Las dos marchas de Masiosare Las dos marchas de Masiosare
La organización de dos marchas, convocadas el mismo día y a la misma hora por organizaciones distintas y con fines enfrentados, sólo develaría una... Las dos marchas de Masiosare

La organización de dos marchas, convocadas el mismo día y a la misma hora por organizaciones distintas y con fines enfrentados, sólo develaría una patente fractura. Y la había.  No obstante, la emergencia de la coyuntura diluyó las diferencias que, en sus alturas, las élites convocantes a las movilizaciones del 12 de febrero hicieron patentes. Al menos, entre los protestantes, las desavenencias pasaron a segundo término.

El “¡Fuera Peña!”, habitual y recurrente en la galería de las consignas, fue intercalado en las protestas del domingo con un nuevo grito, corto y contundente: “¡Fuera Trump!”.

Finalmente, más que de sus convocantes, las marchas son de quienes las marchan.

Las dos marchas de Masiosare

#UnidosLogramosMás

Bajo un sol predador, la movilización convocada por Isabel Miranda de Wallace parte del Hemiciclo a Juárez hacia el Ángel de la Independencia. Debe llegar al mediodía; a las “14:00 hrs. entonaremos el Himno Nacional” –anunciaron por redes sociales-. Mujeres y niños, y una gran bandera mexicana al centro, presiden la marcha.

Algunos asistentes sostienen un cartel, con fondo rojo y grandes letras blancas, que esparce un par de mensajes escuetos: “MURO” y “No”, ambos rematados con la leyenda: “#UnidosLogramosMás”. Poco antes, desde la radio, un anuncio del gobierno federal terminó así: “(…) Por eso hoy, más que nunca, la unión es lo que cuenta”.

En la esquina que forma la calle de José María Lafragua y Reforma un incidente distrae el ritmo y calla las consignas, sólo por un momento, de la marcha. “Traigo una cartulina que dice ‘Fuera Peña Nieto’ –cuenta Fernando García, el protagonista del incidente-, no les pareció y me pidieron que me retirara. Yo les dije que tenía libertad de expresión, estoy con la marcha, estoy en contra del racismo, pero también estoy en contra de un gobierno corrupto (…) Me parece que no es una marcha en la que estén representando a todos los mexicanos, solamente una parte es la gente que está protestando contra Trump pero no dicen nada en contra del gobierno”.

La crítica no era aislada. Muchas y muy diversas fueron las voces que denunciaron el talante gobiernista de esa movilización. La propia Miranda de Wallace dijo en entrevista con Ciro Gómez Leyva: “Queremos que sea una marcha de apoyo a los mexicanos y el que está negociando el gobierno; nuestro presidente tiene que llegar fuerte sintiendo el respaldo de todos los mexicanos”.

El periodista Héctor de Mauleón, mientras tanto, lo colocó bajo puntuales términos: “Estoy convencido –sostuvo bajo el sol abrasador- de que fue una operación política para dividir, confundir, para quitarle gas a una de las marchas, y por eso se operó la segunda –la de Miranda de Wallace- con organizaciones muy cercanas al PRI. Yo creo que se echó mano de una operación que, simplemente, tenía por objeto debilitar esto y quitarle o bajarle en lo posible cualquier nivel de protesta”.

No lo lograron.

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#VibraMéxico

Tras una valla que rodea el Ángel de la Independencia – el sol no declina su misión abrasadora, cae a plomo sobre los asistentes-, un “muro” blanco es desmontado y los ladrillos que lo componen son repartidos entre la concurrencia. “Racismo”, “odio” y “discriminación” son algunas de las palabras que se leen en la improvisada estructura. Los encargados de desarmarla son, entre otros, el historiador Enrique Krauze y la activista social María Elena Morera, fundadora de la organización no gubernamental “Causa Común”, ambos convocantes a la marcha #VibraMéxico.

Convocada para el mediodía, la movilización partió del Auditorio Nacional para llegar al Ángel de la Independencia como destino final. 20 mil personas marcharon –según datos de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina- bajo su convocatoria. En contraste, dos mil lo hicieron –apuntaron periodistas- atendiendo al llamado de Miranda de Wallace.

Es una marcha, insistieron sus organizadores desde Twitter y Facebook, “apartidista, pacífica y respetuosa para defender los derechos de todos, exigir el buen gobierno que merecemos y celebrar el orgullo de ser mexicanos”.

De Mauleón, de nueva cuenta, la definió así: “Es la oportunidad extraordinaria de manifestar repudio a las amenazas de Donald Trump; es una oportunidad para expresar unidad y solidaridad, sobre todo, con los compatriotas del otro lado, con la gente que está allá. Y, finalmente, es una oportunidad de exigirle al gobierno de Enrique Peña Nieto que actúe con transparencia y deje la simulación; que actúe con dignidad y firmeza frente al embate más sombrío que ha tenido el país en muchos años”.

Alrededor del Ángel, copado en su redondez por la multitud expectante, un cartel de gran formato, unido a un par globos multicolores, planea fatigado y exhibe su mensaje: “¡FUERA PEÑA!”. Otro, sostenido por una mujer, consigna la potencia de la honestidad y lo conciso: “Trump, respect my land or kiss my ass”, que, en una muy libre y, si se quiere, justa interpretación puede traducirse como “Trump, respeta mi tierra o bésame el culo”. Contundencia.

De fondo, para acentuar el aire de verbena que toda manifestación trae consigo, los organilleros justifican su vetusta oferta musical con la más patriota melodía de su repertorio: Cielito Lindo. Por primera vez desde hace décadas, los chirridos del organillo son de actualidad.

Las dos marchas de Masiosare

Un grupo de jóvenes comienza a contar del uno al 43. Recuerdan así la desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, ocurrida en Iguala, Guerrero, el 26 y 27 de septiembre del 2014. Las afrentas no se olvidan. A estas alturas, el quisquilloso celo por dejar fuera de la mira de la indignación las deudas del régimen se ha evaporado. Cada vez con más desparpajo, el grito de “¡Fuera Peña!” comparte el protagonismo de las consignas con el novedoso “¡Fuera Trump!”.

Finalmente, las intangibles barricadas del principio, interpuestas para diluir la protesta y crítica a la circunstancia política nacional, fueron derribadas. Las dos marchas se hicieron, eventualmente, una sola.

Masiosare –“un extraño enemigo”- tiene un rostro extranjero y otro nacional que no se olvida. “¿Qué bandera se ha vendido más?”, pregunta la insidia al inevitable expendedor de banderas. “Las de ‘Fuera Peña’ –contesta-. Así de fácil”.


Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.