Las topografías insostenibles de Camila Rodrigo Las topografías insostenibles de Camila Rodrigo
Camila Rodrigo (1983) es una fotógrafa peruana cuyo trabajo se centra en la reflexión de la erosión y el desgaste del paisaje dentro de... Las topografías insostenibles de Camila Rodrigo

Camila Rodrigo (1983) es una fotógrafa peruana cuyo trabajo se centra en la reflexión de la erosión y el desgaste del paisaje dentro de las urbes. Topografías Insostenibles, en la Celaya Brothers Gallery, es su primera exposición en México, y en ésta explora la forma en que el hombre ha dejado su huella e intervenido para su provecho el espacio natural. La creadora dedicó un poco de su tiempo para hablar sobre la muestra.

-¿Cómo empezaste con Topografías Insostenibles?

-Inicie haciendo fotografías en las cuales trataba de resaltar la simulación de cómo queríamos que fuese la naturaleza, a veces era tan ridículo pintar un paisaje en una pared para sentirnos más rodeados de verde, cuando vivimos en una ciudad totalmente gris, como lo es Lima. Comencé a fotografiar de una manera muy directa el territorio de Lima, que está encima de un acantilado de piedras, desde donde se ve el mar. El lugar se llama “La costa verde” y es completamente de tierra. A alguien se le ocurrió pintarlo con epóxido verde, según para evitar derrumbes, y, eso es muy gracioso, pues es querer hacer ver orgánico algo totalmente sintético. Esto me hizo explorar, hacer estudios, recolectar piedras y todo eso resultó en que en esta muestra no sólo hay fotos, también tiene esculturas.

-¿Haces instalación también?

-Sí, una de las piezas principales es una foto de un cerro en Lima. Lo que hice fue dividirla en medidas tamaño póster, tipo concierto o propaganda, hechos con papel bond muy descartable. Sobre cada pedazo pegué 10 iguales.

Fotografía: Cortesía Celaya Brothers Gallery

Fotografía: Cortesía Celaya Brothers Gallery

 

-Como los mismos carteles que están en la calle…

-Exacto. La idea es que la gente venga, los arañe y rompa. Esto, además de interactividad, le da a la pieza esa sensación de erosión, como la que sucede en la naturaleza. Para esto le arranqué yo unos pedazos para generar una tridimensionalidad y dejé algunos en el suelo para darle otro volúmen. Con la intervención del espectador busco que se generen variaciones aleatorias, pues nosotros no somos conscientes de cómo un cerro se erosiona con el paso del tiempo.

“Hay un grupo de fotos que están pegadas en aluminio, que genera una especie de  circuitos totalmente incongruentes de espacios naturales, de intervenciones que muestran qué tan mal podemos comprendernos nosotros los seres humanos con el entorno; por ejemplo, está una de una madera que han pintado con spray para que sea marca de algo, o sea, los usos y desusos de la naturaleza”.

-Sí. Incluso, se me hace irónica aquella en la que se ve el mar con la construcción.

-Claro. Con esto no pretendo hacer una denuncia o decir que eso está mal, sino sólo mostrar lo que sucede. Es como si fueran dos idiomas: el natural y el sintético. Ninguno de los dos logran articularse y  seguimos empeñados en que suceda. En la foto que mencionas se ve cómo en el mar ha hecho esa construcción para ganar espacio, la cual va a derrumbar, porque no le va a ganar. Es un desaprendizaje.

-Entonces, ¿quieres hablar del vacío entre lo natural y lo construido?

-Sí, y del existente entre el sentido que pueden tener nuestras mentalidades y la naturaleza, y el poder de ésta. También, parte del proyecto, son unos mapas completamente abstractos en los que muestro cómo las divisiones que se generan de manera natural en los terrenos han sido borradas y sustituidas por fronteras. Están hechos simplemente con negra y dobleces, y eso para mí son las líneas de división y de contención que se han generado en los territorios.

Fotografía: Cortesía Celaya Brothers Gallery

Fotografía: Cortesía Celaya Brothers Gallery

 

-¿Por qué hacer parte de la muestra interactiva?

-Porque me parece que finalmente todos estamos dentro de un territorio y tenemos esta forma de vivir híbrida, entre lo natural y lo construido. El hecho de que el espectador agreda de manera voluntaria es una contradicción a la ideología que todos tienen de “me interesa el paisaje” y, el que arranquen un pedazo de la pared, sería un equivalente simbólico a cuanto cerro explotan para convertirlo en otra cosa.

-¿Ya conocías México?

-Sí, he venido varias veces. Siento que acá hay muchísimo del tema que me interesa explorar. Ahora que tengo la oportunidad, lo que haré es salir a la calle y agarrar sectores de la imagen dividida y pegarlas como posters en la calle que encontré. Van a ser pósters que no dice nada, no explican nada y quiero ver qué pasa: si a la gente le da igua o si interactúan con ellos. Para esto esperaré a que pasen unos días, para ver si siguen ahí o no. Antes de regresar a Perú haré un registro. Será también como un acto performático.

-¿Cómo has visto la separación de la naturaleza y lo urbano en México?

-No he estudiado mucho el tema acá, pero sí lo ves desde que llegas: no puedes abrir los ojos por la contaminación, ves construcciones en todos lados que de alguna manera siempre quieren robar un poquito más de espacio para tener más piso. Todo eso genera que el espacio natural sea casi insostenible. Cuando he ido a lugares con más naturaleza, tipo Tepoztlán, se ve una belleza que agrede a la naturaleza. Pero eso no significa que sea una freak de la naturaleza. Sí le hablo a mis plantas y eso, pero vivo de la misma forma que los demás.

-¿Piensas que el arte debe moverle algo a la gente, hacer que cambien en algo?

-No, con que te de un pensamiento que no tenías en la cabeza es suficiente. A mí el arte que me gusta es el que te hace reflexionar. Yo soy cero conceptual.

Fotografía: Cortesía Celaya Brothers Gallery

 

-¿Qué partes de la ciudad conoces?

-La Roma, La Condesa… realmente las partes turísticas, aunque quiero salir y perderme en la ciudad, porque aquí pasan demasiadas cosas. La escena cultural es grandísima. Quiero ir a caminar y verlo todo.

-Quizá sirva para tu proyecto visitar las periferias de la ciudad, ¿te atreverías ir sola?

-Es como Lima: todo es muy criollo y adaptado a las necesidades. La gente hace sus escaleritas para llegar a su casa en el cerro, tienen toda esa cultura chicha o kitsch, por ejemplo, de los posters fosforescentes y demás cosas visualmente muy propias de la zona. En Lima me encanta meterme en lugares desconocidos: hay una discoteca abandonada donde viven unos pastusos, gente que se droga y excluida de la sociedad, nunca sales de ahí y ese lugar tiene vitrales muy bellos, entonces yo iba con un policía…

-¿Allá los policías son de confiar?

-Mucho. Igual he fotografiado las cuevas de los acantilados. Ahí me encontré con estas personas excluidas, que viven entre el mar y estos huecos y que en la cima de todo esto estaban las casas de la gente “bien”. Ahí registré esas capas sociales y la presencia humana dentro de la geografía habitada de los lugares. Era muy divertido entrar y ver colchones colgados.

-¿Y por qué decidiste entrarle a la fotografía en primer lugar?

-Bueno, estudié periodismo cuatro años, tenía un curso de foto que se me hizo muy chévere. Cuando me faltaba un año para terminar. decidí dejarlo y enfocar toda mi energía en la foto. De ahí me comenzaron a salir cosas. Nunca tuve la intención de dedicarme al arte. Incluso, yo no me considero artista, no me gusta esa palabra, sino fotógrafa. Sin embargo, cada vez siento que este medio se me está quedando corto y por eso he decidido experimentar con otras cosas. Pues, aquí ando.


Raúl Campos

Raúl Campos

Raúl Campos (Ciudad de México, 1992) Periodista cultural y fotógrafo documental (con licencia). Decidió adentrarse a estos medios por tres razones: 1. Cuando niño le regalaron una cámara fiestera desechable de instantáneas (eso me traumó). 2. Por su afinidad para escuchar y contar historias (quizás sirvió de algo). 3. Por querer entrarle al negocio familiar (ni hablar). Su trabajo se ha publicado en Revista Yaconic, Milenio Diario, Milenio Dominical y recientemente en algunas publicaciones de Editorial Notmusa y Horizontum. Asegura ser pionero del "Periodismo Kitsch".