“Las letras me han salvado de este siglo o milenio y hasta de mí misma”: Gabriela Guerra Rey “Las letras me han salvado de este siglo o milenio y hasta de mí misma”: Gabriela Guerra Rey
Cada cierto tiempo, la escritora y periodista cubano-mexicana Gabriela Guerra Rey (La Habana, 1981) escucha alguna canción de su tierra natal “Las letras me han salvado de este siglo o milenio y hasta de mí misma”: Gabriela Guerra Rey

Cada cierto tiempo, la escritora y periodista cubano-mexicana Gabriela Guerra Rey (La Habana, 1981) escucha alguna canción de su tierra natal y se deja atrapar por la nostalgia. Luego intenta escapar en algún proyecto artístico o simplemente se va al mar, porque se siente “hija de los océanos”.

Gabi, como la llaman sus amigos, ganó la pasada edición del Premio Juan Rulfo a Primera Novela con Bahía de Sal, que marca un nuevo punto de partida de su carrera consolidada en México, donde comenzó a escribir narrativa tras alejarse de la realidad de Cuba, su isla… su “frontera inquebrantable”. Hoy nos cuenta sobre su vida, sobre la huella de sus profundas pasiones y sobre ese constante viaje que revela a través de un camino sin retorno: la literatura.

-Estudiaste periodismo y te especializaste en el análisis de temas económicos; sin embargo, también escribes poemas, cuentos y tienes una novela ¿Cuándo surgió tu interés por la literatura?

“Las letras me han salvado de este siglo o milenio y hasta de mí misma”: Gabriela Guerra Rey

Fotografía por Juan Gordiano,

-Vengo de un hogar de tradición humilde, pero profundamente literario desde mis padres. Mi padre es escritor, mi madre estudió español-literatura y se dedicó a la edición de libros y a las lenguas. Mi viejo nos contaba historias, a mi hermano y a mí, desde que puedo recordar y, más tarde, cuando podíamos leer, nos ponían las historias en las manos. Creo que ese es un camino inevitable hacia el amor por la literatura. Desde adolescente escribía cositas, pero teniendo en casa un ejemplo demoledor como el de Felo, era difícil sentirme escritora, aunque el sueño estaba oculto. Después, simplemente sucedió.

“Estudié economía y periodismo. Ambas profesiones me han garantizado el pan, porque de la literatura, todo el mundo sabe, casi nadie vive. Pero las letras me han salvado de este siglo o milenio y hasta de mí misma”.

-Aunque naciste en Cuba, tu producción literaria la haces aquí, donde se te considera una escritora nacional. ¿Qué rol ha desempeñado México en tu formación?

-Esa es una pregunta inacabable. México ha sido muchas cosas para mí. Me sorprende que me reconozcan como escritora mexicana, porque todavía corre por mis venas un manantial de muchas cubanías, pero en estricto sentido, y hasta en el romántico, así es. Es en México donde pude escribir de verdad. Quizás necesité alejarme de aquella realidad que había sido mi vida, pero también mi frontera inquebrantable. Casi todo lo que he escrito hasta hoy, ha sido inspirado en Cuba o en los 28 años que viví allá, pero mi alma gitana es cada vez más mexicana. Ya amo este país como a mi tierra. Es mi tierra adoptiva. Y le reprocho algunas cosas, pero le agradezco haberme dado lo más importante: aquí he podido contar mis historias y mi historia.

-Acabas de obtener el Premio Juan Rulfo para Primera Novela por Bahía de sal ¿cómo surgió este proyecto?

-No sé bien cómo surgió, de los recuerdos, de las llagas en el arco epigástrico, como decía Guayasamín. Un día escribí un pequeño relato. Otro día otro. Eran historias que yo había vivido, aunque en la literatura la vida puede haber transcurrido como se nos antoje, por eso allí soy tan feliz. Empecé a escarbar en la caja de las memorias, que ya había sido revolcada en ocasiones previas, pero esa fuente es inagotable. En un par de meses Bahía de Sal se convirtió en una fiebre, no podía detenerme, tomaba mis recuerdos, y los de mi prima Yenny en Ciego de Ávila, y los de muchos pueblos cubanos y latinoamericanos que he conocido, y tomaba los trazos de los escritores que me han acompañado en la solitaria carrera de vivir y… ahí está, esa novela…

-¿De qué trata esta novela?

-Bahía de Sal es la historia de un pueblo sin lugar ni tiempos, enclavada de alguna manera en acontecimientos del siglo XX. Es una aldea en medio de la nada, a pocos kilómetros del mundo, bajo el implacable régimen de un clima que alterna entre la peor sequía y las torrenciales lluvias, quizás con un toque apocalíptico. Es la historia del éxodo, de la búsqueda de un ideal, del sueño por un mundo mejor. María de la Sal, su protagonista, nace en este pueblo, lo sufre, y un día, como todos, avista hacia el otro lado del mar, para poder contar su historia. Esto no es real maravilloso sino realismo absurdo. Y no obstante, es novela de ficción.

Bahía de sal tiene un componente que llamó la atención del jurado, la psicología de sus personajes ¿Qué temáticas te apasionan a la hora de concebirlos?

-Rara vez escojo de qué escribir o a los personajes. Ellos me escogen a mí. Se apoderan de mi cabeza, de mi cuerpo y, casi sin darme cuenta, de mi vida. El jurado consideró que el pueblo en sí era el protagonista de esta novela, y aunque nunca antes lo pensé, estoy de acuerdo. Sus personajes son complejos porque habitan un espacio de dos siglos, regido por el hambre, las lluvias y  los desasosiegos del alma. Supongo que me gustan los personajes sicológicamente complejos. Todo el tiempo estoy en esa búsqueda, porque a la gente a mi alrededor le suceden más cosas increíbles que a los de cualquier novela, sólo que la mayoría no lo cuenta.

-¿Qué otras cosas haces o escribes? ¿Tienes algún nuevo proyecto literario?

-El próximo mes será publicada en España Bahía de Sal, por Ediciones Huso. Increíblemente en México ninguna editorial se ha interesado, a pesar del premio. También Huso sacará una antología de cuentos por el centenario del nacimiento de Juan Rulfo, en la que hay un cuento mío.

“En octubre, editorial Sudpol publicará en Argentina Nostalgias de La Habana, libro anterior, de memorias, de Cuba, de México, del viaje sin retorno, de todo eso que nos ha tocado a los cubanos y a los emigrantes del mundo.

“Están saliendo cuentos por aquí y por allá. Sigo, en la medida que el tiempo me lo permite, trabajando en A4manos www.guerraa4manos.com, que ya tiene un lustro de existencia, donde publico cosas mías, pero también de mi viejo, de otros escritores y poetas, de amigos.

“Estoy trabajando en una compilación de mi poesía, a pedido de un gran poeta cubano, Roberto Manzano, que se ha tomado la incalificable responsabilidad de antologar a los poetas cubanos en la isla y el planeta. Pero esa tarea sí que me ha dado trabajo, no porque sea muy vasta mi poesía, sino porque nunca me siento del todo complacida con ella.

“Las letras me han salvado de este siglo o milenio y hasta de mí misma”: Gabriela Guerra Rey

Fotografía por Juan Gordiano,

“Y bueno, estoy trabajando en dos proyectos narrativos grandes. Una novela, que de alguna manera también está sacada de la memoria, pero que sin duda es un proyecto muy ambicioso; todavía no sé si podré estar a la altura de lo que sueño. Decía Julio Cortázar que el escritor tiene el gran compromiso de estar a la altura de su obra; yo cada día temo por eso.

“Trabajo también en un proyecto narrativo-epistolar con otro escritor mexicano, que ha sido mi editor y amigo por un buen tiempo ya, Jorge Ruiz Esparza. Todavía está a mitad de camino, pero estamos contentos de lo que en ese mundo paralelo fluye”.

-Podrías recomendar a los lectores cinco libros que hayan contribuido a tu formación literaria?

-Hubiera preferido cinco autores… Cien años de soledad, Pedro Páramo, Versos Sencillos de José Martí, Cuentos de Jorge Luis Borges, Ana Karenina (o Lolita…). ¡Ah! qué difícil, me quedé a muchos por decir…

-Háblanos un poco más de ti…

-Mis ratos de ocio están repletos: Leo, lamento no tener más horas para leer más; el escritor se hace en la lectura. Hago deporte: carreras de fondo, de montaña y un poco de montañismo, ese es mi escape. Veo películas —soy muy cinéfila— y algunas series históricas; es un mundo lo que hoy te ofrecen en productos audiovisuales. Escucho música cubana, es ahí donde me siento más atrapada en las nostalgias… pero me gusta la música latinoamericana, la española, la francesa, la mexicana, la música clásica. Depende del día, la hora y la actividad. A veces dibujo, he estado intentando incursionar en un arte que no sea una responsabilidad, porque ya la literatura se volvió algo demasiado serio. Lamento el poco tiempo que me queda para estas cosas.

“Viajo, siempre que avizoro un respiro del trabajo, viajo. Y a veces simplemente me escapo. Nada me ilusiona más que poner mis pies en una ciudad nueva o escribir una página de mis novelas. Soy insaciable en casi todo lo que hago, así que no importa lo poco que pueda hacerlo, lo disfruto intensamente. Cada tanto, necesito irme a ver el mar, sigo siendo eternamente hija de los océanos.

“Me encanta pasar tiempo con la gente que quiero, simplemente conversar, de cosas trascendentes o intrascendentes. Me gusta más hablar de poesía que escribirla. Me gusta escuchar historias, casi tanto como contarlas. Y a veces, muy pocas veces, me quedan ganas de bailar”.

Yeanny González

Yeanny González

Licenciada en Periodismo por la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Redactora-reportera de temas políticos, económicos y sociales. Dominio de redes sociales y habilidades como fotorreportera. Actualmente culmina su maestría en Estudios Latinoamericanos en la UNAM.