Ley aprobada Ley aprobada
Ley de inclusión para entidades sobrenaturales y leyendas en el estado de Guanajuato Ley aprobada

Ley de inclusión para entidades sobrenaturales y leyendas en el estado de Guanajuato

Capítulo I

Disposiciones Generales

Artículo 1. Las disposiciones contenidas en la presente Ley son de orden público e interés social y tienen por objeto establecer las bases para la inclusión de entidades sobrenaturales y leyendas en un marco de igualdad, desarrollo social y de equiparación de oportunidades en todos los ámbitos de la vida.

Artículo 2. Se entenderá por Entidades Sobrenaturales y Leyendas todas aquellas criaturas que, como su nombre lo indica, estén por encima de lo natural y persistan en el inconsciente colectivo, tales como: fantasmas, vampiros, muertos vivientes (lo que engloba zombis y momias reanimadas, siempre y cuando posean voluntad propia), ángeles, demonios, gnomos de diversa índole, así como humanos dotados de habilidades mágicas, como es el caso de las brujas, los magos y hechiceros.

Artículo 3. Las leyendas, pese a su carácter mítico, recibirán el mismo trato de equidad que los mortales y las entidades de menor rango.

***

El diputado Carlos Valtierra respiró hondo antes de atender a los medios de comunicación. Estaba nervioso y no era para menos, pues le preguntarían sobre maleficios, vampiros y regulación de hechizos.

Un reportero con aspecto de seminarista colocó su grabadora tan cerca de su boca que parecía una madre dándole un caramelo a su hijo. Con un tono de voz inundado de nerviosísimo, lo cuestionó:

─Licenciado, usted ha sido cuestionado duramente por la ley que espera promover. Desde que las criaturas sobrenaturales salieron a la luz ha habido mucha polémica respecto a la posibilidad que hagan daño. ¿Qué opina al respecto? ¿Sabe que los vampiros son entidades diabólicas?

─Precisamente, es necesario promulgar leyes al respecto. Esas criaturas tienen y tendrán privilegios, pero también obligaciones. Lo que busco se apruebe en el Pleno del Congreso es que haya equidad para todos, seamos mortales o no. Con respecto a su naturaleza satánica, le agradeceré que no incluya su ideología religiosa, pues estamos en un Estado Laico.

Una reportera de televisión, mucho más veterana, con años y kilos de más, levantó el micrófono hacia Valtierra:

─Diputado, en redes sociales se le compara con Martin Luther King para los afroamericanos o Harvey Milk para la comunidad LGBT…

─Considero esas referencias sumamente exageradas. Soy un político del Estado de Guanajuato. Consideré prudente promulgar una ley al respecto porque Guanajuato está repleto de leyendas. La capital del Estado famosa en todo el mundo por eso. Lo cierto es que considero prudente que otras urbes con afluencia sobrenatural, como Nueva Orleáns, también lo hagan.

─Señor Valtierra –un hombre treintañero que trabajaba para medios impresos- Una preocupación de la ciudadanía es que, ahora que sabemos que los maleficios existen, aumenten los crímenes y la impunidad. ¿Qué le quisiera decir a esas personas?

─Con respecto a eso, la ley que promuevo no es enfoca a fondo. Cabe resaltar que, para ello, serán necesarias modificaciones al Código Penal.

A la sala donde se llevaba a cabo la conferencia de prensa llegó un perro negro. Parecía un labrador, pero tenía ojos rojos y uñas tan afiladas como las de un puma. El animal salto sobre la mesa con la arrogancia de un dios, y poco a poco tomó forma humana: sus patas se convirtieron en pies y piernas, hasta ser un hombre moreno ataviado con un traje negro.

─Buenas tardes señor Diputado. Trabajo para el portal de noticias de la comunidad nagual mexicana “Los hijos de Matus”. ¿Quiere decir algo a nuestros lectores?

─Solo agradecerles su apoyo, y aclarar que la ley es para todos, sean naguales o humanos. Ahora si me disculpan tengo que asistir a la sesión del Congreso…

Carlos Valtierra se retiró apoyado por su equipo de Comunicación Social, entre preguntas irresueltas, flashazos, cámaras, grabadoras y micrófonos.

***

El Congreso de Guanajuato era un edificio totalmente blanco, cuyo aspecto moderno contrastaba con el colonial de toda la ciudad. Valtierra llegó a sentarse al lugar que le correspondía como candidato ciudadano. Miró con la habitual cara de poker que exige la política a la bancada de la derecha. Lo despreciaban y lo consideraban un imbécil… lo bueno es que el sentimiento era recíproco. Esos mojigatos de mierda repudiaban con la misma intensidad no solo la Ley de Inclusión para Entidades Sobrenaturales, sino también cualquiera relacionada con el aborto o el matrimonio igualitario.

La sesión del Congreso empezó al mediodía y concluyó alrededor de las cuatro de la tarde. Toda la bancada de derecha y centro echaron para atrás la ley propuesta por mayoría. Valtierra seguiría luchando por un ideal que sabía era correcto y necesario no solo para él y los humanos.

Salió del Pleno rumbo a su oficina, empapado en sudor y frustraciones. Uno de los problemas de ser diputado independiente fue desde su elección, una carrera de obstáculos con todas las de perder. Los partidos más tradicionales vieron la forma de ponerle el pie y bloquear todas sus ideas y propuestas, en particular los de derecha.

Para su fortuna, el periodo de elecciones se dio a la par con El Levantamiento, nombre con el que se conoció al periodo histórico en el que las criaturas sobrenaturales se hicieron públicas, “salieron del closet” por usar un término más progresista.

No fue en un acontecimiento bíblico o una escena de elevado presupuesto hollywoodense. Simple y sencillamente, de un día para otro los vampiros pidieron entrevistas en los medios de comunicación, los familiares fallecidos tocaron a las puertas de lo que fueron sus hogares y los fantasmas ya no espantaban ocultos entre los muros, sino con total descaro.

La situación obligó a muchas naciones, estados y ciudades a promulgar leyes, pero como siempre, en México estas se crearon para romperse. Hasta el momento, solo Valtierra, a sus jóvenes veintiocho años, era el único diputado en todo su país que le interesaba promulgar una ley al respecto… ley que por cierto, era “echada para atrás” (por usar la terminología de la grilla política congresista) por esos conservadores.

Valtierra llegó a su oficina y se desplomó en su sillón de cuero negro, más propicio para una estrella de cine porno que para un político. Le pidió a su secretaria que le preparara su agenda de la tarde: tenía un mitin con la comunidad de momias guanajuatenses y después, una entrevista con la Llorona.

─Marilú, tráeme tres red bulls del OXXO, por favor. Me les pones café en polvo y le agitas, como ya sabes.

─Lic, le recuerdo que luego se pone muy nervioso.

─Es eso o la cocaína –advirtió, al momento que colgaba.

Marilú llegó casi de inmediato. Era una mujer de sesenta años, casi lista para jubilarse. Valtierra sentía tristeza y preocupación cuando ella no estuviera en su equipo de trabajo, repleto de miembros de la Generación X con desprecio por todo y millenials que lloraban por todo.

Cuando terminó de beberse la tercera lata, llegó a su oficina el idiota de Cástulo Villegas. Era un político de derecha de treinta y siete años de edad. De manera no oficial, todos lo consideraban el rey de su bancada. Pocas acciones  realizaban si no era con su permiso. Cástulo no estaba acostumbrado a que lo cuestionaran, ya fueran sus subordinados o sus superiores. El tipo era católico, conservador, anti aborto, anti matrimonio igualitario, y se enorgullecía que los periodistas lo fotografiaran en misa, cuando se arrodillaba y aplastaba el Estado Laico.

─Se toca primero, eh –comentó Valtierra, mirando a su compañero con burla pero sin expresarlo en su rostro-. ¿O no te enseñaron en el catecismo?

─Tu chingada ley no va a pasar, Carlos.

─Uy. Al menos di “hola”. ¿No?

Cástulo tomó a Valtierra de la corbata y acercó su cara a la suya. Era un tipo con un humor tan volátil como antorchas en una bodega de fuegos artificiales. A veces, el resto de diputados se preguntaban cómo había llegado tan lejos teniendo tan poco tacto.

─Suéltame, por favor –le sonrió, con diplomacia-. ¿No sabes que en política hay que poner siempre la cara de poker? Ya sabes, como cuando juegas: no expresar sentimientos, emociones, filias y fobias. Eso hasta Lady Gaga lo sabe. Supongo que la conoces. ¿O no te acuerdas que te opusiste que viniera a México? Cosa que no lograste, por supuesto. Como si no hubiera cosas más importantes que legislar.

Valtierra sacó su Smartphone e hizo que comenzara a tocar “Poker Face”: I wanna hold ‘em like they do in Texas plays…

Furioso, Cástulo le escupió a la cara. Lentamente, Valtierra sacó un pañuelo y se secó la saliva. Lo dobló, guardándolo en una bolsita y devolviéndolo a su saco.

─Yo sé que tu chingada ley oculta intenciones oscuras. No sé cuales, pero voy a descubrirlo.

─El León cree que todos son de su condición. Algunos estamos en el Congreso por ideales.

Villegas lo soltó, empujándolo. Se largó de la oficina azotando la puerta.

─Pendejo –susurró Valtierra, con el rostro enrojecido.

Bajó al estacionamiento, donde lo esperaba su equipo de trabajo en su suburban, para llevarlo a la Alhóndiga de Granaditas, en cuya escalinata se celebraba el Primer Mitin de Momias de Guanajuato.

***

La explanada de la Alhóndiga era un universo de rostros cafés, con ojos hundidos, calvos y de mirada tan hundida como los hormigueros. Decenas de momias, así como uno que otro zombi dotado de voluntad propia y unos chaneques y aluxes, quienes viajaban de Mérida a Guanajuato, querían ver al único político que realmente velaba por los intereses de una minoría.

─Queridos conciudadanos guanajuatenses, tanto vivos como muertos –comenzó Valtierra su discurso, esbozando una sonrisa, hablando de manera pausada, comprensible, empática, pero al mismo tiempo valiéndose de la retórica y sintaxis deforme de todo discurso-. Porque aunque mueran, aunque la tierra los conserve o los convierta en polvo, todos ustedes lo son y lo serán desde que salen del vientre de su madre.

Las momias, conservadas durante cientos de años gracias a los minerales característicos del Bajío mexicano, aplaudieron y gritaron, solo que los aplausos fueron tan apasionados que se les cayeron unas manos y los gritos fueron ruidos ahogados, como quien emerge del agua de una alberca después de haber buceado sin equipo durante minutos. Los aluxes, por su parte, gritaron con chillidos que lastimaban los tímpanos.

El mitin terminó una hora después. Un muchacho de cabello castaño y bastante atractivo se acercó a Valtierra, dándole una palmada en la espalda tan intensa que casi lo tira.

─Señor diputado, estudio en una academia de Nueva Orleans -dijo, con un acento francés -Quiero felicitarlo por su labor. Estoy de vacaciones aquí y Guanajuato es el mejor lugar para ser turista. Soy hombre lobo y quisiera saber si tiene algo que decirle a la comunidad licantrópica de inmigrantes en Louisiana.

─Creo que el presidente Trump debe respetar a todos los seres humanos y no humanos, y comprender que la licantropía no es un motivo de discriminación, sino una enfermedad crónico degenerativa que requiere atención. Parte de mi ley consiste en hacer sinergia con curanderos de la sierra de México y brujos escoceses, para que haya una pócima mágica que detenga su enfermedad.

El muchacho aplaudió y siguió turisteando por Guanajuato.

Las momias lo tocaron como si se tratara de un iluminado, de un mesías. Era divertida la política, que todo se trataba de pose, circo y teatro. Lo siguiente en su agenda era una cita privada con la Llorona.

***

Se reunieron en uno de los túneles subterráneos de Guanajuato. El equipo de seguridad de Valtierra lo esperó, dejando su camioneta estacionada a la entrada del estrecho túnel que conducía al lugar donde la Llorona ahogó a sus hijos y ahora se encontraba sobre una tienda de ropa “Del Sol”.

Mientras un grupo de periodistas de diferentes medios aguardaban a que saliera, Valtierra encendió un cigarrillo y lo fumó. Arrojando la colilla en el suelo. ¿La ciudad es patrimonio de la UNESCO? Le importaba una mierda. Estaba a solas y podía ser él mismo.

La Llorona apareció de improviso, asustando a Valtierra. Como lo había hecho desde hacía siglos. Primero, una luz azul neón inundó el túnel, desde el techo hasta el suelo.

Poco a poco se acercó, flotando, una mujer vestida con un velo. Mientras más la distinguía se dio cuenta que tenía por cara un cráneo putrefacto con trozos de piel. Al abrir la quijada, gritaba su característico llanto:

─¡Ayyyyyyyy mis hijos! –sus cabellos flotaban como si estuviera nadando. Por su cuerpo reptaban fantasmas de peces muertos-. ¡Ayyyyyy mis hijos!

─Déjate de pendejadas, Marisa. A mí no me espantas.

Se requería tener muchas agallas o ser alguien con doctorado en hipocresía para hablarle en ese tono a La Llorona y referirse a ella por su nombre de mortal: Marisa López de Figueroa.

La Llorona se cruzó de brazos y miró al político con altivez y nula paciencia.

─¿Y bien? ¿Qué has logrado?

─Nada, de momento. Los pendejos de la derecha quieren echar mi ley para atrás. Si no logro convencerlos todo va a valer madres.

─Pues apúrate. Me estoy hartando, y eso que tengo toda la eternidad.

─Te necesito, Marisa. Tienes mucha influencia e injerencia en los seres sobrenaturales de todo el mundo. No hay fantasma ni vampiro ni muerto viviente que no te conozca. Tu apoyo me ayudaría mucho en mi campaña.

─Ya sabes lo que quiero a cambio: que me permitas entrar a los orfanatos de todo el Estado. Que me dejes llevarme a los bebés a los ríos y ahogarlos. Una nunca puede negar su naturaleza. Aunque lloro por mis hijos, me encanta ahogar bebés, y tú me darías esa oportunidad.

─Pues apóyame y por mi puedes matar hasta los bebés de clínicas privadas. Es más, hasta alberca olímpica te ando regalando.

Estrechó una mano espectral. Fue como haber estrechado al aire.

Valtierra salió a anunciar a los medios de comunicación que la reunión privada había sido fructífera, y que se trataba de acuerdos que sin duda, favorecerían a vivos y muertos. Anunció también que contaba con todo el apoyo de la más famosa leyenda mexicana.

***

Después de una agotadora jornada laboral, Valtierra llegó a su casa. Lo esperaba su esposa, una anciana de más de cien años que apestaba a naftalina y fastidio. No tenía dientes pero sí muchas arrugas y cataratas. Eso sin mencionar la nariz puntiaguda repleta de arrugas.

Valtierra se bajó los pantalones, los bóxers, y comenzó a masturbarse hasta eyacular y reunir semen en un vaso que llevó hasta una mesa donde había polvo, hierbas y brebajes. Las mezcló y se las entregó a la anciana centenaria, quien lo bebió con gula.

En minutos la pócima hizo efecto. Donde estuvo una anciana, ahora se encontraba una chica de no más de dieciocho años, un monumento de lujuria de cintura, nalgas y tetas perfectas.

─Bendita pócima de rejuvenecimiento –dijo-. Cien años de bruja y no me pesan.

Valtierra se sentó en el sofá mientras la mujer llegaba a abrazarlo y juguetear con su cabello rubio.

─¿La conseguiste, Carlos?

Como respuesta, sacó de su bolsillo el pañuelo con el que se limpió justo en el momento que Villegas le escupió a la cara. Se lo entregó a su pareja, quien lo agarró con los dedos índice y pulgar. Los fluidos corporales eran un bien muy valioso en la magia negra, particularmente cuando quieres hacer un maleficio a alguien. El semen, por su parte, ayuda al rejuvenecimiento.

─Haz un fetiche y mátalo. O algo mejor: manipúlalo para que engañe a su esposa o se contagie del virus del VIH. Eso le daría en su madre a su carrera política, sobre todo con lo conservador que es.

─Lo haré, Carlitos. Ya tengo todo listo. Necesitamos más saliva de otros diputados si quieres que les lance hechizos oscuros.

Valtierra se sentó, esbozando una sonrisa de pedófilo en escuela de para señoritas. Ahora sí, en la intimidad, podía ser él mismo.

Con el tiempo, de aprobarse su ley y contar con el apoyo de su novia, podía ascender a la Presidencia Municipal de Guanajuato. Luego a la gubernatura. Quizá a la Presidencia de la República.

Al mundo…

Bernardo Monroy

Bernardo Monroy (Ciudad de México, 1982) actualmente vive en León, Guanajuato. Es periodista y ha publicado el libro de cuentos “El Gato con Converse” y la novela “La Liga Latinoamericana”, así como la novela electrónica “Slasher”, disponible gratuitamente en internet. Otras de sus obras son “Segunda temporada” y “El coyote y el murciélago”, esta última un homenaje al las historias pulp de los años 30. Sus relatos, artículos, crónicas periodísticas y reportajes han aparecido en diversos medios impresos y electrónicos, y actualmente trabaja en El Heraldo. Es aficionado a los videojuegos, los cómics y los géneros de terror, fantasía y ciencia ficción, y escribe porque está frustrado, ya que nunca pudo ingresar a la Escuela de Jóvenes Dotados del Profesor Xavier.