Macron gana todo en Francia Macron gana todo en Francia
El partido del presidente francés, Emmanuel Macron, triunfó avasalladoramente en la segunda vuelta de las elecciones legislativas. Macron gana todo en Francia

El  partido del presidente francés, Emmanuel Macron, triunfó avasalladoramente en la segunda vuelta de las elecciones legislativas. El ejecutivo más joven en la historia moderna de Francia  gozará de una cómoda mayoría absoluta en la Asamblea Nacional, circunstancia que no se verificaba en el país galo desde hace años.

En Marche!,  el movimiento político emergente que llevó al poder a Macron, ha reafirmado su popularidad haciéndose con una abultada bancada. 341 legisladores que, se supone, tendrían que respaldar las iniciativas políticas del Elíseo. Las aprensiones no son gratuitas; si algo caracteriza a  En Marche!, eso es el heterogéneo origen de sus candidatos.

Desde el momento de su confección, la lista de posibles abanderados del movimiento levantó polémicas. Se sabe, por ejemplo, que cerca del 52% de los candidatos no contaban con experiencia en la política electoral, en cambio, eran conocidas sus trayectorias en organizaciones de la sociedad civil; de hecho, el 95% de los aspirantes de En Marche! nunca habían ocupado un cargo en la Asamblea Nacional.

Así, pues,  la cómoda mayoría podría acelerar las reformas que Macron prometió a sus electores.

Horizontum. Macron gana todo en Francia

La fórmula de En Marche! resultó exitosa de cara a los resultados que las otras fuerzas políticas obtuvieron. La derecha gaullista, Los Republicanos, ganó 113 lugares; el Partido Socialista se hizo con 29 legisladores; Francia Insumisa, de Jean-Luc Melénchon, logró 17 representantes; el ultraderechista Frente Nacional, de Marine Le-Pen, alcanzó 8 escaños, un crecimiento de 6 escaños con respecto a la anterior composición de la Asamblea Nacional.

En el luminoso panorama de buenas noticias, una ensombrece el horizonte político de Macron. La líder del Frente Nacional, Marine Le-Pen –la oponente más cercana a Macron en las pasadas elecciones presidenciales-, logró, por primera vez, colarse al parlamento. De hecho, su ofensiva contra Macron ya ha comenzado. Recién se sabían los resultados electorales, la líder nativista declaró ante los medios:

“Este gobierno que viene a dar lecciones de ética debería dar respuesta a este problema de representatividad en la Asamblea Nacional”, anticipando, con ello, un nuevo capítulo en sus demandas al régimen político francés.

Otro adversario de Macron durante la reciente elección presidencial, Jean-Luc Melénchon, también se hizo con un lugar en la Asamblea Nacional. En su caso, la crítica, luego de conocer los resultados de los comicios, atendió a motivos de corte sistémico: “La abrumadora abstención  tiene un significado político. Nuestro pueblo ha entrado en una huelga general cívica”, declaró el líder de Francia Insumisa. De acuerdo con los datos disponibles, la abstención alcanzó al 57% del electorado.

En unos cuantos meses, Emmanuel Macron ha consolidado la transformación completa del sistema político francés. Las gruesas divisiones entre izquierda y derecha –la disyuntiva política habitual en Francia, hasta hace unos años- es, ahora, del todo insuficiente. El centro, coordenada en la que propios y extraños ubican a En Marche!, es el referente ideológico en la cartografía política francesa.


La Redacción

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