La violencia invisible: trabajadoras del hogar al sur de México La violencia invisible: trabajadoras del hogar al sur de México
Son las 12 del mediodía de un domingo en el otoño, el parque central de Tapachula está repleto de gente La violencia invisible: trabajadoras del hogar al sur de México

Son las 12 del mediodía de un domingo en el otoño, el parque central de Tapachula está repleto de gente, entre todas esas caras resaltan las de mujeres jóvenes, algunas vistiendo mezclilla, algunas otras con huipil, sus edades no sobrepasan los 17, las frases más escuchadas: ¿Tiene trabajo?, ¿está buscando a alguien que le ayude? En este lugar del mundo resulta normal buscar una “muchacha guatemalteca” que ayude en negocios y casas a empleadores que ofrecen condiciones ínfimas por mano de obra migrante.

Berenice viene de Malacatán, está a punto de cumplir 18 años, su sueño más grande es llegar a Estados Unidos y comprarse una casa como las que salen en la televisión, trabaja de 9 de la mañana a 10 de la noche, su sueldo: 2,500 pesos. Tuvo que dejar la escuela y llegar a México para apoyar a su mamá y a sus hermanas, ya que su papá dejó de apoyarlas económicamente. Sus amigas le han contado que las “patronas son malas y las maltratan mucho”, pero ella se siente tranquila porque su empleadora es amable con ella y la lleva al cine[1].

El contexto de la frontera sur de México está impregnado de distintas realidades, ya que por un lado se ubica como zona de tránsito de migrantes -provenientes del Triángulo Norte Centroamericano, Cuba, Haití, entre otros- que buscan llegar a Estados Unidos en busca de mejores condiciones de vida; por el otro, existen flujos laborales que tienen como destino la región del Soconusco, a la cual llegan trabajadores temporales, como los jornaleros agrícolas, en su mayoría compuestos de varones, y empleadas del hogar en su mayoría mujeres entre los 13 y 21 años.

Horizontum. La violencia invisible: trabajadoras del hogar al sur de México

El trabajo del hogar en México es uno de los más invisibilizados y peor remunerados económicamente. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) existen en el país 2.3 millones de personas que desempeñan “trabajo doméstico remunerado”, las cuales obtienen en promedio hasta dos salarios mínimos de ingreso y de las cuales 95 de cada 100 empleadas son mujeres (INEGI 2015). Esta información da cuenta de que el trabajo del hogar está feminizado, lo que puede explicarse, desde una perspectiva de género, como el resultado de una construcción cultural que asigna a los roles de las mujeres el espacio privado, en donde el trabajo del hogar, que es “naturalmente su espacio” no se considera productivo, ni digno de esfuerzo, dando pie con ello a la reproducción de estereotipos y discriminación.

A nivel internacional, el trabajo del hogar o trabajo doméstico se encuentra regulado en el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), así como en la Recomendación 201 que aporta nociones prácticas para su aplicación. Estos documentos se refieren al trabajador(a) doméstico/a como toda persona que realiza un trabajo en un hogar u hogares en el marco de una relación laboral (OIT 2011). A grandes rasgos estos instrumentos jurídicos sientan las bases para la protección de los derechos humanos de millones de trabajadoras y trabajadores del hogar en el mundo, reconociendo las condiciones más elementales para un trabajo digno, sin abuso, ni violencia.

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En México, a pesar de las recomendaciones de la Asamblea Consultiva de Conapred para ratificar el Convenio (La Jornada 2017), se han hecho oídos sordos a las demandas de trabajadoras del hogar y organizaciones de la sociedad civil. Las dinámicas violentas que existen alrededor del este trabajo son invisibilizadas dado que no existe regularización suficiente ante la ley. Además, al ser una labor ejercida en ámbitos informales, se propicia que se escondan abusos y delitos contra las trabajadoras, que son normalizados debido a las construcciones de poder que giran en torno a la edad, el sexo, y la condición migratoria.

Desde un análisis interseccional, se puede observar que la presencia de mujeres guatemaltecas en la región fronteriza al sur de México, obedece a un proceso histórico de colonización que se suma a la división sexual del trabajo. Es de resaltar que muchas de las mujeres que laboran en el hogar provienen de familias indígenas y también se identifican como tales, lo cual suma elementos de discriminación ante una sociedad racista, cuyos parámetros de belleza y estatus social se guían por estándares hegemónicos occidentales.

El desconocimiento de sus derechos se suma a factores como la falta documentos de legal estancia, no haber cursado estudios académicos, y en ocasiones no saber leer ni escribir. Estas circunstancias dificultan que las mujeres que han sido víctimas de delitos, como  explotación laboral, violencia psicológica, física y sexual, denuncien; por tanto, los delitos quedan impunes, fomentando que quien los ejerce se sienta con la capacidad de cometerlos reiteradamente.

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Ante este panorama, resulta imprescindible que tanto las autoridades locales como las federales generen políticas públicas integrales, en las cuales se priorice la protección de los derechos humanos fundamentales de las trabajadoras del hogar, para que las mismas ejerzan su trabajo en condiciones dignas. Es además indispensable, la ratificación del Convenio 189 de la OIT por parte del ejecutivo, a fin de que se abran canales para que las trabajadoras cuenten con mecanismos legales de protección que las ayuden a exigir el cumplimiento de sus derechos.

Fuentes:

INEGI, Estadísticas a propósito del día internacional del trabajador doméstico (22 de julio) [en línea: http://www.inegi.org.mx/saladeprensa/aproposito/2015/domestico0.pdf]

Organización Internacional del Trabajo,  Convenio sobre las trabajadoras y trbaajadores domésticos [en línea: http://www.ilo.org/dyn/normlex/es/f?p=NORMLEXPUB:12100:0::NO::P12100_INSTRUMENT_ID:2551460] 16 de junio 2011.

ONU mujeres, Las trabajadoras migrantes en la frontera sur de México, hacia una agenda de investigación, El Colegio de México, ONU mujeres, enero 2015, p.14

Patricia Muñoz Ríos, Instan a ratificar convenio de la OIT para proteger a trabajadoras del hogar [en línea: http://www.jornada.unam.mx/2017/03/31/politica/016n2pol ] 31 marzo 2017

Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova, [en línea: http://cdhfraymatias.org/web/]

[1] Entrevista realizada es espacio T’ja Xuj, en colaboración con el Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Cordova.


Paola Lilí García Alanís