Matemáticas, poesía y feminismo en la nueva novela de F. G. Haghenbeck Matemáticas, poesía y feminismo en la nueva novela de F. G. Haghenbeck
La imaginación es la facultad del descubrimiento, preeminentemente. Es lo que penetra en los mundos nunca vistos a nuestro alrededor Matemáticas, poesía y feminismo en la nueva novela de F. G. Haghenbeck

La imaginación es la facultad del descubrimiento, preeminentemente. Es lo que penetra en los mundos nunca vistos a nuestro alrededor, los mundos de la ciencia.” Ada Lovelace.

El que una niña tenga la fortuna de crecer con una madre que la empuja presurosa al mundo de la ciencia y que por el lado del padre cuente con una sepa de poeta loco es, por decir lo menos, infrecuente. Pero el anterior es el caso de Ada Lovelace (1815-1852), hija legitima del bardo George Gordon Byron y mujer que adelantada un siglo a su tiempo piensa en el primer programa para computadora. Su vida es ahora recontada en la nueva novela de F. G. Haghenbeck.

Horizontum. Matemáticas, poesía y feminismo en la nueva novela de F. G. HaghenbeckMatemáticas para hadas (Grijalbo, 2017) es la novela sobre Ada Lovelace; narración de una vida llena de contradicciones, de enfermedades y de activismo político. “De ella (Ada) me impresionó que de inmediato pensé que era un ejemplo feminista y una mujer que cambio la vida de todos nosotros, porque prácticamente ahora vivimos a través de las computadoras y ella fue la primera programadora de la historia”, cuenta el autor sobre el entusiasmo con el que inicio a recopilar la información.

La historia de Ada es inseparable de la de su madre, Anne Isabella Mibanke, y su padre Lord Byron. Este último recordado por haber sido uno de los poetas góticos más emblemáticos de su época y ser amigo de escritores de la talla de Mary Shelley, William Polidori y del mismísimo Goethe.

“Este libro se trataba de escribir como unos padres disimiles afectan la vida de un hijo, pudiendo llevarlo a la genialidad o a la destrucción. En el caso de Ada Byron suceden las dos cosas. Por ello Ada vivió en dos mundos: el de la locura y el de la realidad, los mundos de la ciencia y el arte, los de la moralidad y la inmoralidad, y esa ambivalencia es la espina dorsal de Matemáticas para hadas“.

Rica en instantáneas la novela de F. G. Haghenbeck arranca con una Ada infante  que tiene que confrontar a su madre, que la encuentra leyendo los versos de su padre a quien la pequeña y futura científica no llegaría a conocer jamás.

“(Byron) Es el padre ausente que sin embargo está presente, como una figura o un símbolo, y Ada todo el tiempo pareciera estarlo persiguiendo. Su madre quiso ocultar el linaje de este, intentando incluso que Ada desarrollara odio hacia él”.

El libro es claro al contar que Ada Lovelace no habría aportado tanto a los inicios de la computación si su madre no hubiese sido tan estricta en su educación científica. Paradójicamente, y casi de forma natural, también desarrolló una personalidad libertina que la llevó a cometer adulterio, a volverse adicta a diversas drogas y fanática de las carreras de caballos.

Sobre porque Isabella quiso alejar a su hija de la figura de Byron el autor dice: “Su madre tenía la idea de que el acercamiento a las artes te vuelve libertino: que el leer poesía te vuelve amoral. Pero en el libro también resalto cómo  Ana Isabella Mibanke igualmente fue una rebelde: ella consideraba que una persona podía llegar a ser un estupendo científico sin importar que fuera mujer y eso era un verdadero acto contra el sistema”.

La máquina que no fue

El libro de Haghenbeck  narra con calma y sencillez cómo Ada Byron desde antes de cumplir los veinte años centró sus estudios en las matemáticas, la física y la astronomía movida por su enorme curiosidad. Por desgracia la historia ha sido cruel con su figura, opacada por otros personajes, por ser mujer y por el hecho de  que sus planteamientos de programación binaria fueron escritos para un maquina que no existía aún.

Las aportaciones de Ada en el ámbito de la computación son numerosas, pero su desarrollo de la  nomenclatura binaria, su intento de construir la máquina diferencial de su maestro y colega Charles Babbage, así como la idea de usar las ahora extintas  tarjetas perforadas para dar instrucciones a un ordenador son las que le han hecho merecer el título de madre de la computación.

La lectura de esta novela nos recuerda oportunamente que los pioneros de la computación buscaban que la floreciente ciencia ayudará a la gente a vivir mejor: “A diferencia de hoy en día, en que parece que todos los avances científicos aplicados van por la patente y el dinero, el pensamiento de Ada Byron era que la construcción de la maquina diferencial  sería en beneficio de la humanidad”.

Horizontum. Matemáticas, poesía y feminismo en la nueva novela de F. G. Haghenbeck

“Me encanta una parte que ella escribe en sus notas en la que dice que lo más grande sería que la maquina lograra en algún momento componer música”.

La pregunta que acertadamente hace el autor es ¿qué hubiese pasado si la maquina hubiera sido construida en 1850 y no un siglo después? ¿dónde estaríamos parados ahora en términos de tecnología?

Sus demonios: hadas

Pese a contar con el genio necesario para desarrollarse en el mundo científico y a moverse en los círculos de la alta nobleza inglesa, Ada fue azotada por problemas de salud desde temprana edad. Como bien destaca F. G. Haghenbeck  los más duros para ella fueron los que posiblemente hoy se diagnosticarían como depresión y esquizofrenia.

“Aunque debido de cierta forma al folclor de esa época sigue siendo extraño que ella creyera en las hadas. Lo hacía tan fuertemente que estaba segura de que las hadas y los elfos eran quienes le daban las ideas de donde provenían todos sus descubrimientos. Esa creencia se desató  con fuerza y evidentes repercusiones a raíz de su adicción al opio y la heroína que consumía cuando se sentía deprimida”.

El autor apunta  que dado el ambiente opresivo en que las mujeres tenían que vivir en la Inglaterra del siglo XIX no es de extrañar que Ada recurriera a las drogas para intentar dar escape a todo su estrés. Igualmente cree que si ella se dedicó con tanto empeño a su trabajo científico fue gracias a que este le permitía abstraerse de la realidad inmediata, misma realidad que la sometía a problemas físicos y psíquicos.

“A ella el dolor la motivo. Si tengo un libro paralelo a este es mi novela sobre Frida Kahlo, Hierba Santa (Editorial Planeta, 2009). Ambas se parecen muchísimo, sobre todo en lo que se refiere a los problemas de salud”.

Matemáticas para hadas coloca la figura de Ada Lovelace en el lugar que le corresponde: como un role model del feminismo contemporáneo, en el que ingenio y humanismo se ponen en sintonía para crear el retrato de una mujer cuya figura de otra forma quedaría aún en las sombras. “Gracias a una voluntad férrea, tal vez heredada de su padre, Ada logra brillar por su cuenta”.


Oswaldo Rojas