Los dilemas del maíz transgénico (II parte) Los dilemas del maíz transgénico (II parte)
El problema no es cuestión de capacidad, sino de información (capacitación al campesinado) para el uso de agrotóxicos. Los dilemas del maíz transgénico (II parte)

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimetación (FAO) ha establecido que el 75% del consumo de una nación debe ser producido por sí misma. Sin embargo en México no se llega a ese porcentaje. ¿Cómo resolver ese problema en el país? Sandra Laso, Coordinadora de campaña de Comida Sana de Greenpeace,  responde ésta y otras interrogantes a Horizontum, que continúa abordando los dilemas del maíz transgénico.

Para Sandra el país tiene que crear políticas. “El problema no es cuestión de capacidad, sino de información (capacitación al campesinado) para el uso de agrotóxicos. No hay un curso que les diga cómo usar el equipo adecuado y muchas veces hasta niños son los que trabajan en el campo haciendo las mezclas con sus propias manos o con apenas la ayuda de una vara. Por eso es muy importante que se hagan políticas para que también se gesten los recursos hacia una producción nacional equitativa.  Como los pequeños productores ven que los grandes reciben recursos, ellos obviamente han buscando ser beneficiados de la misma forma, provocando cambios en su producción usando agrotóxicos que son entregados sólo para usarse en monocultivos. Cuando la gente en realidad aprovecha sus tierras para sembrar al menos otros tres productos.

“Esas son acciones que están incidiendo en la forma de cultivar. Por el otro lado están las empresas de la industria alimentaria, las cuales se abastecen de la materia prima del campo mexicano. Esta también debería invertir en el modelo de producción de sus planes de fabricación y venta. Este sector tiene la capacidad y responsabilidad de los alimentos que llegan a nuestra mesa. La ley dice que los mexicanos tenemos el derecho a una alimentación adecuada, por lo que sí está en sus manos saber lo que está detrás de esos alimentos.

“Es una invitación para que la sociedad le pregunte a esas empresas cómo producen sus alimentos,  dónde consiguen la materia prima, si usan transgénicos y agrotóxicos. Esto incentivaría a la agricultura ecológica. Como consumidores se nos olvida que participamos en esta forma de producción, la cual no es sana ni para nosotros, ni para el medio ambiente. Bajo este modelo de agricultura industrial también se está produciendo comida chatarra. El mundo sabe que México tiene problemas de nutrición. Recordar nuestro papel como consumidores es la forma en que decidimos qué adquirir y cómo nos vamos a alimentar.

“La agricultura ecológica habla de alimentos sanos no únicamente en contenido nutricional, tiene que ver con la mancha que se deja en el medio ambiente, hay que eliminarla, dejar de usar sustancias y que se garanticen medios de vida justos, que la distancia entre consumidores y productores sea menor y la gente tenga acceso a alimentos nutritivos.

¿Hay algún otro factor en riesgo, además de lo que siempre se habla del cultivo nativo, la biodiversidad, el medio ambiente y la salud humana, que se esté dejando de lado en la mesa de análisis?

Se está poniendo en juego la seguridad del medio ambiente y las personas, y, cuando eso está en riesgo, no hay nada más importante. Por eso solicitamos la implementación del principio precautorio, que es un principio moral y político que indica que si una acción o política puede causar daños severos o irreversibles al público o al medio ambiente y no existe consenso científico al respecto, entonces la responsabilidad recae en los que abogan por la acción o política.

Es también escuchar lo que la gente quiere. Si se liberan esas semillas no es sólo perder el cultivo, son las 59 razas de maíz y miles de variedades que han sido generadas en el país desde hace siglos. Esto puede demostrar lo que el gobierno realmente escucha o ignora de la gente. Es un tema de justicia social y de transparencia para que la sociedad civil realmente esté enterada y se tomen decisiones a nivel consumidores. Es hablar también de soberanía alimentaria, porque es importante recordar que este tipo de semillas tiene patente, entonces no pueden ser producidas libremente, sino que se las compran a las trasnacionales y estas no te permiten ni producirlas ni conservalas, te las dan por un período determinado y si por la polinización caen en otro campo y saben que proviene del tuyo te pueden demandar, ha pasado en otros países, ¿entonces cómo es que una empresa va a tener el poder de nuestra alimentación? Sería ceder el poder de la sociedad. No se trata de una lucha sólo por el maíz, es un tema de seguridad alimentaria.

 ¿Ha existido algún tipo de seguimiento a los productos que desde hace 20 años sí se han producido como transgénicos?

El proceso de la soya también está en un momento de gestión legal, por afectaciones a la comunidades indígenas, en cuanto a sus formas de producción, debido a que las zonas mayas se ven amenazadas por este tipo de cultivos.

También la península de Yucatán es una región donde más miel se produce y se exporta; al enviar sus productos a la Unión Europea, donde no es permitida la entrada de transgénicos, ha sucedido que por la contaminación de la miel por las abejas en la polinización, se han detectado los químicos y detienen el ingreso del producto. A nivel económico hay problemas. Mientras en muchas partes del mundo se está buscando dejar atrás a los transgénicos, éstos dejan fueran a los países que sí están produciendo. Así nos estamos cerrando puertas comerciales.

Para el algodón se han hecho estudios sobre el contenido de plaguicidas, pero como la información no es transparente y no hay regulación al respecto,  no sabemos lo que hay detrás de ciertos productos que se consumen.

¿Dónde se puede informar la población sobre estos productos?

Ante la falta de documentación accesible Greenpeace hizo la Guía de Transgénicos(file:///C:/Users/DL/Downloads/Guia.pdf), donde se consultaron a más de doscientas empresas, específicamente en términos de alimentos, para saber si en su producción los utilizan. De acuerdo con sus respuestas se documentaban los análisis con los que hicimos una lista, donde los que están de verde son libres de transgénicos y los morados son los que no dieron información y no son transparentes con los consumidores o bien usan transgénicos. Estas son algunas herramientas creadas desde la sociedad, el gobierno no lo ha hecho. Hace 20 años sí, pero no se difundió. Invitamos a la gente a que conozca esta guía que se ha actualizado varias veces.

También tenemos un Directorio Verde para que se sepa que hay alternativas de compra: https://greenpeace.mx/comidasana/wp-content/uploads/2015/06/Directorio_Verde_Comida_Sana.pdf. Mientras más cerca estemos de los productores más fácil es saber cómo producen y tener una buena cadena de abastecimiento.

Hay todavía muchas cosas por hacer, pero se requiere que la gente se involucre, no sólo con manifestaciones, sino con la toma de decisiones a la hora de comprar, debemos ser consumidores responsables, es una decisión también política.

El Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2013-2018, buscan encaminar la investigación y desarrollo tecnológico hacia la liberación de los organismos genéticamente modificados (OGM), ¿cómo deben involucrarse las universidades, institutos y centros de investigación en este tema?

Es muy importante esto porque no hay mucha investigación aún y si no la hay o no se difunde es porque las empresas no únicamente controlan las semillas y los agrotóxicos,  sino también la información. Bloquean publicaciones internacionales y acceso a la información sobre patentes.

Por lo que hay que invertir a la ciencia y la investigación en las universidades para que se hagan foros de discusión, análisis multidisciplinario. Que no sólo sean los científicos de las mismas empresas los que manejen los estudios, se deben abrir los espacios. En el caso de los transgénicos los científicos aún no consensan del todo porque faltan datos. Todo esto es político, porque no es lo mismo liberar las semillas a campo abierto que estudiarlas en un laboratorio. Así que estos espacios que mencionas son de vital importancia para el desarrollo de una investigación seria y amplia que brinde verdadera información para la sociedad.


La Redacción

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