Las Panteras Negras: el contrapeso del Ku Klux Klan Las Panteras Negras: el contrapeso del Ku Klux Klan
No cabe duda de que la raíz de la noticia de que Donald Trump será el próximo presidente de los Estados Unidos de Norteamérica,... Las Panteras Negras: el contrapeso del Ku Klux Klan

Nos consideramos como una nación dentro de la nación, pero no por razones racistas, sino como una necesidad para  nuestro progreso como seres humanos. No combatimos al racismo con racismo, lo combatimos con internacionalismo proletario. Los que quieren confundir nuestra lucha con problemas étnicos son los mismos que apoyan y mantienen la explotación de las masas del pueblo, la explotación de los blancos, negros, latinos, indios, chinos y japoneses pobres y de los trabajadores en general. Todos nosotros somos trabajadores —empleados o sin empleo— y nuestra unidad debe basarse en el derecho a la vida, la libertad y a la búsqueda de la felicidad.

Partido Panteras Negras

Las Panteras Negras: el contrapeso del Ku Klux KlanNo cabe duda de que la raíz de la noticia de que Donald Trump será el próximo presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, el Ku Klux Klan y los grupos racistas de ultraderecha acaparan desde hace semanas los principales espacios de los medios de comunicación; sin embargo, no debemos descartar que, en contrapeso, pudiera resurgir también la otra cara de la moneda, grupos dedicados a defender los programas sociales de los barrios pobres de las grandes ciudades norteamericanas.

Los Derechos Civiles son, y han sido,  la piedrita en el zapato de los EUA. Abusos, vejaciones, maltrato, violación a los derechos humanos y asesinatos son tan sólo algunos de los ataques que han tenido que soportar no sólo la comunidad afroamericana sino, también, inmigrantes y comunistas, la comunidad LGBT que radica en el país norteamericano. No sólo han cambiado estos grupos, también han cambiado los ciudadanos y sus formas de pensar: ahora se manifiestan abiertamente contra el abuso, contra la violación a los derechos humanos, contra el abuso de poder y los asesinatos. Perdieron el miedo, se enfrentan y exigen respeto.

Uno de los grupos que puede resurgir en estos momentos en los que la amenaza de nuevos ataques raciales está a la vuelta de la esquina en los Estados Unidos, son las Panteras Negras, un grupo que fue núcleo de una coalición de movimientos revolucionarios con una fuerte implantación étnica y social, que llegó a tener peso en la vida pública de los Estados Unidos de los años sesenta, como respuesta a la segregación racial que se vivía en ese entonces en la Unión Americana.

Huey P. Newton y Bobby Seale fundaron en Oakland, California, en octubre de 1966, el Partido de las Panteras Negras para la Autodefensa. Surgieron como resultado de la evolución del movimiento de derechos civiles que a lo largo de los años cincuenta y sesenta había movilizado a negros y blancos contra la segregación legal y la discriminación cotidiana que padecían los afroamericanos en Estados Unidos.

Los inicios políticos de Newton y Seale se dieron en uno de los grupos asociados al Black Power, el Revolutionary Action Movement (RAM) que, tras el momento cúspide del movimiento de defensa de los derechos civiles, adoptaron una retórica revolucionaria. El RAM se disolvió en 1965, cuando tres de sus miembros fueron declarados culpables de querer atentar contra la estatua de la Libertad, la Campana de la Libertad de Filadelfia y el monumento a George Washington.

Las Panteras Negras: el contrapeso del Ku Klux Klan

En 1966, Newton y Seale trabajan de lleno en los programas comunitarios contra la pobreza del ayuntamiento de Oakland y, ese mismo año, fundan el Partido de las Panteras Negras para la Autodefensa, un proyecto político que tenía como objetivo principal poner en práctica la postura de Malcolm X favorable a la autodefensa en un contexto de impunidad policial y fuerte represión en los barrios negros de las grandes ciudades industriales de los Estados Unidos. Para hacer frente a las agresiones policiales, Newton y Seale implementaron las patrullas de vigilancia policial que consistían en un grupo armado de Panteras Negras que seguían a la policía en su ronda rutinaria por el gueto, para evitar que se cometiesen atropellos. Los integrantes de las Panteras Negras se dedicaban a estudiar las leyes del Estado de California y a poner en práctica su derecho legal a ir armados hasta los dientes: La influencia intelectual de los Panteras Negras fue el Libro Rojo de Mao, mismo que Newton y Seale se dedicaban a vender a estudiantes blancos de Berkeley por un dólar.

Tras la detención de Huey P. Newton, en 1967, acusado de asesinar a un policía, Seale lanzó una campaña masiva de apoyo para su compañero bajo el lema “Free Huey”, campaña que incrementó la popularidad del Partido en los barrios afroamericanos. Tanto Seale como Newton pensaban que el gran reto que tenían los Panteras Negras era la movilización conjunta de un subproletariado negro formado por precarios y delincuentes y de trabajadores industriales que conformaban la militancia afroamericana tradicional.

La clave del éxito político de las Panteras Negras fue unir a obreros, parados y pandilleros, hombres y mujeres, en un mismo proyecto de emancipación comunitaria. Casi de inmediato se notó la presencia de los líderes del Partido: además de Newton y Seale, sobresalían Stokely Carmichael y Eldridge Cleaver, dos activistas que fueron directores de las Panteras Negras y que representaron las posturas del nacionalismo negro frente al internacionalismo marxista de Newton y Seale, Carmichael y Cleaver siempre mostraron su recelo ante las alianzas con los izquierdistas blancos y chicanos. La división de corrientes en el Partido de las Panteras Negras era más que evidente, situación que aprovechó el fascista y racista Edgar Hoover (director del FBI en esos años y de quien ya habíamos platicado en la entrega anterior) quien provocó –mediante sus infiltrados- un tiroteo por el control de los cursos de estudios afroamericanos en el vestíbulo de la Universidad de California en Los Ángeles; este suceso sólo hizo saber que la corriente internacionalista y de colaboración con otros movimientos era la que se imponía en las Panteras Negras; el ejemplo y el rápido ascenso del Partido eran un referente para los grupos de izquierda independiente que surgieron de la efervescencia contracultural.

Las Panteras Negras: el contrapeso del Ku Klux Klan

Las Panteras Negras fueron referencia directa para los Brown Berets chicanos, y de los Young Lords puertorriqueños de Nueva York. También colaboraron con los Students for a Democratic Society (SDS), un grupo que organizaba las revueltas estudiantiles de aquellos años con el movimiento de jornaleros agrícolas de César Chávez, así como con los movimientos pacifistas californianos o con el Frente de Liberación Gay.

Las Panteras Negras dejan de portar armas de manera permanente en 1968, año en que llegaron nuevos militantes, procedentes de la universidad, ganando el Partido peso y una línea política que enfatizaba la necesidad del trabajo comunitario en los barrios; de esta manera, en 1969 las Panteras Negras ponen en marcha los llamados “programas de supervivencia”, iniciativa que proveía a los barrios negros los servicios sociales que les negaba el Estado, siendo el más famoso de estos programas el Breakfast for Children: desayunos gratis que ofrecían los activistas a los niños, antes de que éstos fueran a la escuela; no muchos meses después llegarían los programas médicos y los dentales, así como programas de transporte para visitar a familiares presos y programas de atención a ancianos. Este sistema de Welfare militante autogestionado tuvo una repercusión descomunal. Huey P. Newton llegó a comentar que por primera vez desde las rebeliones de esclavos anteriores a la Guerra Civil, los negros estaban respondiendo a una organización que intentaba construir instituciones comunitarias y que lo hacía bajo la bandera de una ideología política que desafiaba directamente a la democracia capitalista.

A fines de 1969, diez mil niños desayunaban a diario con los programas de supervivencia, y un noventa por ciento de la población negra apoyaba a los Panteras Negras; sin embargo, para esa fecha ya habían muerto por arma de fuego veintinueve miembros del Partido, entre ellos Bobby Hutton y Fred Hampton, ambos líderes del Partido, más de cien habían resultado heridos y otros más estaban en prisión. Fue también durante este año que el director del FBI, John Edgar Hoover, estableció que las Panteras Negras y otros grupos subversivos constituían la mayor amenaza para los Estados Unidos, y declaró que se debía terminar con el programa comunista de desayunos para los niños. Hoover dedicó mucho tiempo a infiltrar a su gente en el Partido de las Panteras Negras, favoreciendo los enfrentamientos internos.

Las Panteras Negras: el contrapeso del Ku Klux Klan

Elaine Brown sustituye, en 1970, a Newton y Seale en la dirección del Partido. Entre 1972 y 1973 las Panteras Negras dieron un giro a su política y se centran en la política electoral local, presentado a Bobby Seale y Elaine Brown a la alcaldía de Oakland. Seale queda en segundo entre seis candidatos. Para los años ochenta, el Partido se irá desvaneciendo entre encarcelamientos y muertes violentas de sus miembros, como Huey P. Newton que muere asesinado por un traficante de drogas en 1989.

Sin lugar a dudas, las Panteras Negras fue uno de los movimientos de izquierda más importante de los años sesenta en los Estados Unidos, fue el contrapeso de la presencia del Ku Klux Klan y de todos los grupos de ultraderecha y racismo que en esos momentos buscaban prevalecer. Hay quienes nombran a las Panteras Negras como un mito, yo me atrevo a señalar que la historia de las Panteras Negras prevalece y que su legado e influencia tampoco ha muerto, sigue ahí, al acecho, esperando su resurgimiento.

Bobby Seale comentó años después: “Nos cayeron encima porque habíamos puesto en marcha una revolución verdadera, desde la base, para la gente normal. Teníamos un programa articulado y habíamos hecho coaliciones en las que cruzábamos las líneas de separación racial”.

Las Panteras Negras surgieron en California… No nos extrañe que sea California el estado que habla ya de un referéndum para separarse de la Unión Americana. Donald Trump y el KKK no la tienen nada fácil.

Webliografía:

https://www.ecured.cu/Partido_Pantera_Negra

http://info.nodo50.org/Panteras-negras-Es-la-revolucion.html

http://historiaybiografias.com/panteras_negras/


Sonia Silva-Rosas

Sonia Silva-Rosas

Escritora. Periodista. Editora y Promotora Cultural Ha colaborado en revistas de Canadá y España. Sus poemas han sido traducidos al inglés, francés y portugués. Fue Coordinadora de la Casa de Cultura Morelos 10, de la Delegación Azcapotzalco. Codirectora de Noctis Ediciones y Columnista del periódico mexicano El Sol de México. Actualmente colabora con el Cuerpo Académico Lenguajes Discursos Semióticas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Su desempeño como editora le ha dado la beca Edmundo Valadés para revistas independientes del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, y en dos ocasiones el apoyo Financiarte del Consejo para la Cultura de Nuevo León. Trabajó en el Departamento de Difusión (área de Comunicación) de la editorial Fondo de Cultura Económica (FCE), en la Subdirección de Prensa del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y en el departamento de prensa del H. Congreso de la Unión. Se ha desempeñado como correctora de estilo para las editoriales Alfaguara, McGraw Hill, Televisa, Fundación SM, Fondo Editorial Tierra Adentro de Conaculta y EDIMEND. Ha sido dictaminadora del Grupo Editorial Planeta. Laboró en la Oficina de Asuntos Internacionales del Gobierno del Estado de Veracruz en el Distrito Federal. Fue Jefa de Prensa y Relaciones Públicas de la Editorial Jus; y Jefa de Relaciones Públicas del Museo Nacional de San Carlos. Su obra aparece en las antologías: Poetas de Tierra Adentro II, Diccionario de Mujeres Poetas de Nuevo León; Desierta Memoria (Saltillo, Coahuila); en la Antología Sor Juana Inés de la Cruz y Poetisas Mexicanas (9 tomos) del Dr. Fernán Pavía Farrera (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas). Antología de Poesía Hispanoamericana y en la Muestra de Poesía Hispanoamericana Siglo XXI de la Asociación Prometeo de Madrid, España. Tiene publicados: Laberinto de Siluetas (Poesía. Col. La hoja murmurante de Toluca, Estado de México. 1994), Ídolos de Sal (Poesía. Historias de Entreten y Miento de Saltillo, Coahuila. 1995), Lluvia ácida sobre la danza de las horas (Poesía. Ediciones de Pasto Verde, Orizaba, Veracruz. 1996), Tanta Memoria (Poesía. Fondo Editorial Tierra Adentro, CONACULTA. 2002), Cuentos para entristecer al payaso (Cuento. Editorial C&F, Guadalajara, Jalisco. 2009. Reimpresión, 2015), Cuarto Menguante (Algunos poemas. Editorial La Regia Cartonera. Monterrey, Nuevo León. 2011), Caban. El reclamo de los dioses (Novela. Noctis Ediciones. 2013) y Cuarto Menguante (Poesía. Noctis Ediciones. 2015). Se desempeña como maestra de Gramática Española, Argumentación, Comunicación Política y Análisis del Discurso, así como de Creación Literaria. En el 2008 recibió Mención Honorífica en el Premio Nacional de Poesía Tinta Nueva.