La zapoteca, una literatura viva La zapoteca, una literatura viva
En Literatura zapoteca, ¿resistencia o entropía? A modo de respuesta: cuatro escritores binnizá" (UACM, 2016), la poeta y ensayista Rocío González La zapoteca, una literatura viva

En Literatura zapoteca, ¿resistencia o entropía? A modo de respuesta: cuatro escritores binnizá” (UACM, 2016), la poeta y ensayista Rocío González (Juchitán, Oaxaca) entrega un libro de divulgación que incluye periodismo cultural a la vez que una compilación de textos de creación de las poetas Irma Pineda Santiago y Natalia Toledo, Dalthon Pineda, así como 17 relatos de Gerardo Valdivieso; quienes rememoran su patria chica, lo mismo por su belleza que por su capacidad de evocar la infancia o por ser un territorio propicio para la imaginación.

Horizontum. La zapoteca, una literatura vivaDe acuerdo con la también profesora-investigadora de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), el ejemplar fue construido a lo largo de “muchos años” y publicado, “en un principio” como “una deuda” con su cultura raíz. “Aunque yo no soy hablante, nací y crecí conviviendo con esa lengua y nunca pude aprenderla, entonces siempre siento que tengo una deuda ahí”, pero es a partir de “amistades muy cercanas para quienes toda su cultura era zapoteca que reconozco el humor, el duelo… y me ha tocado ver cómo se ha ido transformado, lo que me emociona y a veces, también, me decepciona”, comenta en entrevista.

En su prólogo, González da argumentos políticos y sociopolíticos, en los que manifiesta que el zapoteco es una lengua que tiene “todo en contra”, pero durante la entrevista también deja ver rasgos positivos: “Creo que es una lengua que cuenta con muchos estudios y los propios zapotecas hacen sus investigaciones personales y están recuperando lo que sus abuelos les contaban. Cuando leí los poemas de mi generación o anteriores, se repetía mucho el cliché de lo que tendría que expresar una lengua indígena: hablar del abuelo, de los muxes, de las costumbres básicas, esas que son demasiado visibles. Como que, al principio, todo cabía en ese cajoncito que todos reconocemos, pero de pronto hubo sobre todo autoras que se atrevieron a más, hicieron metáforas diferentes, usaron el lenguaje a su favor”, afirma.

Entre los autores que destaca cita el caso de Dalthon Pineda: “al principio estaba muy influenciado por Jaime Sabines y tuvo que descubrir que en él había toda una cultura que no es la hispánica”. También menciona a Valdivieso: “él es diferente porque escribe cuentos sin ninguna moralina”.

El origen de Literatura zapoteca, ¿resistencia o entropía? está en un taller al que asistió un grupo de interesados, invitados a traducir del zapoteco sus propios poemas y cuentos. “Llegaron muchos, incluso algunos para ver qué estaba haciendo alguien que ni sabía la lengua y otros pensando que era una clase de declamación”, recuerda con humor. Al final se quedó sólo con los cuatro autores compilados. “Fueron con los que pude hablar, hacerles entrevistas”… fueron quienes se comprometieron “con su lengua y con su discurso literario”, asegura.

Como parte de su análisis, la también doctora en letras por la UNAM ofrece propuesta que abarca pasado y presente de la tradición literaria en Juchitán. En la entrevista sitúa un período clave en la reivindicación del zapoteco, durante las dos últimas décadas del siglo XX: del surgimiento de la Coalición Obrero Campesino Estudiantil del Istmo de Tehuantepec (COSEI), “que después sería decepcionante”; pasando por el liderazgo de Francisco Toledo como una figura relevante “que jaló a los grandes intelectuales del país a simpatizar con la lengua y los usos y costumbres”; a la lucha del EZLN (por la defensa de derechos colectivos e individuales negados históricamente a los pueblos indígenas): “Todo ello detonó un boom que es imparable por lo que la cultura mexicana no podía negar ya la existencia de las lenguas indígenas. Ahora vivimos un momento en el que se reconocen y se valoran, por lo menos en el papel”, dice.

Rocío González

Rocío González

Pese a ser prácticamente un libro de literatura, un tema que cruza las 235 páginas es precisamente, el dominio de la lengua zapoteca y su traducción. González hace hincapié en la labor gramatical de Víctor de la Cruz y Víctor Cata,  quien “ha recuperado muchas palabras que anteriormente sólo se ‘zapotequizaban’. Hay gente muy valiosa que está unificando los criterios”, reconoce.

Respecto a los escritores binnizá, González asegura que los cuatro son completamente bilingües: “les pregunté y todos piensan en zapoteco y en español y casi siempre va de ida y vuelta”, dice. “Quizá el menos bilingüe o el que usa menos guiños sea Dalthon pero él es hijo de una maestra que enseña la lengua, entonces está familiarizado con la lengua”. En el interior del libro, Valdivieso le comparte: “Escribo en zapoteco porque representa otro mundo, aunque a mí me resulte difícil hacerlo (pero) lo mismo me resultó difícil escribir mis cuentos en español”, le cuenta (pág. 172); mientras que Pineda Santiago le asegura que fueron los poetas Enedino Jiménez y Víctor Terán quienes le enseñaron “la magia de representarlos los sonidos” de su lengua cotidiana (pág. 64).

Finalmente, para ejemplificar la movilidad de esta lengua y sus alcances, González comenta que Natalia Toledo viaja mucho por Estados Unidos, donde comparte su poesía con los migrantes oaxaqueños o, incluso “ahora hay hip-hop en zapoteco, lo que me parece muy valioso porque se están haciendo cosas de manera diferente, y eso es parte de las dinámicas de una cultura”.

 

Literatura zapoteca,¿resistencia o entropía? se presentará el domingo 21 de mayo, con los comentarios de los cuatro autores compilados, en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes (Av. Juárez, esq. Eje Central, Centro Histórico).


Nahum Torres

Nahum Torres

(Ciudad de México, 1977) ha colaborado en medios impresos y electrónicos con textos sobre cine, arte contemporáneo, literatura y música. Actualmente es editor en el sello Librosampleados.