Las consecuencias económicas de la reanudación de relaciones EUA-Cuba Las consecuencias económicas de la reanudación de relaciones EUA-Cuba
Toneladas de papel se han llenado de ditirambos, las ondas hertzianas están bloqueadas de ellos y hasta las incluyentes e influyentes redes sociales han... Las consecuencias económicas de la reanudación de relaciones EUA-Cuba

Toneladas de papel se han llenado de ditirambos, las ondas hertzianas están bloqueadas de ellos y hasta las incluyentes e influyentes redes sociales han matizado favorablemente que Cuba y los Estados Unidos se hayan reconciliado. Aparente, superficialmente tienen razón. Dos naciones del Continente Americano que tras una separación política y económica de más de cinco décadas, deciden olvidar las discrepancias y reanudar los lazos sociales y diplomáticos, por lo pronto; los comerciales se acercan.

Recordemos la historia. En 1960, Fidel Castro, amo ya de Cuba, marxista-leninista de corazón, se quitó la máscara – La CIA demostró su incompetencia, como lo volvería a hacer en el fiasco de Bahía de Cochinos – y el cubano mostró al mundo su faz comunista que produjo, mientras lo mantuvo la URSS, un dictador que amenazó al gigante norteamericano ya apuntado como policía mundial. Cuando los soviéticos se fueron, al tronar la URSS tras Chernobyl, dejaron al garete a los cubanos, Fidel languideció y se echó  en brazos de Hugo Chávez, otro dictador de izquierda, éste venezolano con harto petróleo. La miseria, del brazo de la prostitución, invadieron la Isla Bella, junto con la demagogia. Al declarar abiertamente su comunismo, Castro expropió – sin indemnización – todas las empresas e industrias de capital norteamericano, desde ingenios azucareros hasta refinerías de petróleo, plantas eléctricas y compañías telefónicas, pasando por casinos, hoteles y centros turísticos.

Cincuenta y seis años después, Barack Obama se dio cuenta de que el “embargo” –en castellano bloqueo- no ha producido ningún beneficio a su país, entonces decide perdonar las ofensas pasadas: instalación de misiles que apuntaban a EUA, actitud perdona-vidas de los líderes soviéticos  envalentonados por la servidumbre cubana, que estuvieron a punto en octubre de 1962 de llegar a una guerra nuclear. John y Robert Kennedy enfrentaron el aparente “bluff” de Nikita Krushev, en su momento sólo un payaso que divertía a Stalin.

Los Kennedy sanaron la partida y el mundo, como lo conocemos, tras la salvajada de Truman, se salvó ¿Por qué no ordenó lanzar las dos primeras bombas atómicas en islas japonesas poco pobladas? ¿Quién decidió destruir Hiroshima y Nagasaki, ciudades densamente habitadas sin valor militar ni industria bélica? Pero esa es otra historia, sigamos con lo que comentaba.

Las consecuencias económicas de la reanudación de relaciones EUA-Cuba

 

El embargo estadounidense logró que los norteamericanos, quizá los principales turistas a nivel mundial, desistieran de toda clase de viajes a la Habana y a sus playas, famosas en todo el mundo. Más de tres millones de estadounidenses –en un país de menos de 250 millones de habitantes entonces- viajaban cada año a Cuba y pasaban dos o más semanas en aquel semi-democrático pero paradisiaco país.

Para 2016 los americanos ofendidos y privados de sus acciones o activos en Cuba están muertos y es hora de ver hacia adelante. Ya son 320 millones de norteamericanos; según vayan afianzándose las relaciones y relajándose las prohibiciones para regresar e invertir en la isla más grande del Caribe, vamos a ver como los empresarios de allende el Bravo instalan nuevos y actualizados centros turísticos hacia donde dirigirán las vacaciones de sus paisanos y de muchos europeos y asiáticos. Dicho de otra manera, la amenaza a Cancún y alrededores, Isla Mujeres, Cozumel y otros hoy atractivos destinos en el Golfo de México y el Caribe mexicano, van a batallar para mantener dentro de México a los turistas habituales (incluya aquí a los europeos). A la belleza de La Habana agregue el morbo de constatar cómo quedó esa bella capital tras medio siglo de comunismo criollo. Éste es el momento en el que la Secretaria de Turismo, se ponga las pilas e idee junto con las decenas hoteles del Caribe mexicano nuevos planes y mayores atractivos para interesar a los norteamericanos a venir o regresar a México y a sus playas y ruinas que, aunque no lo creamos, no son únicos en el planeta Tierra.

¿Quedó claramente establecido que la reanudación de relaciones entre EUA y Cuba nos va a afectar seriamente? Espero que sí.

 

Morelos Canseco González

Morelos Canseco González