Maldito Panero Maldito Panero
Con una suave curiosidad y algo resignado, Paul Bowles recibía a los jóvenes que acudían en peregrinación a su modesta casa en Tánger Maldito Panero

Con una suave curiosidad y algo resignado, Paul Bowles recibía a los jóvenes que acudían en peregrinación a su modesta casa en Tánger. Recluido del mundo y de sí mismo, esas visitas eran el encuentro con las noticias del exterior que, a su vez, resonaban en la estima de la obra del escritor norteamericano, la caricia a horas de trabajo y excesos.

Maldito PaneroEl español Leopoldo María Panero logró en vida un interés semejante. Encerrado en manicomios donde recibía electroshocks para “curar” su homosexualidad y de paso dejar las drogas y convertirse en otro hombre, escribió cientos de poemas –que después dejaba como quien renuncia a una corona– carcomidos de angustia, bellos, profundamente nihilistas.

Para cuando el escritor y profesor Xalbador García (Cuernavaca, 1982) conversa con Panero, ya el español es una celebridad que cuelga con el mote de “poeta maldito” –alineándose en una galaxia oscura con Lautreamont, Rimbaud y Baudelaire–, admirado por rockeros de la estatura de Enrique Bunbury, y con documentales y estudios sobre su obra.

Aún así, no era fácil dialogar con Panero. Agresivo, algo incoherente, el poeta solía pasar las tardes en los jardines de la Clínica Carlos I de Las Palmas, en la Gran Canaria, donde murió en marzo del 2014. Contra todo pronóstico, Panero se muestra cómodo con su entrevistado, se entabla una empatía instantánea. El poeta quiere saber más de ese joven que llega desde México, país que desea conocer algún día. Formula preguntas, se entusiasma con planes que jamás logrará realizar.

Con los pormenores de ese encuentro comienza Leopoldo María Panero o Las Máscaras del Tarot (Suburbano Ediciones), libro que es un estudio del artista español a un tiempo, biografía a otro. En ambos casos, García inicia un viaje que es también una experiencia personal.

Los capítulos están armados con las figuras del Tarot, juego de baraja que obsesionó a Panero. De esta manera se suceden los 22 Arcanos Mayores, entre los que se cuentan El Mago, La Sacerdotisa, La Emperatriz, La Luna, El Sol, El Juicio, El Mundo, El Loco. Cada dibujo le sirve al autor para describir aspectos del poeta.

“Leopoldo conocía la llaga del deseo. Lo recuerda al escribirle a Mercedes Blanco, su musa, su Beatriz. En carta rumbo a París le exigía -porque en el amor hasta la súplica tiene carácter de mandato-: “Escríbeme como si te escribieras a ti misma; escribe para negar el miedo”. A pesar de su incapacidad para las tareas domésticas en su juventud, el poeta ayudaba en los quehaceres de la casa de Ibiza 35 cuando Mercedes, su primer amor, se encontraba ahí. La malaria amorosa lo hacía renunciar a sus labores literarias para atender a su novia”, detalla García en el capítulo “Los Enamorados”.

La de Panero es una historia triste. El libro de Xalbador García retrata con destreza los detalles de esa existencia esquiva y, como cada una de las figuras del tarot, revela en quien lo lea una nueva y perdurable interpretación.


Hernán Vera Álvarez