Memorias de Adriano: las confesiones de un emperador  Memorias de Adriano: las confesiones de un emperador
Publio Elio Adriano. Caesar Divi Traiani filius. O simplemente el emperador Adriano, miembro de la Dinastía Ulpio-Aelia, segundo de los emperadores hispanos, durante su...  Memorias de Adriano: las confesiones de un emperador

Publio Elio Adriano. Caesar Divi Traiani filius. O simplemente el emperador Adriano, miembro de la Dinastía Ulpio-Aelia, segundo de los emperadores hispanos, durante su reinado (117-138 D.C.) el Imperio Romano alcanzó la mayor extensión territorial de su historia. El mármol lo ha perpetuado como un hombre de cabellos rizos, barba cuidada, y dueño de una imponente belleza viril. Se dice que fue seguidor de la filosofía epicúrea, y que un águila el día de sus funerales llevó su alma al Olimpo, junto a los dioses inmortales.

 Memorias de Adriano: las confesiones de un emperadorAdriano murió convertido en un dios por las leyes romanas, se le considera uno de los césares que más hizo prosperar al imperio, y de él se ha escrito mucho, tanto en la antigüedad, como en los siglos XIX, XX, y seguramente en el XXI se seguirá escribiendo, pero hay una novela en particular, Memorias de Adriano, de la autora francesa Marguerite Yourcenar, que en el pasado Siglo XX le dio nuevos aires a la leyenda de Adriano, y la hizo renacer con un aura dorada, a la vez que sombría, y meditabunda.

La novela “Memorias de Adriano”, según notas de la propia autora, tuvo una larguísima cocción, quizás más de veinte años, en los que Marguerite meditó mucho sobre el personaje, consultó archivos y libros históricos, visitó lugares donde estuvo Adriano, y examinó obras de arte y arquitectura que reflejaban al emperador español de forma directa o indirecta. También hizo varios ensayos de escritura, manuscritos que desechaba, pues no estaba segura de que servirían. La figura de Adriano, el Emperador Augusto, se recortaba gigantesca, difícil de abarcar. Lo que quería la escritora gala era meterse dentro de la piel del César, pensar como él, sentir como él. Era una tarea muy difícil. Adriano, para empezar fue hombre, y Marguerite era mujer; Adriano tenía una vasta cultura, era un gran lector, aficionado a las filosofías epicúreas y estoicas, pero también fue un guerrero, un comandante de legiones romanas que se batieron muchas veces contra los bárbaros, y en ese sentido era un militar al que no le importaba cercenar las cabezas de sus enemigos. Dieciocho siglos separaban a Marguerite Yourcenar de Adriano, un hombre que vivió en una época en que las clasificaciones de heterosexual, bisexual, u homosexual, no existían, y en ese sentido el César dirigía sus apetencias eróticas tanto hacia mujeres, como hacia adolescentes bellos, aunque el gran amor de su vida fue un mancebo, Antínoo, que se suicidó pocos días antes de cumplir los veinte años.

La obra parecía imposible, el emperador no se dejaba domesticar por las letras del siglo XX. Hasta que un día, después de muchos años, e incluso después de haber renunciado a la novela, Marguerite encontró las dos claves que le permitieron escribir “Memorias de Adriano”, una de las cumbres de la literatura francesa.

La primera clave se devela después de la Segunda Guerra Mundial. Marguerite estaba revisando viejos papeles para quemarlos. Uno de los manuscritos empezaba así: “Querido Marco”. ¿Qué Marco era aquel? ¿Un amante olvidado? ¿Un amigo? ¿Un acreedor? Y entonces oyó el eco de los dioses. Aquel Marco, no podía ser otro que el emperador Marco Aurelio, adoptado por Antonino, a petición expresa de Adriano. Ya tenía el punto de vista. La novela sería una larga carta en que Adriano le contaba su vida a Marco Aurelio, con fin de instruirlo en las futuras tareas de gobernante que le esperaban.

¿En qué momento de su vida escribiría Adriano tal misiva? La segunda clave llegó también de una frase escrita años atrás. “Como el viajero que navega entre las islas del archipiélago ve alzarse al anochecer la bruma luminosa y descubre poco a poco la línea de la costa, así empiezo a percibir el perfil de mi muerte”.

El emperador escribiría sus memorias para Marco Aurelio apenas unos meses antes de morir de hidropesía, a los 62 años, cuando ya los médicos le habían diagnosticado que le quedaba poco tiempo de vida.

Y entonces surge el torrente de palabras imperecederas que situaron a Marguerite Yourcenar como una escritora imprescindible.

“Querido Marco: He ido esta mañana a ver a mi médico Hermógenes, que acaba de regresar a la Villa después de un largo viaje por Asia. El examen debía hacerse en ayunas; habíamos convenido encontrarnos en las primeras horas del día. (…) Te evito detalles que te resultarían tan desagradables como a mí mismo, y la descripción del cuerpo de un hombre que envejece y se prepara para morir de una hidropesía del corazón. (…) Pero de todos modos he llegado a la edad en que la vida, para cualquier hombre, es una derrota aceptada. (…) …la enfermedad mortal progresa”.

Estas son algunas de las oraciones, las frases, que aparecen en las primeras dos páginas de la novela “Memorias de Adriano”. A partir de aquí se suelta un río de palabras, hipnótico, donde el hombre más poderoso de su época cuenta su vida entera. Su niñez en España, el traslado a Roma y Atenas en la edad juvenil, sus estudios de los filósofos helénicos y latinos, su afición a la poesía.

Marguerite Yourcenar

Marguerite Yourcenar

La subida al poder de su primo Trajano, por lo menos veinte o treinta años más viejo que Adriano, le da a este último la oportunidad de empezar a ocupar cargos en el imperio. Nombrado tribuno militar, se une a las legiones que en el norte combaten a los bárbaros furiosos. Adriano se entrega a la guerra como el dios Marte, orgulloso, viril, y valiente. Demuestra ser un gran capitán, un gran líder, y empieza a ganarse la buena voluntad de Trajano.

A lo largo del libro, en el mismo tono de un hombre al borde de la muerte, el emperador sigue contando a Marco Aurelio su vida. Describe con angustia los últimos momentos de Trajano. El viejo gobernante no había designado aún a su sucesor, a pesar de que ya agonizaba. Adriano esperaba ansioso el mensaje. Y por fin llega. Trajano lo ha declarado hijo adoptivo, y por lo tanto único candidato al poder absoluto romano.

Luego vendrán otras guerras, pero también grandes trabajos de modernización y reconstrucción del imperio. El español se propone dejar en óptimas condiciones la administración de tan vasto territorio.

Es en esta época de esplendor cuando conoce a Antínoo, un adolescente griego del que se enamora perdidamente. El joven acompañará a Adriano en todos sus viajes, convirtiéndose en su favorito, hasta que, sorpresivamente, se suicida ahogándose en las aguas egipcias del río Nilo.

A partir de aquí empieza una larga agonía para Adriano, que si bien nunca descuida los asuntos del imperio, empieza poco a poco a despedirse de la vida, en una narración llena de reflexiones que termina ineluctablemente en las últimas frases de la novela de Marguerite Yourcenar: “Todavía un instante miremos juntos las riberas familiares, los objetos que sin duda no volveremos a ver… Tratemos de entrar en la muerte con los ojos abiertos…” Y no hay punto final, sino puntos suspensivos, porque el mundo que contribuyó a fundar Adriano sigue siendo hoy, de alguna manera, también el nuestro.

Roger Vilar

Roger Vilar

Roger Vilar nació en Cuba, en 1968. Es escritor y periodista. En México fue incluido en la antología “Martirologios del siglo: homenaje al Marqués de Sade”, publicado por la Universidad Autónoma Metropolitana en 2000. En México también ha publicado los libros “La era del dragón”, cuentos, Edamex, 1998; “Habitantes de la noche”, premio de novela de la Editorial de Otro Tipo, 2014; y “Agustina y los gatos”, novela, Casa Editorial Abismos, 2014. Su novela “Una oscura pasión por mamá”, salió editada por De Otro Tipo, el pasado mes de septiembre de 2016. “Reino de dragones” es su más reciente volumen de cuentos, y fue publicado en febrero de 2017 por “Ediciones periféricas”. Su carrera en el periodismo mexicano ya abarca 23 años, en medios como Periódico Reforma, y Milenio Diario, entre otros. Actualmente es Editor en Jefe de la revista “Horizontum”, impresa y digital.Roger Vilar was born in Cuba, in 1968. Since 1993 he lives in México City. He is a writer and journalist. In Cuba, he published the short story books “Horses on the meadow ", 1986; and “Night waters ", 1988. He also published “The Night of the Reporter” in Cuba in 2014. He was also included in two anthologies of the Cuban Literature: “The last will be the first", 1990, and "Narrative Yearbook ", 1993. In Mexico was included in the anthology “Homage to the Marquis de Sade", published by the Universidad Autónoma Metropolitana, in 2000. In Mexico has published the books "The Dragon Age", short stories, Edamex, 1998. Another of his books is “Witches” published in 1998 by Sediento Ediciones. His novel “Inhabitants of the Night” won the award granted by the Mexican publisher De Otro Tipo in 2014. Roger Vilar's latest novel "A Dark Passion for Mom" was released by De Otro Tipo in September 2016. “Kingdom of Dragons” is his most recent volume of stories published in February 2017 by Ediciones Periféricas. Roger Vilar is currently Editor-in-Chief of the Mexican magazine, printed and on the web, "Horizontum", which publishes articles on economics, arts and literature.writer68rogervilar@gmail.com / @RogerVilar7