Desde tu perspectiva, ¿el castigo a los pedófilos es suficiente?, pregunto a la autora de El monstruo pentápodo.

Liliana Blum

Liliana Blum

 

—Ante la ley, creo, es un delito menor a cualquier asesinato, pero por el daño que genera, sí creo que el castigo debería ser mucho mayor. Lamentablemente a los pedófilos casi nunca se les condena, ahí están todos esos sacerdotes, que los cambian de un lugar a otro o los tíos que quizá se mueren de viejitos. Ni se persiguen ni castigan como se debe, porque la sociedad los solapa. Es muy cómplice.


Nahum Torres

Nahum Torres

(Ciudad de México, 1977) ha colaborado en medios impresos y electrónicos con textos sobre cine, arte contemporáneo, literatura y música. Actualmente es editor en el sello Librosampleados.