La siniestra bitácora de Cannon Bernáldez La siniestra bitácora de Cannon Bernáldez
La violencia ejercida por y hacia los niños es un tema tabú en la sociedad actual: cada vez que se publica alguna noticia que... La siniestra bitácora de Cannon Bernáldez

La violencia ejercida por y hacia los niños es un tema tabú en la sociedad actual: cada vez que se publica alguna noticia que narra la ejecución y mutilación de algún infante, ya sea a manos de algún adulto o un grupo de sus contemporáneos que simplemente “estaba jugando a los sicarios”, las reacciones de horror y desasosiego se hacen presentes. Quizá esto se deba a que los niños representan el lado puro, inocente y frágil de la humanidad, que al ser destruido, sólo enfatiza el estado de descomposición al que ha llegado este mundo.

La fotógrafa Cannon Bernáldez, ganadora en 2006 de la 12 Bienal de Fotografía, hace una exploración a la fragilidad infantil en la muestra Bitácora, su más reciente exposición, la cual es la primera en la que va más allá de la bidimensionalidad de la imagen, haciendo intervenciones fotográficas e instalaciones. La expo podrá ser vista hasta el 15 de septiembre en el Foro R38 San Jerónimo 24, de la Universidad del Claustro de Sor Juana. Platicamos con la artista respecto a su trabajo y la forma en que fue concibiendo algunas de las piezas presentes en la muestra.

Fotografía por Raúl Campos.

Fotografía por Raúl Campos.

 

-¿Cómo se concibe Bitácora?

-Hace más de cinco años empecé a crear dos personajes, dos niñas, dos hermanas que se hacían daño, había violencia entre ellas. Empecé escribiendo bitácoras de manera muy inconsciente, anotando, colocando mis referencias, ideas y bocetos. Esas bitácoras se fueron convirtiendo en elementos importantes en mi proceso creativo y, al mismo tiempo, el proyecto fue creciendo. Me fue interesando hacer piezas más que series, trabajar con la tridimensionalidad de la imagen, por ello empecé a hacer los bordados, a intervenir fotos.

-Tú eres fotógrafa en el sentido…

-Clásica, empecé haciendo fotodocumentalismo y fotoperiodismo. Por ello, tenía mis estructuras muy cuadradas. Me costó trabajo salir de eso y hacer la propuesta de tridimensionalidad. Esta exposición tiene cuatro ejes temáticos: la apropiación, la escenografía, las técnicas y lo siniestro. Siempre he trabajado con temas de violencia y aquí trate de que estuviera de manera muy sutil.

Fotografía por Raúl Campos.

Fotografía por Raúl Campos.

 

-¿Qué temas sueles tratar en tu obra fotográfica?

Principalmente el abandono, la desolación y la violencia. Tengo una serie sobre nota roja que es totalmente periodística, trabaje uno con el que gane la bienal de fotografía hace 10 años, se llama Miedos, lo hice con técnicas de laboratorio y son autorretratos.

-¿Trabajas la nota roja?

-No, pero la hice para este proyecto. El 2007 contacté a un fotógrafo del periódico La Prensa para que me dejara acompañarlo por seis meses. Quería hacer una visión diferente de la nota roja. La actual es muy sangrienta, por eso quería hacer mi versión, hablar del rastro violento que había quedado. Fue muy difícil porque siempre era sangre, sangre y sangre. Siempre me salpicaba de alguna manera y por todos lados. Pero es interesante la forma en que circulan estas imágenes bastante fuertes y cómo el público se está acostumbrando a estas.

Fotografía por Raúl Campos.

Fotografía por Raúl Campos.

 

-En la expo hay una foto victoriana de cadáveres entre las imágenes

-Sí, le llaman la “muerte niña”. Era una tradición fotográfica mexicana en la que como no se hacían un retrato del niño en vida, una vez que este fallecía lo acomodaban y vestían de tal forma que pareciera estar dormido. En esta serie me interesa retomar las técnicas antiguas, los acabados y emular ciertas tomas, características y escenarios como es el caso del retrato mortuorio.

“Para éstas me interesa mucho contar los procesos. Por ello coloqué la imagen antigua, que es de un archivo de Pedro Guerra, que está en Yucatán, los colodiones, que es una técnica antigua, a base de placas de acrílico. El colodión es un aglutinante que se mete en sales de plata para volverse sensible a la luz y que después se fija con cianuro. Hacerlo es muy complicado, porque es tiro por toma, por lo que combiné técnicas digitales con análogas”.

-¿Cómo conseguiste a los niños para las fotos?

-Empecé fotografiando a mis sobrinas y a otros niños de amigos que me prestaban. De repente, me quedé sin niños porque ya nadie me quería ayudar. Les parecía la idea de que estuviesen muertos. Pero con el apoyo que me dio el FONCA, encontré la forma de poner anuncios en los que ofrecía una compensación económica, a cambio de que me dejaran retratar a sus niños. Los que acudían por el anuncio debían cumplir ciertas reglas: el niño se tenía que dormir y estar vestido de blanco.

Fotografía por Raúl Campos.

Fotografía por Raúl Campos.

 

-¿Te funcionó?

-A veces no se dormían y no les pagaba. Con esto quise romper mi tradición de fotodocumentalista, esta parte de no pagar y de fotografiar socialmente con los desposeídos y los pobres. En las sesiones había una cuestión de violencia muy sutil de mi hacia ellos, porque los sometía de cierta forma con la remuneración económica. También me di cuenta que era muy interesante lo que pasaba detrás de cámaras: estaban los papás tratando de dormirlos para poder llevarse el dinero. Por eso coloqué unas sillas de tal manera que pudieran salir ellos en las fotos.

-¿No funcionaba si les decías que se hicieran los dormidos?

-No, porque se quedaban tiesos. A veces los traían desvelados para que ahí durmieran.

Fotografía por Raúl Campos.

Fotografía por Raúl Campos.

 

-La gran mayoría de las imágenes son macabras

-Al ir formando mi archivo de imágenes antiguas, encontré fotos a las que les colocaban cabello real y eso me llamó la atención. Era muy bizarro. También encontré la de los fenómenos del circo: unos que no tenían brazos o piernas, las mujeres barbudas, los enanitos, los siameses. Esas imágenes son muy aterradoras, llaman mucho la atención, pero también era muy violento cómo los exhibían.

“Entonces, hice mi visión a partir del archivo: coloqué cabellos míos a algunas imágenes. Está la de una niña sin cabello y a ella sólo le pongo uno. Las fotos iguales que encontré las uní y así… Quería que esta cuestión de los niños peludos diera miedo.

Fotografía por Raúl Campos.

Fotografía por Raúl Campos.

 

-Están unos de los vestidos infantiles antiguos…

-Mi idea con ellos era armar pequeños cuerpos flotantes. Los intervine con bordados siniestros y colocándoles bichos para que dieran la impresión de estar siendo invadidos. Muchas veces entran a la sala sin notar el principal, que está “levitando”, y cuando lo ven se asustan.

Fotografía por Raúl Campos.

Fotografía por Raúl Campos.

-¿Qué muestran los view masters?

-Con ellos es retomar una cuestión del pasado, un juguete infantil. En cada uno hay una historia, ambas contadas en siete fotos. Para esto tomé fotos específicas, al grado de que fuera de estas no funcionarían. Similar a esto son las esculturas de manos: a éstas se les rompieron los dedos y así decidí mostrarlas, porque representan la mutilación de los niños cuando son secuestrados.

-El tema central es la muerte desde la fragilidad infantil, me decías que la gente ya no te prestaba a sus niños porque decía que les ibas a tomar fotos a sus hijos como si estuvieran muertos. ¿Qué opinión tienes sobre la aversión hacia la muerte?

-Hay una realidad: está muy desatada la violencia, la cuestión de los feminicidios, de los desaparecidos y, en el caso de los niños, el tráfico de órganos, abuso sexual, bullying; todo está muy cabrón. En los diarios hay muchas notas al respecto, mis referencias son a partir de noticias que realmente me estremecían al verlas. Hay una foto que tengo de unos ojos, esa nace de una nota que yo leí hace dos años. Creo de una secta en la que la mamá le sacó los ojos al hijo. Y respecto al bullying, el que se da entre niños, es fuertísimo: en Chihuahua juegan al levantón y se matan, aparecen niños metidos en maletas… Es un tema muy difícil de abordar.

Raúl Campos

Raúl Campos

Raúl Campos (Ciudad de México, 1992) Periodista cultural y fotógrafo documental (con licencia). Decidió adentrarse a estos medios por tres razones: 1. Cuando niño le regalaron una cámara fiestera desechable de instantáneas (eso me traumó). 2. Por su afinidad para escuchar y contar historias (quizás sirvió de algo). 3. Por querer entrarle al negocio familiar (ni hablar). Su trabajo se ha publicado en Revista Yaconic, Milenio Diario, Milenio Dominical y recientemente en algunas publicaciones de Editorial Notmusa y Horizontum. Asegura ser pionero del "Periodismo Kitsch".