Leer a Kafka en la adolescencia Leer a Kafka en la adolescencia
La primera vez que leí a Franz Kafka fue en mi adolescencia en el bachillerato gracias a mi maestro de literatura de aquel entonces Leer a Kafka en la adolescencia

La primera vez que leí a Franz Kafka fue en mi adolescencia en el bachillerato gracias a mi maestro de literatura de aquel entonces. En esos días me resulto fascinante leer la metamorfosis, porque yo me sentía exactamente como comienza el libro. Convertida en una especie de insecto monstruoso. Y es que así es la trasformación de la niñez a la adolescencia. “Gregorio Samsa se despertó transformado en un monstruoso insecto.” De esta manera Kafka nos adentra a la historia de Gregorio Samsa un joven comerciante que era el único sustento económico de su familia.

Horizontum - Leer a Kafka en la adolescenciaAsí porque si despiertas un día y no sabes en qué demonios te has convertido. Y tampoco puedes explicar a los demás lo que está pasando. Y al llegar a la juventud me doy cuenta que ese mismo sentimiento sigue ahí. Latente. No se va. La obra de este autor podemos encontrar una y mil veces presente la soledad con una fuerza abrumadora.

Su vasta obra (aunque no publico mucho en vida) es asombrosa porque refleja el afán por expresar el espanto de la vida cotidiana y el cómo nos relacionamos con nosotros mismos. Manifiesta el abismo de soledad en que los seres humanos caemos en alguna etapa de nuestra vida. Y que para muchos es permanente.

Cuando eres adolescente empiezas a descubrir cosas nuevas en todos los ámbitos, pero también te invade ese sentimiento de soledad. Y comienzas a pensar que nadie te entiende. Ya en la juventud adulta te ves envuelto en relaciones “amorosas” complicadas. Que te llevan otra vez al mismo sitio: la soledad y el desgaste de lo cotidiano. El aburrimiento de tu propia vida. Las experiencias sexuales se vuelven vacías. Como lo manifiesta Kafka en una carta enviada a su amigo Marx Brod.

“Tengo tal necesidad de buscar a alguien, alguien que al menos me roce con una caricia amable, que ayer estuve en un hotel con una prostituta. Estaba demasiado vieja para ponerse melancólica; se lamentaba, aunque sin admirarse, de que no se es tan cariñoso con las prostitutas como con una querida. No la consolé porque ella tampoco me consoló a mí.”

Esto escribía Franz Kafka, en su juventud. Testimonio intangible de la brutal soledad que lo persiguió durante toda su vida.” Y es que indiscutible que muchos escritores están llenos de soledad. Les gusta, la disfrutan y hasta se regodean para dar paso a obras majestuosas. No así la gente común. El hombre de hoy que estando acompañado se siente solo y esta situación lo lleva al sufrimiento. Sentimiento que te acompaña en la adolescencia y que muchas veces no terminan hasta que finalmente llega la muerte. Quizás por eso el dicho popular: “Naces solo y mueres solo”. A todo esto, no nos queda más que disfrutar las obras de autores que supieron sacarle jugo a esa soledad y los sentimientos que conlleva.

Este autor austriaco es un clásico de la literatura porque refleja los sentimientos del ser humano como una radiografía y que a lo largo del tiempo no han cambiado. El caos de una sociedad hundida en el desequilibrio. Y me atrevo a decir que hoy en día el ser humano está más solo que antes, aunque se engañe publicando una que otra cosa en Facebook, tuiteando lo que hacen en el día o subiendo una foto a su Instagram de su desayuno de hoy. El sentimiento de vació está siempre presente. Hoy más que en otro tiempo vemos la desvalorización de la sociedad. Y no es culpa de las redes sociales, sino del uso que el propio ser humano les da a estás.

Para entender la visión de este autor les recomiendo leer las cartas en donde encontramos al verdadero Kafka. Un autor checo adelantado a su tiempo.  Es en su obra epistolar donde encontramos los auténticos sentimientos de Franz Kafka. En las cartas a sus amigos y dos grandes amores, no miente. No hay fantasía. No hay ficción.

Horizontum - Leer a Kafka en la adolescencia

Una infancia atormentada lo lleva a escribir obras literarias esplendorosas. Habría que agradecer a Marx Brod amigo del escritor quien no destruyo la obra literaria como lo pidió el autor en su testamento. Gracias a que no fueron quedamos sus textos ahora podemos disfrutar y reflexionar sobre nuestra propia existencia.

Estoy segura que a nuestros jóvenes les interesaría leer las cartas que Kafka le escribió a Felice Bauer. A los adolescentes les fascina hablar de amor. Manifiestan siempre rebeldía, el desafió y la emancipación como este escritor. Los jóvenes de hoy deben descubrir el mundo de la literatura y que distingan que no todo en la vida es ver las “narco series” ver los videos de los youtubers. Aquí un fragmento de una carta de amor a  Felice Bauer:

“La otra noche te soñé, es la segunda vez. Un cartero me traía dos certificadas tuyas y me entregaba una en cada mano con un movimiento magníficamente preciso de los brazos que saltaban como émbolos de una máquina a vapor. Eran cartas mágicas. Podía extraer cuantas hojas quisiera sin que los sobres jamás se vaciaran. Me encontraba a mitad de una escalera y estaba obligado, no te ofendas, a tirar sobre los escalones las hojas ya leídas si quería extraer más de los sobres.”

Franz Kafka nació en Praga y nació un 3 de julio de 1883. Escritor checo en lengua alemana que no podemos dejar de leer. Algunos datos curiosos de este autor es que murió de tuberculosis, abogado frustrado inmerso en la soledad y que tuvo a un padre tirano.  Se sabe que Kafka no le simpatizaban muchos los animales, sin embargo, su nombre significa pájaro. Dato irónico que rompe la regla de lo ideal y la lógica. No así con los perros, le desgradaban todos los animales, menos aquel que llamamos el mejor amigo del hombre.


Gabriela Santamaría Santiago

Gabriela Santamaría Santiago