“Lo monstruoso te permite otra visualización del mundo” “Lo monstruoso te permite otra visualización del mundo”
Pablo Maire suele ser un artista libre de clasificaciones. Un creador multidisciplinario, con la suerte de sentirse ciudadano del mundo. Nació en Chile, en... “Lo monstruoso te permite otra visualización del mundo”

El chileno Pablo Maire expone el autorretrato de lo macabro, el deseo y los miedos. Escarba en la pedofilia, el homoerotismo, la política y la muerte en imágenes que critican su tiempo. “No puedo estar ajeno a la realidad”, asegura.

Pablo Maire suele ser un artista libre de clasificaciones. Un creador multidisciplinario, con la suerte de sentirse ciudadano del mundo. Nació en Chile, en la ciudad de Talca, en 1975, pero tuvo una larga estancia en Perú y ahora radica en la Ciudad de México. Considera que tiene una especie de “multinacionalidad”. Es simplemente un terrícola que no cree en fronteras. Su arte resulta totalmente incómodo, trasgresor de lo supuestamente sagrado e íntimo del ser humano. Mezcla el homoerotismo con la política y la muerte. Un cóctel Molotov perfecto.

Él gusta escarbar en lo más profundo, en los horrores del planeta. Se asoma a lo monstruoso y nos lo devuelve en imágenes, esculturas, pinturas o fotografías. Expone a un San Martín de Porres levantándole la falda a Marilyn Monroe, a dos niños practicando una felación al papa Juan Pablo II y el lado erótico de figuras mitológicas andinas. También escribe poesía y prefiere ser de izquierda, aunque sin militancia alguna. Tampoco profesa una religión. Sus dioses resultan todo artista que deje una huella profunda en la cultura de la humanidad. Esas son sus divinidades. Lo demás, no existe.

Horizontum. Pablo Maire. “Lo monstruoso te permite otra visualización del mundo”

Con Ediciones Cataclismo, de la ciudad chilena de Valparaíso, en el 2007, publicó el poemario Escribí estos versos de espalda y, con la editorial FUGA, en 2011, Ombligos. Estudió pintura en su tierra natal. También escultura en la Escuela de Bellas Artes en Lima, y obtuvo una candidatura para Magister en Ciencias Políticas de la Universidad de Chile. En la  Université Sorbonne Nouvelle (París III) París, Francia, realizó un curso de Lingüística y Fonética Francesa.

Por su obra poética ha participado en varios eventos internacionales y ha expuesto sus creaciones en Venezuela, Perú, Argentina, Chile, Colombia, México y República Checa. Su peculiar manera de ver la diversidad sexual, lo religioso, la política y la muerte han llamado la atención de no pocos medios especializados en la región y Europa. Varias de sus obras pueden verse en la galería Aguafuerte, de la Ciudad de México.

La obra de Maire se compromete con las críticas a las dictaduras en América Latina o con las de las matanzas de inmigrantes centroamericanos. También tiene su reinterpretación de la pedofilia, la liberación de la mujer, el homoerotismo y lo macabro. “Lo monstruoso te permite otra visualización del mundo”, asegura.

Para Pablo el arte es “la posibilidad de crear una naturaleza distinta. No quedarnos con el suceso de cosas que pasan en la cotidianeidad.  Necesitamos ampliar el mundo, que se expanda, que no se achique. El hombre que va a la vanguardia expande el mundo”.

-Pero usas lenguajes distintos para expresarte, ¿te aburre hacer lo mismo?, pregunto.

Horizontum. Pablo Maire. “Lo monstruoso te permite otra visualización del mundo”

-Cada visualización que hago de mi experiencia personal puede  ser mediante lenguajes diferentes como la fotografía, la pintura o una escultura. Por eso me considero un artista multidisciplinario.

-También eres poeta. Esa dualidad de poesía y artes visuales no es muy frecuente.

-A veces me decido por la fotografía. Dispongo parar y voy a la escultura, luego hacia la pintura. Y cada seis o siete años aterrizo en la poesía. Son amores lunáticos. Dependo de la Luna. Voy haciendo algunos bosquejos del tema y luego los aterrizo en la corporalidad de la expresión artística que  elijo trabajar.

“Hace tiempo vi el documental Cuaderno de Barro, en el que se muestra el proceso de creación de varias obras del artista catalán Miguel Barceló en Mali, África, y cómo se retroalimenta del espacio y sus habitantes. Barceló hace referencias al arte rupestre allí visto, reflexionando en torno a la pintura y escultura que conjugan perfectamente hace millones de años. Daban una interpretación nueva sobre sus significados. Más que una representación de una cacería, tenían una relación más con la sobrevivencia o eran una especie de guía para la caza. Lo interesante era cómo establecían ese vínculo con la pintura, cómo reflejaban una multiplicidad de expresiones, que se van combinando con las imágenes. Toda una metáfora. Ya Lautreamont decía que una metáfora era el encuentro fortuito de una máquina de coser y un paraguas en una mesa de disección. Que eso perdure miles y miles de años es también muy loco. Es un arte que persiste y persistirá”.

-Entiendo que la multiplicidad del arte no es nuevo, pero  hay ideas que sólo funcionan de una forma.

-Para hacer esa escultura que ves ahí (Fado), tuve que recurrir a desechos de madera encontrados en el mar. Sólo tenía un cráneo humano , además de la muleta de un amigo que murió en muy malas condiciones. La idea no podía estar muy bien representada en una pintura. No la dibujé porque simplemente la concebí de esa forma desde el inicio. No hubiera tenido el mismo efecto. Igual que la serie de fotografías Erótica Mitológica, en la que recreo a figuras del imaginario precolombino en  prácticas sexuales evidentes o sugeridas,  con sus indumentarias andinas. Las fotos las subí a un nuevo perfil de Facebook. La reacción nunca tuvo términos medios. O me alaban o me insultaban. Finalmente tuve que cerrar esa cuenta. Eso mismo, en términos pictóricos, no hubiera tenido el mismo efecto, porque se sabe que hay alguien detrás.

– Igual efecto lograste con la serie Autorretrato, pero esta vez fue mucho más monstruosa.

– Me salió así. Mi trabajo tiene que ver con tres elementos esenciales: lo homoerótico, lo político y la muerte. Las fotos generan ese rechazo, porque las utilizo como espejo de lo que uno ve. Los surrealistas decían que para hacer surrealismo había que ir a la realidad. Y eso es surrealismo: la realidad superada. Yo también utilizo otros elementos como los miedos o el deseo. No puedo estar ajeno al mundo que estamos viviendo. Es tan monstruoso como lo vivido en la Primera y Segunda guerras mundiales en Europa. Es pavoroso lo que está pasando con muchas personas que deciden migrar.

Horizontum. Pablo Maire. “Lo monstruoso te permite otra visualización del mundo”

“Yo soy el personaje de esa serie, pero es la imagen de la no imagen. No suelo poner fotos personales en nada, ni siquiera en las redes sociales. A mí me importa más la obra. Hay mucha gente que satura su imagen. Que uno sea chico, cabezón, orejón, alto, negro, blanco o chino no importa. Uno va al arte. La gente conoce más a Dalí como el personaje y a Picasso como el de las pinturas cubistas. Yo tengo rechazo a ser fotografiado, pero decidí hacer ese personaje. Me puse masa de pan en la cara. Como vivía frente al mar en Lima, siempre encontraba animales muertos que me decían: ‘tómame y haz arte’.  Junté todo eso, más cabezas y patas de pollos como las que veía en algunas sopas, y con una cámara muy chica hice la serie. Los recursos fueron de risa.

Autorretrato  también fue una serie polémica. Salió medio perversa, pero lo monstruoso te permite otra visualización del mundo. Realmente es como si alguien te estuviera diciendo, ahí está la realidad. Esa serie es del 2009. Pero siempre estoy trabajando. Mi última obra está en la azotea, vaciada en bronce. Todavía hay que pulirla”.

-Muchos artistas suelen decir que no les interesa la política.

-Todo trabajo tiene que ver con lo político. El que diga que no, sí tiene que ver. Así haga expresionismo o arte abstracto. El buen trabajo artístico tiene que ver con lo político.

-¿Has tenido conflictos por ser un artista que se enfoca en esos temas?

-Hasta el momento no. Siempre me advierten que no me meta con determinados temas. Hice una pintura titulada México cabrón, con varios personajes de la política del país.  También México, ¿por qué nos matas?, una escultura con una figura central de resina (76 centímetros de alto, 71 de ancho y 15 de profundidad), 71 cabezas de pequeño formato de resina y tres armas de fuego hechas de hierro, un trabajo basado en la masacre ocurrida el año 2010 en Tamaulipas, donde fueron asesinados 72 migrantes centroamericanos. No puedo silenciarme. Los expresionistas jamás se silenciaron. Tampoco los dadaístas cuando vieron que el mundo estaba demasiado monstruoso. En sus obras siempre hay una reflexión de fondo. Por eso muchos pintores se fueron a la guerra, como el alemán Otto Dix, quien transformó en arte la monstruosidad de la guerra.  Pinto lo que veo.

– Sin dudas, vas por la izquierda.

-Me defino como un tipo de izquierda, pero librepensador. No tengo militancia. La mayoría de los artistas que han trascendido son críticos con respecto a lo que sucede en su tiempo. Yo soy crítico con lo que sucede en el mundo, porque nos pertenece a todos. No hay nada ajeno. A todos nos afecta de algún modo: el calentamiento global, el tema de la migración… No somos impermeables.  Absorbemos todo lo tóxico que está en ambiente.

Horizontum. Pablo Maire. “Lo monstruoso te permite otra visualización del mundo”-¿Cómo llegaste a México, siendo de un país que dice ser del Primer Mundo en la región?

-Chile no es del Primer Mundo. Y no sé si el Primer Mundo es realmente el Primer Mundo. Ellos son los que dicen eso. Esa visión de que “somos los mejores”, es un lenguaje colonialista. Yo siempre me planteo cuál es la lógica de ser del Primer Mundo.  ¿Dónde está realmente?, si en la Alemania entre guerras nació el fascismo. A lo mejor es el mundo indígena, que está superpreocupado por los temas de la naturaleza. Son ellos los que constantemente están diciendo amamos la tierra, esos son nuestros dioses y al mundo occidental le vale vergas.  Entonces,  ¿dónde está la noción del Primer Mundo?

“La visión que tienen los chilenos de que son del Primer Mundo se desplomó después del terremoto del 2010. Amo a Perú inmensamente. Su cultura, culinaria, la música, sus tradiciones, pero también es una cosa decimonónica. La iglesia superfuerte, el tema gay cuestionado, la clase política también muy basura. A México vine porque sigue siendo un país superimportante en el tema artístico. Aquí han surgido pintores inmensos. La cantidad de arte que hay en la Ciudad de México es importante para cualquier artista, venga de donde venga. Aquí uno puede ver lo mágico y lo trágico. Se conjugan estos elementos y, sin embargo, aún persiste la creación por encima de todo. Eso es lo que nos puede salvar: el arte. No en el sentido evangélico, pero sí en lo espiritual, en lo ideológico”.

-La muerte es un tema recurrente en muchos artistas, ¿por qué abordarlo aún?

-Abordo también la muerte de la naturaleza, no sólo la del hombre. Si fuéramos prácticos no tendríamos que llorar o sufrir por una pérdida, pero ni el  capitalismo más salvaje ha logrado insensibilizarnos respecto a la muerte. El ser humano siempre sufre por la pérdida de algo o de alguien. Ver morir a un amigo en las peores circunstancias me llevó a crear una escultura, en recrear cráneos de aves, focas, gatos. Cada vez que veía restos de animales, era como si me hablaran y pidieran que hiciera algo  Es un ejercicio complicado, pero todo ese dolor hizo nacer mi trabajo.

– ¿Tienes alguna creencia religiosa?

-Ninguna. Dios es Madonna, Diego Rivera, Picasso, Pablo Neruda…

Katia Monteagudo

Katia Monteagudo

Licenciada en Periodismo, de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Especializada en temas políticos, globales, económicos y sociales, y en el uso de técnicas narrativas, investigativas, manejo de las nuevas herramientas digitales para la búsqueda, procesamiento, publicación y distribución online de información, junto a la capacidad de articular comunidades a partir de estrategias comunicativas 2.0. Dominio de procesos de edición de medios impresos, digitales y en el fotoperiodismo.