Los juegos olímpicos dentro de la tormenta llamada… Brasil Los juegos olímpicos dentro de la tormenta llamada… Brasil
Los Juegos Olímpicos Río 2016 siguen dando alegrías a muchas personas alrededor del globo, dando medallas de oro, plata y bronce a los ganadores... Los juegos olímpicos dentro de la tormenta llamada… Brasil

Los Juegos Olímpicos Río 2016 siguen dando alegrías a muchas personas alrededor del globo, dando medallas de oro, plata y bronce a los ganadores de las diversas disciplinas, y a la par, llenan de frustración y tristeza a muchas más, y la tragedia es que son a muchos de los habitantes de la propia sede olímpica.

Brasil es apenas el segundo país en todo el orbe que organiza un Mundial de Futbol y unos Juegos Olímpicos de forma casi simultánea (el primer país fue México en 1968 y 1970 respectivamente, pero en este caso, primero fueron los JJOO y posteriormente el Mundial de Futbol), como una recompensa inmediata al prestigio de su marca-país a nivel internacional, lograda por el “boom” brasileño que se dio a raíz del éxito del gobierno de Lula Da Silva durante la primera década del siglo XXI, catapultando a Brasil no sólo como una de las economías emergentes más cercanas al denominado “Primer Mundo”, sino como una de las naciones candidatas a ser un actor central en el dinamismo de las propias relaciones internacionales.

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Con el antecedente directo de los anteriores mandatarios Fernando Collor de Mello, Itamar Franco y Fernando Henrique Cardoso, durante su mandato se consolidó una revolución económica sin igual, basada en las directrices político-económicas que habían funcionado a sus antecesores dentro de un rostro enteramente social. Al contar con indicadores económicos estables tanto al interior como al exterior, el gobierno de  Lula da Silva tuvo la oportunidad de explotar Brasil al exterior, situación que fue fuertemente apoyada por empresas como PETROBRAS (que presentó un esquema innovador de exploración, explotación y comercialización de petróleo y sus derivados) o Embraer, en el sector aeronáutico.

A la par de los cambios sociales y políticos, que fortalecieron su economía, Brasil no se enfocó solamente en generar acuerdos a su interior o a generar un desarrollo económico como tal, sino que puso énfasis en fortalecer uno de los pilares primordiales para lograrlo, qué es la educación, lo cual fortaleció en sobremanera su plan social que buscó terminar con la desigualdad, combatiendo necesidades alimentarias y seguridad social a la par.

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Con el proyecto interior bien cimentado, Brasil tuvo la oportunidad de proyectarse de una manera única al exterior, logrando una diplomacia multilateral muy activa y profesionalizada, con una política exterior igualitaria, acorde a su interés nacional y basada en una propuesta integral del desarrollo de la comunidad internacional con pleno apego al Derecho Internacional Público y al Sistema de Naciones Unidas

Con la marca-país de Brasil completamente “de moda” y su prestigio en las nubes, el 01 de enero de 2011 llego a la Presidencia de Brasil Dilma Rousseff (que fue un elemento clave dentro del Gabinete de Lula). Su plan de gobierno dio continuidad a lo ya establecido por Lula, pero en un sentido más proteccionista de acuerdo a la volatilidad de algunas divisas como el Dólar o el Euro a nivel internacional, lo cual entre otras cosas, llevo al Real a devaluarse de forma paralela a un bajo crecimiento económico y una desaceleración de su economía. A pesar de contar con pleno respaldo de MERCOSUR y los países BRICS, Brasil comenzó a perder el “gas” de su propio dinamismo, y añadiendo los escándalos de corrupción dentro de su gobierno y de PETROBRAS, su marca-país fue perdiendo prestigio.

El detonante social y su rostro más visible (principalmente en marchas civiles en pleno Mundial y violencia urbana desde las favelas) de los problemas económicos de Brasil se dieron ante los compromisos económicos que Brasil ya había adquirido para la organización del Mundial de Futbol en 2014 y los JJOO de Río 2016, lo cual acentuó su propia incapacidad de enfrentarlos , llevándolo al umbral de una crisis económica, ya que las modestas ganancias por la organización del Mundial se neutralizaron ante la presión inflacionaria que ya tenía Brasil y hasta este momento, los JJOO han arrojados pérdidas estimadas por $1,500 millones de USD.

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Aunado a sus problemas económicos, Brasil vive una crisis política sin precedentes gracias al “empeachement” o juicio de revocación de mandato en el Senado brasileño que sufre Dilma Rousseff actualmente por acusaciones por malos manejos de políticas económicas y fiscales, que la tiene fuera de funciones oficiales (aun ocupando la residencia presidencial), cuyo despacho está encargado a su Vicepresidente Michel Temer, que sería oficialmente Presidente de Brasil hasta 2018 si Dilma Rousseff es destituida a finales de este mes.

Mi estimado lector, los actuales JJOO de Río se desarrollan en pleno de la tormenta llamada Brasil, originada por su crisis económica, política y social en su máxima expresión. También impulsada por un entorno internacional que no le beneficio, su corrupción y malas decisiones. La corona brasileña parece desdibujarse ante la luz de la llama olímpica, llevando a Brasil a vivir su propia realidad y en expectación a su propio destino.


Diego Sanchez Campia

Diego Sanchez Campia

Soy Internacionalista por la FCPyS de la UNAM, especializado en Diplomacia Digital, con especial énfasis en Diplomacia en Redes Sociales.Actualmente tengo el proyecto Red México / México Sin Frontera (www.mexicosinfrontera.com) , que está enfocado en información en protección, asistencia consular y protección preventiva para mexicanos en el exterior por medio de redes sociales.He participado con publicaciones para Líderes Internacionales y Paradigmas (dependiente de Urbi et Orbi del ITAM).