México da “golpe” diplomático y asume liderazgo latinoamericano en cuanto a crisis venezolana México da “golpe” diplomático y asume liderazgo latinoamericano en cuanto a crisis venezolana
México regresa de golpe e inesperadamente a ocupar el liderazgo latinoamericano, después de más de una década de posiciones de bajo perfil a nivel... México da “golpe” diplomático y asume liderazgo latinoamericano en cuanto a crisis venezolana

México regresa de golpe e inesperadamente a ocupar el liderazgo latinoamericano, después de más de una década de posiciones de bajo perfil a nivel internacional.

Nuestro país lidera al grupo de 14 países de la región –todos a excepción de Ecuador, Bolivia, Nicaragua y el bloque caribeño—que desde hace tiempo, ha mostrado su preocupación por el deterioro de la democracia y la franca caída en medidas dictatoriales en la Venezuela chavista de Nicolás Maduro.

Encabezados por México, países como Perú, Argentina, Chile, Colombia y Brasil, han emitido un comunicado conjunto donde, por primera vez, se reclama la liberación de los presos políticos, fijar un calendario electoral y que “se reconozca la legitimidad de las decisiones de la Asamblea Nacional”.

El canciller mexicano, Luis Videgaray, ha tenido un peso muy importante en esta decisión de nuestro país. Hace unos días Videgaray afirmó: “No podemos y no debemos seguir siendo indiferentes, se trata de una violación sistemática a los principios de la democracia”. Esta ha sido la declaración más rotunda de la diplomacia mexicana hasta la fecha, que propició que su homóloga venezolana, Delcy Rodríguez, le tachase de “servil”.

México da “golpe” diplomático y asume liderazgo latinoamericano en cuanto a crisis venezolana

Otro gesto del liderazgo mexicano llegó la semana pasada. El presidente, Enrique Peña Nieto, recibió a Lilian Tintori, una fuerte activista de la oposición a Nicolás Maduro, y esposa de Leopoldo Gómez, quien se encuentra encarcelado por liderar movilizaciones donde se reclamó la democracia para Venezuela.

“Una suma de coyunturas ha propiciado tener un papel más activo”, reconoce Luis Alfonso de Alba, embajador de México ante la Organización de Estados Americanos (OEA). Uno de los motivos es el “estancamiento” del diálogo, impulsado por Unasur y respaldado por El Vaticano, de tres los expresidentes iberoamericanos, entre ellos el español José Luis Rodríguez Zapatero

El objetivo de México al frente de esta suerte de G-14 es propiciar una alternativa para evitar retomar la mediación de los expresidentes y también una hipotética expulsión de Venezuela de la Organización de Estados Americanos (OEA). “Tenemos que ver cómo reacciona el Gobierno y la oposición, es esencial que haya unidad”, asegura De Alba, quien asegura que los contactos con la diplomacia venezolana son constantes. “Buscamos una respuesta mucho menos retórica”, añade, al tiempo que descarta rotundamente cualquier intervención extranjera en Venezuela, como suele sugerir el chavismo.

Por su peso económico, por sus dimensiones, y por su historia, México había tenido esta posición de liderazgo latinoamericano por varias décadas. Un ejemplo muy palpable fue la reunión en la isla Contadora, en 1983, entre México, Venezuela, Colombia y Panamá, que sentó las bases para pacificar Centroamérica.

La Redacción

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