Macron, la calma después de la tormenta Macron, la calma después de la tormenta
En la columna anterior comentaba que a raíz de los hechos suscitados en Siria, Corea del Norte, el neoproteccionismo como política de la... Macron, la calma después de la tormenta

En la columna anterior comentaba que a raíz de los hechos suscitados en Siria,  Corea del Norte, el neoproteccionismo como política de la administración Trump y el ajedrez geopolítico del Kremlin,  en el actual paradigma internacional se vislumbraba una nueva era de Guerra Fría entre dos bloques de poder: el primero, encabezado por Estados Unidos y sus aliados, y el segundo, por China y Rusia. En la conclusión del artículo,  también les compartí que las elecciones en Francia y Alemania podrían tener un impacto significado dentro de la realpolitik de la dinámica internacional y, a la par, se vería de una forma más asertiva, el punch de la bandera del neoproteccionismo.

Como ya es conocido, Emmanuel Macron fue el ganador de las elecciones presidenciales en Francia, y su victoria logró una derrota muy importante del neoproteccionismo, en su versión europea, encabezado por su contrincante electoral Marine Le Pen. El triunfo de ella hubiera sido muy peligroso en la praxis actual, no sólo por lo que significaría llevar un posible FREXIT y recrudecer las políticas migratorias y sociales en ese país, sino por el avance de esta corriente a nivel internacional.

Con el triunfo de Macron, la Unión Europea puede asumir su papel de ser el ancla de la política internacional. Se fortalece la zona Euro y la OTAN, además de que con una Francia más activa, dentro de esta región y en la comunidad internacional, le da margen de acción a Alemania en varios aspectos y, de forma natural, se da un equilibrio de fuerzas, ante posibles ventiscas de Vladimir Putin, en sus relaciones con Europa.

Horizontum. Macron, la calma después de la tormenta

Dentro de la coyuntura internacional, este triunfo propicia un umbral de estabilidad dentro del huracán que hemos padecido, no sólo por Corea del Norte, Venezuela o las declaraciones y posturas del presidente Donald Trump o por el temor fundado de la entrada del neoproteccionismo a Francia, con posibilidad de diseminarse en todo el Viejo Continente. Esta estabilidad catapultará la consolidación de los bloques, dentro de un paradigma multipolar,  en los que se sostendrá buena parte de la geopolítica, dinámica y diplomacia en todo el orbe.

Estos bloques tendrán actores modulares: Estados Unidos, la Unión Europea, los países aliados, China y Rusia. Dentro de Medio Oriente, al tono de 59 misiles Tomahawk contra Siria, y la madre de todas las bombas sobre Afganistán, la administración Trump, sepultó por el momento las acusaciones de la intromisión rusa en la Casa Blanca y, al mismo tiempo, enseñó sus músculos y colmillos ante el accionar del oso ruso en la región. Igual silenció, por el momento, las voces israelíes de un mayor compromiso de Estados Unidos en esta conflictiva zona árabe. De forma paralela, giró su visión e implementó la misma estrategia con el dragón chino en Corea del Norte y, como sucedió con Israel, salía del paso ante los llamamientos de Corea del Sur y Japón.

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Con la legitimación para mover sus fichas ante las acciones y amenazas del régimen encabezado por Kim Jong-un, EE UU  logró una participación más activa de Corea del Sur e incluso de Japón, dentro del acomodo de zonas de influencia en Asia. Kim Jong-un, basándose en su misma retórica de amenazar con una destrucción sin piedad a sus enemigos, logró que Donald Trump y el presidente chino, Xi Jinping, acordaran una mayor presión hacia su régimen, y que Pionyang  pensara más de dos veces en realizar una sexta prueba nuclear para aumentar la ya delgada tensión en la península de Corea.

Sin perder el impulso,  Trump declaró que no sólo estaría dispuesto a reunirse con Kim Jong-un, bajo las condiciones indicadas, al calificarlo como un “chico inteligente”, también colocó sobre Corea del Sur, el sistema de defensa THAAD (primo del escudo antimisiles que Estados Unidos colocó dentro de Europa, ante una amenaza de un ataque nuclear de Irán o Corea del Norte, pero con clara intención de mermar paralelamente las capacidades ofensivas balísticas rusas). Pero en este caso, busca blindar a Corea del Sur y Japón y a sus mismas bases militares localizadas en Guam, de un ataque balístico de Corea del Norte, y usando su as bajo la manga, establecer la misma distensión lograda con Rusia, pero en este caso con China.

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El mundo multipolar en el que actualmente vivimos es más estable ahora que unas semanas atrás, ya que cada uno de los actores que se han mencionado, lograron establecer “hasta dónde pueden estirar la liga” y a pesar de que la pólvora sigue en el terreno, es más probable que se vaya enfriando con el paso de los días. Con el freno al neoproteccionismo en Europa dentro de las fronteras francesas, las relaciones Occidente – Oriente entran a una fase menos escandalosa y de disipación del humo en las armas que muchos analistas veían listas para disparar. Independientemente de lo que está sucediendo en Venezuela, posiblemente veamos en medios de comunicación internacionales y en redes sociales, algunas declaraciones que busquen mantener vivo el punto de inflexión y disuasión de poder de estos actores, quienes  tienen muy claro los riesgos de sobrepasar los límites que las acciones les han dictado. Una simple chispa, no sólo puede desestabilizar la situación actual, sino que puede llevar a jalar gatillos y, a la postre, a apretar botones.

Diego Sanchez Campia

Diego Sanchez Campia

Soy Internacionalista por la FCPyS de la UNAM, especializado en Diplomacia Digital, con especial énfasis en Diplomacia en Redes Sociales.

Actualmente tengo el proyecto Red México / México Sin Frontera (www.mexicosinfrontera.com) , que está enfocado en información en protección, asistencia consular y protección preventiva para mexicanos en el exterior por medio de redes sociales.

He participado con publicaciones para Líderes Internacionales y Paradigmas (dependiente de Urbi et Orbi del ITAM).