Los gobernadores fronterizos ante Trump Los gobernadores fronterizos ante Trump
Donald Trump, el magnate neoyorquino devenido en presidente electo de Estados Unidos, insistió desde sus días en campaña en la inminente repatriación Los gobernadores fronterizos ante Trump

Donald Trump, el magnate neoyorquino devenido en presidente electo de Estados Unidos, insistió desde sus días en campaña en la inminente repatriación de inmigrantes ilegales. Su cálculo, sobre el que se pronunciaba con particular insistencia, estimaba el volumen de repatriados en dos o tres millones, de entre los aproximadamente 40 millones de indocumentados de todas las nacionalidades –los mexicanos sin papeles ascienden, según algunos cálculos, a 11 millones- que, se estima, viven en Estados Unidos.

“Lo que vamos a hacer es tomar a la gente que son criminales y tienen antecedentes penales, pandilleros, traficantes de droga (…) probablemente dos millones, o incluso tres millones, los vamos a sacar del país o los vamos a encarcelar“, dijo Trump al entrevistador del popular programa norteamericano 60 minutes, transmitido por la CBS.

Los gobernadores fronterizos ante Trump

Cuando sus esfuerzos por hacerse de la Casa Blanca eran vistos como excentricidades estériles y nulamente eficaces, los llamados a la deportación masiva, que con vehemencia convocaba, eran prácticamente ignorados. Sin embargo, los resultados del nueve de noviembre pasado sacudieron hasta los más afiebrados pronósticos, conduciendo a que la incertidumbre se abriera pasó entre las prospectivas de todo el mundo, en particular, las de su vecino del sur: México.

Frente al escenario que abría la comprobación fehaciente de que Trump, en efecto, cumpliría sus más descabelladas propuestas, el gobierno mexicano mostró una incomprensible indolencia. Actitud que, al paso del tiempo, acrecentaría la presión política interna –por los reclamos a su pasividad-, y externa –por lo relativamente sencillo que le resultaba al presidente electo decantarse en una confrontación sin oposición aparente.

Pero más allá de las arremetidas discursivas que Trump gusta descargar sobre México, existen graves y muy reales consecuencias que, en su momento, no fueron del todo atendidas. Una de ellas es, precisamente, la compleja coyuntura política y económica que detonaría en el país la repatriación masiva de inmigrantes mexicanos, en un contexto de franco boicoteo a los planes de inversión directa de algunas compañías extranjeras, operado, por cierto, desde la cuenta personal de Twitter de Donald Trump.

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Por todo ello, los gobernadores de Baja California –Francisco Vega-, Chihuahua –Javier Corral-, Nuevo León –Jaime Rodríguez-, y Tamaulipas –Francisco García Cabeza de Vaca-, conformaron, desde la plataforma política de la Conferencia Nacional de Gobernadores (CONAGO), la “Alianza Política de Gobernadores de la Frontera”, cuyo objetivo es el de “demandar conjuntamente al gobierno federal su cooperación eficiente e inmediata en los asuntos que más afectan: migración, crimen organizado, seguridad, costos de energía eléctrica, combustibles derivados del petróleo, carestía de productos básicos, derechos humanos, salud y vivienda”.

Vista en su conjunto, la nueva iniciativa tiene por objeto coordinar e institucionalizar la presión política al gobierno federal, para atender las demandas urgentes de las administraciones fronterizas.

Acosados por el clima de inseguridad que se cierne con particular saña sobre los estados fronterizos, y por la catástrofe económica que significaría un repliegue de las inversiones directas –particularmente manufactureras-, producto de las amenazas fiscales de Trump a los productos importados, los gobiernos estatales lanzaron una propuesta que bien puede ser leída como una desesperada llamada de atención frente, a lo que parece, una muy compleja coyuntura.

Los gobernadores fronterizos ante Trump

Así se refieren, por ejemplo, a los planes de deportación masiva planteados por Trump: “Ante la amenaza expresa del Presidente Electo de los Estados Unidos de América, sobre la deportación masiva de millones de connacionales, y la afectación de sus derechos humanos, demandamos que el Gobierno Federal tome acciones inmediatas, acompañado de los estados y municipios”.

Por otro lado, también defienden la inversión asentada en sus jurisdicciones: “Rechazamos las presiones y acciones directas contra inversionistas que han decidido instalarse y/o permanecer en nuestro país con medidas arancelarias violatorias de todos los acuerdos internacionales suscritos”, por lo que exhortan al gobierno federal a “defender proactivamente los intereses de los inversionistas mexicanos y extranjeros en territorio nacional, así como los suscritos lo estamos llevando a cabo”.

Se trata, así parece, de la primer medida clara y formal, enunciada por un orden gubernamental –en este caso el estatal-, que establece con claridad un plan de acción ante la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Una estrategia, en efecto, macerada en la inmediatez y la urgencia; pero clara y concreta. Lejana, si se quiere, al nivel de profundidad y largo alcance que demandaría cualquier programa que se propusiera como horizonte el replanteamiento de la relación bilateral, pero finalmente acotada al ámbito de influencia del rubro regional y local.

En todo caso, si de algo se aleja más la iniciativa presentada por los gobernadores, es de la inmovilidad del gobierno federal, al que, hasta ahora, no se le conoce más estrategia que la de la perplejidad.

Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.