Las horas agónicas del PRD Las horas agónicas del PRD
El Partido de la Revolución Democrática (PRD) vive horas agónicas. La proximidad de su deceso político, al parecer irremediable, acelera las contradicciones de las... Las horas agónicas del PRD

“Renuncio militancia.

Adiós”.

Texto de la carta de renuncia al PRD

del senador Luis Humberto Fernández

El Partido de la Revolución Democrática (PRD) vive horas agónicas. La proximidad de su deceso político, al parecer irremediable, acelera las contradicciones de las que era escenario cuando comenzó su debacle. Los síntomas terminales son elocuentes y definitivos. Si bien la conclusión de su periplo en la caprichosa política mexicana aún es desconocido, la causa de su hundimiento tiene nombre, apellido y siglas: Andrés Manuel López Obrador y su Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

Aunque el tema en boga sea la apabullante deserción de legisladores, ahora ex perredistas, a su bancada en el Senado -12 senadores se adhirieron recientemente a la bancada del Partido del Trabajo- , éste sólo es un capítulo más en el largo camino de deconstrucción y desdibujamiento político del PRD. En realidad, la herida que devino en hemorragia tuvo lugar cuando su candidato presidencial por dos ocasiones abandonó sus siglas para dedicarse a la construcción de otro partido. Tras él, una cauda de dirigentes históricos y operativos, entre los que se cuenta su fundador Cuauhtémoc Cárdenas,  alejaron su destino político de la otrora gran organización de la izquierda mexicana.

Esa importante escisión no sólo privó al Partido de dos liderazgos acreditados y robustos, también le conculcó de la identidad política necesaria para contrastar con las otras organizaciones con las que disputa clientela y simpatía electoral. Sin líderes que encarnaran un proyecto sólido, el PRD se mimetizó entre la oferta de los demás partidos. El fenómeno de marras no es nuevo. Tiene como antecedente la incapacidad crónica de la izquierda mexicana para desarrollar liderazgos emergentes, novedosos. No es casual que apenas dos candidatos – Cárdenas y López Obrador – hayan abanderado a la izquierda en las elecciones presidenciales desde hace casi 30 años.

Las explicaciones de tal circunstancia son variadas y multifactoriales; sin embargo, deben pasar por el doloroso reconocimiento de que la izquierda mexicana ha sido incapaz de domeñar las organizaciones políticas que en su seno crea,  bajo sólidos estándares de institucionalización, condición que abjuraría del personalismo que las ha distinguido en los últimos años. Sin embargo, la inercia personalista parece seguir un camino ajeno a la urgencia por el establecimiento de partidos caracterizados por una densa vida interna, saludablemente resguardada a la inflexibilidad del líder indiscutible.

Paradójicamente, pese a la necesidad de partidos de izquierda sólidos y bien cimentados, fuertes por sí mismos, las organizaciones opositoras que reafirman el camino del personalismo son las de mejor desempeño. Como Morena y sus buenos números. En contraste, el PRD, de liderazgos atomizados, débiles, se enfrenta a una lenta disolución y compleja disyuntiva: con López Obrador o contra él.

Sin líderes que tras su mando garanticen la reconfiguración del maltrecho partido, el PRD sólo aspira a la comparsa, antesala de su degradación.

Ya suenan sus exequias.

Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.