Medallas a la mexicana  Medallas a la mexicana
Unos días antes del sábado 20 de agosto, cuando cayeron tres medallas en las disciplinas de taekwondo, pentatlón y clavados –dos de plata y...  Medallas a la mexicana

Unos días antes del sábado 20 de agosto, cuando cayeron tres medallas en las disciplinas de taekwondo, pentatlón y clavados –dos de plata y una de bronce, respectivamente-, se hablaba con insistencia del fracaso de la delegación olímpica mexicana en los Juegos de Río 2016. Sin embargo, sumadas a la medalla de bronce en box, y de plata en marcha, conseguidas con anterioridad, el desempeño de esta delegación es una de las mejores apariciones de México en la historia de los Juegos Olímpicos.

Desde luego, 5 medallas parecen muy pocas si se comparan con las 121 con que se hizo Estados Unidos en Río de Janeiro; y lucen menos si acudimos al abrumador dato de que un solo hombre, el nadador estadounidense Michel Phelps, tiene más medallas de oro -23- que las que ha alcanzado México en toda su historia -13- como participante de los Juegos Olímpicos. No obstante, la ocasión en que más preseas cosecharon atletas mexicanos tuvo lugar hace 48 años, cuando este país fungió como anfitrión de la justa olímpica de 1968; en aquel entonces, 9 medallas adornaron el pecho de los mejores deportistas nacionales. Nunca hemos sido, como se ve, lo que se llamaría una “potencia deportiva”.

Rosario Espinoza

Rosario Espinoza

Por ahora, las medallas mexicanas alcanzadas en estas olimpiadas, fueron obtenidas en medio de un adverso y dramático contexto político y social. Competencia tras competencia, el público mexicano atestiguaba, impávido, cómo los atletas nacionales eran despachados lejos del podio olímpico con asombrosa facilidad, así transcurrían los días, estériles en metales y áridos en festejos; al crítico escenario, habría que sumar la ola de señalamientos, escándalos y acusaciones que acompañaron la estadía de Alfredo Castillo, titular de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE), en Brasil.

Parecería que una justa olímpica en desarrollo, no es el más apropiado escaparate para el enfrentamiento entre las autoridades deportivas de un país, pero en esta ocasión lo fue. Federaciones nacionales atribuían el anticipado fracaso del deporte mexicano, a la administración de Castillo en la CONADE. A la narrativa de la defenestración, iban tejidos deslices de corte personal: Castillo fue acusado de hacerse acompañar por su novia a Río de Janerio, y no de un grupo de médicos especializados en el deporte. La historia se vestía de drama y tragedia, mientras el tablero olímpico permanecía como cómplice imperturbable del fracaso.

Germán Sánchez

Germán Sánchez

Luego vino el bochornoso episodio de los uniformes inservibles o prestados. Bredni Roque, halterófilo mexicano que concluiría en el digno 4º lugar de su disciplina, acudió el 9 de agosto a dar cuenta de su fortaleza física; iba ataviado con un uniforme rojo, parchado a mayores señas, días después lo explicó: “No es mi responsabilidad que NO DEN EL EQUIPO obligatorio que necesito para poder competir. rodilleras, muñequeras, faja, calcetines, y licra de competencia. Tuve utilizar las que habitualmente uso por que no tenía otra opción, o ¿Saldría a competir sin nada puesto?”. Venturosamente, optó por la sensatez.

Cuando todo parecía perdido, el asegurar, por lo menos, una medalla de bronce para México, fue celebrado como en Estados Unidos celebraron la presea número 121 de su estancia olímpica, con la salvedad de que en el contexto mexicano, el triunfo del deportista Misael Rodríguez estuvo atravesado por una característica inesperada: su uniforme era prestado.

En efecto, la ropa de nuestro medallista olímpico estaba en prenda; la Federación Mexicana de Boxeo, según reveló su presidente poco después de que Rodríguez asegurara su medalla, había pedido los uniformes fiados y el pago todavía no era finiquitado. Pero aún con ello, la historia no terminaba ahí; poco después se supo que Rodríguez tuvo que salir a la calle, bote en mano, a pedir el dinero necesario para acudir al Mundial de Boxeo en Qatar 2015, aduana necesaria en el periplo olímpico.

Tras Misael, toda victoria guardaría un tratamiento de corte histórico, legendario. Así las cosas, Guadalupe González consiguió la plata, convirtiéndose así en la primera mujer mexicana en acceder al podio olímpico en caminata. Hacia el penúltimo día de las olimpiadas, un inesperado bronce se posó en el pecho de Ismael Hernández; en tanto la plata de Germán Sánchez en clavados, y la de Rosario Espinoza en taekwondo, clausuraron la participación de México en las primeras olimpiadas sudamericanas.

Ismael Hernández

Ismael Hernández

Y aunque la CONADE haya festejado el triunfo de los mexicanos en Rio de Janeiro 2016, dos instituciones son más responsables de los mismos: la Secretaría de la Defensa Nacional y la de Marina. Por lo menos 4 de los 5 medallistas, detalla El Universal, pertenecen a la vida castrense: Rosario Espinoza, Germán Sánchez e Ismael Hernández son cabos en el Ejército Mexicano; en tanto que  Guadalupe González funge como teniente de corbeta en la Marina.

Al término de los Juegos Olímpicos, y como era de esperarse luego de los triunfos obtenidos, las críticas al titular de la CONADE disminuyeron sensiblemente: de pronto sus críticos vislumbraron algún dejo de eficacia en su dirección.

Como fuera, estas olimpiadas, pero sobre todo el periplo de los atletas por alcanzar las medallas obtenidas, conforman una de las narrativas más poderosas y elocuentes para describir los entretelones de la burocracia deportiva, y configuran una historia tipo, de innegables componentes mexicanos: sinsentidos, dramatismo, sufrimiento y un dejo de surrealismo costumbrista. Medallas a la mexicana.


Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.