Las lágrimas de Donald Trump Las lágrimas de Donald Trump
La investigación sobre la trama rusa, que involucra a importantes miembros de la Casa Blanca, no deja indiferente a Donald Trump. Las lágrimas de Donald Trump

La investigación sobre la trama rusa, que involucra a importantes miembros  de la Casa Blanca, no deja indiferente a Donald Trump. El desgaste constante de su administración hace mella, al parecer, en la caprichosa personalidad del presidente de los Estados Unidos, quien, en un arranque de sinceridad, ha calificado como una “cacería de brujas” las pesquisas en torno a la supuesta participación del Kremlin en las elecciones presidenciales.

“Respeto la movida; pero la cosa entera ha sido una cacería de brujas (witch hunt)”, dijo Trump en relación al nombramiento, por parte del Departamento de Justicia, de Robert Mueller como investigador “especial” en la trama rusa.

Así, pues, la expresión de Trump tuvo lugar durante una conferencia de prensa que compartía con el presidente colombiano, Juan Manuel Santos. El encuentro, salpicado por las insistentes preguntas de los periodistas en torno a los últimos capítulos del culebrón ruso, dio cuenta de un presidente asediado por la implacabilidad de los acontecimientos y la verificación de que el control de poderes en el régimen estadounidense es una realidad palpable.

Asimismo, desde su cuenta en Twitter, con el objeto de dejar testimonio de su incomodidad, Trump manifestó el pasado 18 de mayo lo siguiente: “¡Ésta es la mayor caza de brujas individual de un político en la historia estadounidense!”. Sin embargo, no contento con el citado mensaje, Trump desplegó, de nueva cuenta, el tono quejumbroso que ha adoptado en últimas fechas; poco después, también desde Twitter, el presidente de los Estados Unidos escribió: “Con todos los actos ilegales que tuvieron lugar en la campaña de Clinton y la Administración Obama, ellos nunca tuvieron un consejero especial designado”, esto último en referencia al  nombramiento Mueller como investigador “especial” en la investigación sobre el culebrón ruso.

Horizontum. Las lágrimas de Donald Trump

La línea argumental desplegada por Trump ha sido, en todo momento, la de insistir en su inocencia respecto a haber sido objeto de un apoyo “extraordinario” por parte del gobierno ruso para franquearle el camino a la Casa Blanca. Por medio de un comunicado de prensa, el presidente afirmó: “Como ya he dicho muchas veces, una investigación exhaustiva confirmará lo que ya sabemos -no hubo colusión entre mi equipo de campaña y cualquier institución extranjera. Estoy deseando acabar con este asunto cuanto antes”.

En medio de la tormenta política que tiene a Trump en el ojo del huracán, las declaraciones de Hillary Clinton, emitidas a principios de mayo, aunque desapercibidas dan cuenta de la idea que comienza a asentarse entre un sector de la élite política estadounidense. En medio de un evento organizado en Nueva York, por la organización no gubernamental “Women for women International”, Clinton dijo: Estaba en el camino de la victoria hasta que la carta de Jim Comey del 28 de octubre y el WikiLeaks ruso crearon dudas en la cabeza de gente que se inclinaba en favor mío y que terminó teniendo miedo (…)Si la elección hubiera tenido lugar el 27 de octubre, yo hubiera sido presidenta”.

Pese a los recurrentes aspavientos de Donald Trump, algunos políticos comienzan a atisbar el posible camino hacia uno de los tabús más grandes en la cultura política estadounidense: el impeachment. Paradójicamente, fue desde el Partido Republicano  donde la idea ha arraigado con particular intensidad. Justin Amash, congresista republicano por Michigan, se mostró favorable a que Trump fuera objeto de un proceso de impeachment de comprobarse la supuesta obstrucción de la justicia, a propósito de su intercesión ante James Comey, ex director del FBI, para detener sus pesquisas sobre el ahora exconsejero de Seguridad Nacional para la Casa Blanca, Michael Flynn.

Ante un hecho de tal magnitud, las “lágrimas” de Donald Trump no parecen suficientes.

Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.