Los viejos circos en la Ciudad de México Los viejos circos en la Ciudad de México
El primer antecedente del circo en la Ciudad de México es el “patio de maroma”. La maroma era una tradición popular practicada en la... Los viejos circos en la Ciudad de México

El primer antecedente del circo en la Ciudad de México es el “patio de maroma”. La maroma era una tradición popular practicada en la época de la colonia. De acuerdo a Armando de María y Campos, la maroma era el espectáculo de volantines, maroma era circo pobre, al aire libre. Se trataba de realizar proezas corporales, a base de agilidad y fuerza; y las funciones de dicho espectáculo se efectuaban en patios particulares, que posteriormente fueron ganando su fama entre los habitantes.

Sin embargo, el circo antiguo como solemos recordarlo, bajo un imaginario de magos, payasos y animales, surgió con la llegada de la modernidad, expandiéndose como práctica cultural de manera acelerada. Este espectáculo nació en Inglaterra, en 1772, cuando el sargento mayor de caballería Phillip Astley ideó un espectáculo de jinetes, alambristas y gimnastas que gozó de amplio éxito. El espectáculo se replicó en Europa, naciendo circos tan reconocidos como el Renz, el Busch y el Schuron, en Alemania; el Circo de Invierno y el Medranos, en Francia; y el Barnum and Bailey, de Estados Unidos.

Los viejos circos en la Ciudad de México

Uno de los primeros espectáculos modernos que llegó a la Ciudad de México, en 1809, fue el Real Circo de Equitación de Philip Laislon, el cual se presentó en el viejo teatro del Coliseo de Vergara. De acuerdo a la información referida en el libro Escenópolis, escrito por Ricardo Tena, Felipe Heredia, y José Antonio García Ayala, el programa que anunciaba estaba integrado por ejercicios ecuestres y de volteo, semejante a los ejecutados en las cortes  de Europa.

En 1841, el Circo Olímpico de José Soledad Aycardo cobró gran fama a través de sus representaciones. Soledad Aycardo se convirtió en el primer empresario de circo de nacionalidad mexicana. Se trataba de todo un personaje, pues hacía las funciones de payaso, ecuestre, titiritero y acróbata. Este circo se presentaba en el Teatro Relox, y presentaba llenos espectaculares, pues los habitantes eran atraídos por un “gracioso”, una especie de payaso que recitaba coplas. Este “gracioso” es, en buena medida, el antecedente de figuras de carpa como “Cantinflas”.

Los viejos circos en la Ciudad de México

Años más tarde aparecieron circos muy prestigiosos como el Chiarini, el Beas, y el Orrin. Éste último, el Circo de los Hermanos Orrin, cobró un enorme prestigio durante la etapa porfirista de nuestro país, recorriendo toda la república en un espectáculo que ya incluía magos, domadores, y a la estrella del circo, el payaso Bell, que era tema de diversas columnas periodísticas de aquellos años. El 11 de octubre de 1887 el Circo de los Hermanos Orrin debutó en la plazuela de Santo Domingo, pero después, desde 1887 hasta 1892, ya con su pista de cuarenta y tres pies de diámetro, un techo soberbio y una linternilla cerrada de cristales, se estableció en el espacio que hoy ocupa el Teatro Blanquita. El Circo Teatro de los Orrin cerró sus puertas en mayo de 1906, llevando consigo las risotadas y la alegría de miles de chicos y grandes.

Ulises Paniagua

Ulises Paniagua

Ulises Paniagua (México, 1976). Narrador, poeta, videasta y dramaturgo. Tiene un posgrado en la especialidad de imaginarios literarios. Es autor de una novela: La ira del sapo (2016); así como de cuatro libros de cuentos: Patibulario, cuentos al final del túnel, (2011), Nadie duerme esta noche (2012), Historias de la ruina (2013), y Bitácora del eterno navegante (Abismos, 2015). Su obra incluye cuatro poemarios: Del amor y otras miserias (2009), Guardián de las horas (2012), Nocturno imperio de los proscritos (2013), y Lo tan negro que respira el Universo (2015).