Las heridas del racismo en la piel de Michelle Obama Las heridas del racismo en la piel de Michelle Obama
La exprimera dama norteamericana Michelle Obama, una de las mujeres más influyentes de la última década a nivel mundial Las heridas del racismo en la piel de Michelle Obama

La exprimera dama norteamericana Michelle Obama, una de las mujeres más influyentes de la última década a nivel mundial, no esconde las heridas emocionales sufridas debido al racismo imperante en su país y, en particular, a los insultos esgrimidos, un día sí y otro también, por muchos de sus adversarios políticos.

Tras ocho años en el poder junto a su esposo, Barack Obama, el primer presidente afroamericano en la historia de Estados Unidos, Michelle sostuvo que las invectivas racistas en su contra sí le afectaban.

Ante unas ocho mil 500 personas, durante la celebración del aniversario 30 de la Fundación de Mujeres de Colorado, en la ciudad estadounidense de Denver, la carismática y jovial Michelle confesó: “Me duele saber que después de ocho años de trabajar duro por mi país, aún hay personas que no me verán por lo que soy, sino simplemente por mi color de piel”.

Las heridas del racismo en la piel de Michelle Obama

Las palabras de la exprimera dama no suenan a estupor o asombro, sino a la constatación, una vez más, en carne propia –incluso tras un par de períodos en la impoluta Casa Blanca- de la virulencia de una tara fundacional en la sociedad norteamericana: el racismo.

Reinstalada oficialmente la xenofobia en el Despacho Oval, la confesión de Obama asume mayores tintes de denuncia, pero se sabe que el estentóreo Donald Trump es apenas un síntoma, más efecto que causa, en una proclamada nación de inmigrantes donde, sin embargo, campean a su aire los supremacistas blancos y, para muchos electores, resulta razonable proyectar un muro antimexicanos o cerrar las fronteras a ciudadanos de siete países de mayoría islámica.

La propia administración Obama debió enfrentar múltiples convulsiones sociales –manifestaciones sincronizadas en decenas de ciudades y verdaderas batallas campales como la de Baltimore en abril de 2015- debido al encadenamiento de crímenes cometidos por policías contra afroamericanos (Trayvon Martin, Michael Brown, Eric Garner, Freddie Gray, etcétera) o a hechos como la masacre en una iglesia de Charleston el 17 de junio de 2015.

Las heridas del racismo en la piel de Michelle Obama

“Los [insultos] que me dolieron fueron justamente los que más intención tenían de hacer daño”, dijo Michelle, quien hace unos meses fue descrita como “un simio en tacones” por dos funcionarias del estado de Virginia simpatizantes de Trump.

Candidata sentimental de muchos para las elecciones de 2020, tras la derrota de Hillary Clinton el año pasado, la madre de Malia y Sasha Obama envió un mensaje de resiliencia a las mujeres de Colorado: “Nosotras sobrevivimos a esas heridas de tantas maneras e incluso ni siquiera las notamos. Vivimos con esas pequeñas heridas, que sangran día a día, y aun así seguimos adelante”.

“Soy una mujer fuerte gracias a otras mujeres fuertes. No eres madre sola, ni abuela sola, no luchas sola”, afirmó.

Las heridas del racismo en la piel de Michelle Obama

A más de medio siglo de las luchas de Martin Luther King Jr. y de las conquistas de derechos sociales de los años 60, Barack Obama abogó en sus discursos por intervenir proactivamente –con educación y abonando el tejido socioeconómico- en comunidades afroamericanas, denunció el tendencioso entramado judicial que perjudica a los negros y señaló la necesidad de un camino hacia la legalidad para millones de migrantes indocumentados en Estados Unidos.

Todo ello quedó pendiente y no parece que asomen tiempos mejores.


La Redacción

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