México: De la colonia a la independencia económica México: De la colonia a la independencia económica
Del Virreinato al gobierno de Porfirio Díaz transcurrieron décadas de profundas crisis políticas y económicas en el naciente país, luego de tres siglos de... México: De la colonia a la independencia económica

Del Virreinato al gobierno de Porfirio Díaz transcurrieron décadas de profundas crisis políticas y económicas en el naciente país, luego de tres siglos de colonialismo español

México nació en una situación de enorme penuria económica y fiscal. Durante la mayor parte del siglo XIX estuvo atrapado en ese círculo vicioso, alimentado además por la inestabilidad política de los primeros tiempos de independencia, resume la Doctora Aurora Gómez Galvarriato, investigadora del Centro de Estudios Históricos de El Colegio de México, en entrevista con Horizontum, sobre el tránsito de la economía colonial a la independiente.

La doctora Gómez Galvarriato detalla que los últimos años de gobierno colonial fueron muy difíciles para la Nueva España, la cual aportaba enormes recursos para el mantenimiento del imperio español.  Sus bolsillos solventaban la defensa de los territorios coloniales en el Caribe, además de las guerras contra Inglaterra y Francia.México: De la colonia a la independencia económica

A la entrada del siglo XIX, la Nueva España tenía fuertes déficits. Vivía de los préstamos de la Iglesia, comerciantes y mineros. Los impuestos habían aumentado en más de 60%, durante los últimos 30 años del período colonial. Incluso, mayores a los que prevalecían en España.  La Corona llegó a apropiarse de 10.5 millones de pesos de los fondos patrimoniales de diversas instituciones civiles y eclesiásticas para cubrir su deuda pública y financiar sus gastos militares.

El Doctor Arno Burkholder, director del área de Historia de Casa Lamm Centro de Cultura, explica también a Horizontum sobre el tema que “primero hay que entender cómo era la economía de la Nueva España. Tuvo dos etapas: la de los Austrias (de 1535 a 1700), y la de los Borbones (de 1700 a 1821).

“En la primera, Nueva España se integró al mercado de la Corona española, en la que también estaban el resto de las colonias de ultramar. Los conquistadores necesitaban importar artículos, y aprovecharon las circunstancias para comenzar a enriquecerse. Es en ese momento cuando, primero la tierra y luego la minería, se convirtieron en los negocios más importantes”.

En el período borbónico, abunda el Dr. Burkholder, la Corona intentó aplicar una gran reforma administrativa para extraer más recursos a la Nueva España. Hay un enorme impulso a la minería y se consolida un monopolio de mercancías.

México: De la colonia a la independencia económica

El historiador Enrique Cárdenas asegura que en los últimos 30 años del Virreinato, precisa, la Corona extrajo 250 millones de pesos de plata de México, cuando sólo necesitaba de 10 millones de pesos al año para administrar al territorio, el cual se convirtió en una “submetrópoli”, al sostener los gastos de la península y de otras colonias. Al estallar la guerra por la independencia en 1810, el país ya estaba quebrado.

La Doctora Gómez Galvarriato explica que las luchas contra la Corona generaron una gran destrucción física y una dislocación de los mercados regionales a lo largo de la siguiente década. “Los primeros años de la guerra provocaron enormes pérdidas en Guanajuato, una de las zonas de mayor producción minera. Ahí  se destruyeron importantes instalaciones, como la Valenciana. Su producción cayó, de más de un millón de pesos antes de 1810, a menos de 180 mil pesos”.

La insurrección afectó también la red de caminos, tanto por la falta de recursos para repararlos, como por el asedio de tropas insurgentes y grupos de delincuentes. Al igual que la entrada de mercancías extranjeras, principalmente inglesas. Este desabasto provocó, comenta, la caída de la producción manufacturera. También la quiebra de los obrajes de lana y los artesanos textiles de Puebla y Guadalajara, y se deterioró la calidad y homogeneidad de la moneda acuñada, así como la capacidad impositiva del gobierno central.

México: De la colonia a la independencia económica

“Se inició así la desarticulación de las finanzas públicas. Los impuestos ordinarios llegaron a 6.5 millones de pesos en 1808, pero para 1816 éstos se habían reducido a sólo 2.8 millones. La deuda pública del virreinato con particulares y con la Iglesia ascendía a 32 millones de pesos hacia 1813. Hacia 1821 esta deuda era mucho mayor, detalla la doctora graduada en Harvard.

Otro de los problemas, refiere la experta, era que los nuevos gobiernos carecían de legitimidad para exigir impuestos. “A la entrada del ejército Trigarante al poder, Iturbide disminuyó la carga fiscal, que se había elevado tanto en los últimos años y que la población consideraba injusta. Sin embargo, esto no hizo más que exacerbar la profunda crisis fiscal en que se encontraba el país”, abunda.

El Doctor Burkholder precisa que México nació económicamente quebrado. “El sistema colonial estaba roto, no había forma de cobrar impuestos, los mercados regionales estaban desconectados. Todo era un caos”.

Pero poco a poco las regiones del país comenzaron a recomponerse, apunta. “Ahí estaba Jalisco, Michoacán y San Luis Potosí. Sin embargo, el país seguía desarticulado. Tampoco tenía ahorro interno y la poca plata que producía era para importar mercancías. Es por eso que comienza a pedir prestado a Inglaterra, Francia y a España, aunque no podía pagar”.

México: De la colonia a la independencia económica

Hasta los años del porfiriato ningún otro país volvió a dar crédito, aclara. La microeconomía era de subsistencia. La macroeconomía era muy débil. La tierra siguió concentrada en la Iglesia y las comunidades indígenas.

La Doctora Aurora también precisa que durante los 55 años que transcurrieron entre la Independencia y el porfiriato, la presidencia del país cambió de manos 75 veces. Entre 1824 y 1867 la duración promedio de un presidente en México era de 15 meses, y menos de cinco meses para los ministros de Finanzas y Relaciones Exteriores. Estos cambios generaron inestabilidad, conflictos sociales y violencia. El más duro fue la Guerra de Reforma (1858-1861), la cual provocó estragos similares a los de la Guerra de Independencia.

Además el país debió enfrentar varios problemas internacionales, define, como la expedición española de reconquista (1829), la guerra con Texas (1836), la primera intervención francesa (1838-1839), la guerra con los Estados Unidos (1846-48) y la segunda intervención francesa (1862-1867). Estos conflictos retroalimentaban el círculo vicioso de debilidad fiscal, gobiernos centrales frágiles e inestabilidad política.

De acuerdo con el Doctor Arno Burkholder, “Francia nos invadió para cobrarnos el pago de indemnizaciones a sus ciudadanos por propiedades destruidas y Estados Unidos se aprovechó de la debilidad mexicana para quedarse con territorios que intentó comprarnos desde 1822.  La debilidad política y la debilidad económica fueron de la mano desde 1821 y hasta 1876”.

México: De la colonia a la independencia económica

El país comenzó a experimentar una cierta estabilidad política a partir de la restauración de la República en 1867, precisa la Doctora Aurora. Sin embargo, fue a partir de la llegada de Porfirio Díaz cuando comenzó la estabilidad política y un mayor control del territorio nacional. Se establecieron diversos bancos en el país, y comenzó a fluir la inversión extranjera. Con ese capital foráneo se pudo construir la red ferroviaria, y, a su vez, aumentar la producción minera.

Ambos factores, dice, fueron fundamentales para tener un mayor control militar sobre el territorio nacional y más recursos fiscales para el gobierno. En 1886 el gobierno restableció el pago de su deuda externa, con lo que obtuvo más crédito externo dos años después. A mediados del decenio de 1890, por primera vez, el país dejó de tener déficits fiscales.

“La evolución de la economía durante el siglo XIX es difícil de estudiar, debido a la ausencia de estadísticas confiables. Sin embargo, la estimación de John Coatsworth indica que el PIB per cápita en términos reales cayó un 30% entre 1800 y 1860, recuperándose a partir de entonces. Hacia 1877, aún estaba un 15% por debajo del nivel de 1800, pero hacia 1895 ya se encontraba 29% por encima de dicho nivel”, concluye la Doctora Gómez Galvarriato.

Katia Monteagudo

Katia Monteagudo

Licenciada en Periodismo, de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Especializada en temas políticos, globales, económicos y sociales, y en el uso de técnicas narrativas, investigativas, manejo de las nuevas herramientas digitales para la búsqueda, procesamiento, publicación y distribución online de información, junto a la capacidad de articular comunidades a partir de estrategias comunicativas 2.0. Dominio de procesos de edición de medios impresos, digitales y en el fotoperiodismo.