La seria amenaza de la longevidad La seria amenaza de la longevidad
¿El hombre común vivirá 140 años? ¿De qué otra forma se puede amenazar que no sea de muerte? Lo interesante, lo original, sería que... La seria amenaza de la longevidad

¿El hombre común vivirá 140 años?

¿De qué otra forma se puede amenazar que no sea de muerte?

Lo interesante, lo original, sería que alguien nos amenazara con la inmortalidad.

Jorge Luis Borges.

La amenaza es original, pero además pudiera cumplirse. Desde hace casi cien años la esperanza de vida de los seres humanos ha crecido constantemente.

No es un dato trivial el hecho de que, en las últimas ocho décadas, nuestra esperanza de vida se ha duplicado[1]. En efecto, en 1930 la esperanza de vida era de 36 años y hoy, en México, contemplamos una esperanza de 73 años.

La generación de los Baby Boomers se ha convertido en la de los Sexalescentes; estos son individuos mayores de sesenta años autosuficientes, divertidos y con proyectos, que están activos en los campos de la producción, el entretenimiento y lo sexual.

La mejoría impresionante de los que antes eran ancianos y hoy son adultos mayores se debe, en parte, a mejores hábitos de vida y a fármacos que permiten controlar enfermedades y prolongar la capacidad sexual.

La seria amenaza de la longevidad

Los estudios indican que nuestra esperanza de vida crece en un año cada cinco[2]. Esto significa que si usted pertenece a la generación de los Baby Boomers[3] su expectativa de vida puede crecer hasta los 79 años, pero si usted pertenece a la generación Z[4], es decir si usted nació entre el año 2000 y el 2010, su expectativa de vida será de 90 años aproximadamente[5].

La revista Time, en su número de febrero del año pasado, anunció la posibilidad de extender la esperanza de vida 1.7 veces y con ello llegar a los 140 años.

Si la tendencia sigue sin alterarse, los humanos estarán viviendo 100 años en los próximos 50 y para el año 2150 habrán llegado a edades cercanas a los 140.

Sin embargo la civilización como la conocemos no está preparada para resolver las necesidades que esto plantea. Los parámetros con los que administramos nuestra vida y marcan nuestros tiempos de educación, actividad productiva y retiro están fuera de la realidad cuando consideramos una esperanza de vida de 140 años. Esto colocará la década de los setenta a la mitad de la vida y ninguno de nosotros está preparado para un concepto así.

La seria amenaza de la longevidad

El crecimiento que se espera de la población mayor de 65 años en los EUA es de 135% para el año 2050 y el de la población mayor de 85 de 350%[6].

México sigue estos patrones con alguna distancia. De modo que podemos esperar los mismos crecimientos aunque con retraso[7]. Solo que la gran mayoría de los adultos mayores de 60 años en México están en condiciones precarias y sin acceso a los avances en este campo.

Prolongar nuestro tiempo sin calidad de vida es una condena y la ciencia contempla esto con una serie de enfoques que van desde las dietas, hasta los trasplantes de órganos, pasando por la restitución artificial de los niveles hormonales.

Una corriente de la medicina considera la vejez como una enfermedad y desea eliminar los síntomas. Uno de los médicos sobresalientes de esta corriente en Europa es el Dr. Thierry Hertogue. Tiene su clínica en Bélgica y encabeza dos sociedades médicas europeas: la “Sociedad Mundial de Medicina Antienvejecimiento”  y la “Sociedad Internacional de Hormonas”[8]. En los Estados Unidos hay también una sociedad de este tipo: la “Academia Americana de Medicina Antienvejecimiento”[9] –conocida por las siglas A4M–. Encabezada por dos médicos osteópatas el Dr. Robert Goldman y el Dr. Ronald Klatz.

La sociedad americana dice tener 26,000 médicos afiliados y su nómina crece año con año. El Instituto de Longevidad de la Universidad del sur de California es otra organización que persigue los mismos fines aunque con diferentes enfoques. Lo encabeza un científico de enorme prestigio que también ha estado en el centro de la controversia. El Dr. Craig Venter.

Sin embargo la Academia Médica Americana[10] combate agresivamente a la A4M, pues dice que sus prácticas no son ortodoxas. Uno de sus argumentos es que los socios fundadores de la A4M no tienen los créditos necesarios para practicar la endocrinología. Sin embargo están certificados por los organismos reguladores para practicar la medicina y esto cubre la disciplina en conflicto. Además, la asociación cuenta con miembros de la talla académica del Dr. Abraham Morgentaler, egresado de Harvard, con especialidad en urología, quien ha dirigido el Foro de Endocrinologia del Congreso Anual de La Asociación Americana de Urología y es profesor de cirugía del Beth Israel Medical Center y de Harvard Medical School.

La seria amenaza de la longevidad

Otro argumento es que hay datos que permiten suponer la correlación entre los niveles hormonales y algunos tipos de cáncer, así como el hecho de que la hormona de crecimiento acelera la multiplicación de las células cancerosas.

Sobre esto el Dr. Emanuel Martínez Lara[11] dice:

“Uno de los problemas es determinar el riesgo de cáncer en el paciente antes de iniciar una terapia. La historia clínica, los antecedentes y los exámenes químicos y de imagenología pueden dar una idea clara del riesgo. Pero existe la posibilidad de que se califique con bajo riesgo un paciente en etapas tempranas de cáncer. Un análisis exhaustivo del riesgo tiene un costo que la mayoría de los pacientes no están dispuestos a pagar. Por otro lado el tratamiento requiere un control constante del paciente y en muchos casos no se practica con el cuidado necesario. Hoy en día lo ideal es comenzar los protocolos de prevención desde la etapa de adulto joven para minimizar el deterioro. Así, vamos a tener ancianos sanos a los que les podremos aplicar toda la tecnología en puerta y mantener en un estado óptimo de longevidad”.

El Dr. Ernesto Sánchez Forgach[12], quién ha usado las hormonas con fines terapéuticos, dice:

“La limitante para poder administrar este tipo de medicamento es que no haya en la historia clínica familiar antecedentes de cáncer o diabetes. No hay datos concluyentes de que la hormona de crecimiento active una enfermedad neoplásica[13]. Cuando tratamos un paciente con terapias hormonales se debe ser enfático al aclarar que no hay estudios que soporten o descarten el hecho de que esta hormona desencadene el proceso neoplásico. Finalmente los tratamientos de reemplazo hormonal no curan la enfermedad de la vejez y si bien sus resultados son agradables para el paciente; son solo un paliativo que contrarresta los efectos naturales del envejecimiento. El uso de estos medicamentos debe de ser bajo supervisión médica estricta y bajo el consentimiento del paciente; informándole los riesgos de que se pueda acelerar un problema neoplásico”.

“La discusión evidencia la eterna diferencia entre los conservadores y los liberales de la medicina. Mientras un grupo se opone al cambio, otro grupo se atreve a aplicarlo con criterios flexibles, considerando que los resultados medidos en bienestar para los pacientes superan los riesgos”, explica el Dr. Sànchez Forgach.

El hecho es que una población convencida de los efectos benéficos de los productos antienvejecimiento genera una venta de más de 290 mil millones de dólares en el mundo[14] y que los centros de investigación, de oriente a occidente, están dedicando gran cantidad de recursos y tiempo a la investigación de protocolos de longevidad. Los hay de todo tipo, unos se dedican a reparar las cadenas moleculares del telómero, otros reducen la velocidad del deterioro celular. Son múltiples las formas de abordar el problema aunque, la mayoría de ellas, funcionan solo en ratones y aún no han superado esta etapa.

En México los que se anuncian como practicantes del antienvejecimiento no están regulados, son abundantes y comprenden desde la práctica de una alimentación balanceada con ejercicio, hasta las cirugías en cuerpo y rostro que eliminan o reacomodan tejidos para recuperar la lozanía, pasando por los suplementos alimenticios y las terapias de reemplazo hormonal.

Con todo esto la original amenaza que propuso Jorge Luis Borges comienza a tomar forma; mientras la ciencia, presionada por las ganancias que promete una demanda en crecimiento constante, se aplica a sortear, equivocándose a veces, los terribles síntomas de la vejez. Buscando que: cuando llegue la vida eterna, venga de la mano con la juventud eterna.

[1] Datos del INEGI

[2] Los datos del INEGI indican que la esperanza de vida crece en un año cada 4.3 años pero para fines prácticos consideraremos un incremento de Esperanza de Vida de un año por cada cinco.

[3] Se llama generación de los Baby Boomers en los EUA a los nacidos entre 1946 y 1965 debido a que las tazas de nacimientos se incrementaron fuertemente después de la segunda guerra mundial y se dio un “boom de bebés”

[4] El concepto de estrato generacional se debe, entre otros, a Mannheim; quién publica Diagnóstico de Nuestro Tiempo. un libro que en la década de los 40 analiza los cambios de grupos que no se ajustan a las respuestas tradicionales y que obedecen a  una serie de factores novedosos a los que estuvieron expuestos desde su nacimiento. Estos cambios se relacionan con las fechas en que nacieron los individuos y se pueden agrupar. En Norteamérica se aceptan las siguientes clasificaciones generacionales: Generacion Interbellum (1900-1913) Generación Grandiosa (1914-1924), Generación Silenciosa (1920-1940), Baby Boomers (1946-1965), Generación X (1960-1970), Generación Y o Millenials (1979-1999), Generación Z (del 2000 a la fecha)

[5] Tomando en cuenta las tendencias estadísticas pero sin considerar los avances científicos en el campo de la salud pública y la medicina, ni su estrato socio económico y cultural.

 

[6] An Aging Nation: The Older Population in the United States por JM Ortman; V Velkoff; H Hogan. US Census Bureau

[7] El INEGI en su encuesta intercensal de 2015 revela que la población mayor de 60 años creció de 6.2% del total en 2010, a 7.2% en 2015.

[8] World Society of Antiaging Medicine; International Hormone Society.

[9] American Association of Antiaging Medicine

[10] American Medical Academy

[11] El Dr. Emmanuel Martínez Lara es General Brigadier, Medico Cirujano con especialidad en Medicina Interna y Endocrinología y es Director de la Unidad de Especialidades Médicas de la SEDENA.

[12] El Dr. Ernesto Sánchez Forgach es cirujano Oncólogo certificado por el Consejo Mexicano de Oncología eforgach@gmail.com

[13] Las Neoplasias son los tumores nuevos que al formarse pueden ser de tejido benigno o canceroso.

[14] Gretchen Voss; Health.com; CNN; Marzo 20 2012.


Salvador Casanova

Salvador Casanova

Ingeniero, maestro de Estadística, Física y Matemáticas. Productor. Guionista y conductor de TV en UTEC, FUCUTEL, ILCE/OEA, CANAL 11. En el ramo de la salud, director de empresas de distribución de reactivos y diagnóstico molecular. Colaborador del suplemento Salud del periódico Excélsior y autor