La revista científica “Trends in Cognitive Sciences” revela los misterios del cerebro humano La revista científica “Trends in Cognitive Sciences” revela los misterios del cerebro humano
La evolución de las especies nos plantea enigmas desconcertantes. Las plumas, un sistema de climatización para los dinosaurios, acabaron sirviendo para volar. Otra... La revista científica “Trends in Cognitive Sciences” revela los misterios del cerebro humano

Los humanos hemos reutilizado capacidades surgidas en la sabana africana para actividades modernas como la lectura

La evolución de las especies nos plantea enigmas desconcertantes. Las plumas,  un sistema de climatización para los dinosaurios, acabaron sirviendo para volar. Otra muestra son las manos humanas. Con un pulgar enfrentado al resto de dedos, permiten manejar con precisión desde puntas de lanza hasta pinceles y se consideran un paso fundamental en el proceso de humanización. Sin embargo, según las investigaciones más actualizadas, nuestros ancestros tenían manos modernas mucho antes de que sus cerebros las utilizaran para crear tecnología. Es posible que aquellas herramientas resultasen ya útiles para hurgar en el tronco de los árboles en busca de comida o recolectar raíces, pero cuando la  mente se hizo más compleja, los humanos se dedicaron a tareas más complejas.

Nuestro cerebro, como otras partes del cuerpo, es un collage de piezas heterogéneas que resultaron útiles en algún momento de la historia evolutiva o, al menos, no fueron descartadas. Esa tendencia al reciclaje adquiere un nuevo significado cuando se trata del cerebro de una especie como la humana que, a través de la cultura, ha reformulado las reglas de la evolución.

En un artículo publicado esta semana en la revista “Trends in Cognitive Sciences”, investigadores de Dartmouth College explican que nuestra habilidad para responder a rápidos cambios culturales es posible porque el cerebro es capaz de reutilizar para usos modernos circuitos cerebrales surgidos por motivaciones antiguas. Ese sería el caso de la lectura, una actividad que los humanos solo han practicado de forma habitual en el último siglo de sus 150.000 años de existencia como especie. “No evolucionamos para leer, pero la investigación muestra que leemos reciclando un engranaje neuronal que evolucionó para procesar caras y objetos”, afirma Carolyn Parkinson, una de las autoras del artículo.

Entre estos peculiares animales que somos los Homo sapiens, inventos  como el lenguaje logran modificar el uso de circuitos antiguos. “Se ha observado que, a la hora de percibir rostros invertidos, como en el reflejo de un espejo, las personas analfabetas son mejores que las alfabetizadas”, señala Fernando Moya, investigador del Instituto de Neurociencias de Alicante (UMH-CSIC).

Aunque esa nueva forma de percepción haga perder habilidad para reconocer caras y formas desde diferentes ángulos, algo útil en la naturaleza, “cuando nos alfabetizamos, tenemos que identificar como diferente una imagen de su reflejo, como en b y d y esa evolución social modifica nuestros circuitos”, añade. Frente a los sistemas puramente biológicos de otros animales, los humanos cuentan con la cultura como sistema de transmisión de habilidades con las que enfrentarse al mundo, y la cultura se convierte en una fuerza que también puede modificar su fisiología.

Horizontum. La revista científica “Trends in Cognitive Sciences” revela los misterios del cerebro humano

Carolyn Parkinson y Thalia Wheatley, la autora principal del trabajo, detallan como el reciclaje de instrumentos biológicos pudo dar origen a nuestra cultura. Algunas hormonas, como la oxitocina o la vasopresina, han servido durante millones de años para regular el comportamiento reproductivo de los mamíferos, afianzando a través del placer las relaciones entre las parejas y de los padres con las crías. En los humanos y en otras especies de primates, sin embargo, estas hormonas han funcionado para fortalecer relaciones sociales y facilitar una capacidad de cooperación extraordinaria en el mundo animal.

Algunos estudios han mostrado que la oxitocina, además de incentivar los cuidados maternales, reduce los recelos hacia miembros desconocidos de la misma especie en primates y favorece la colaboración entre humanos sin lazos de sangre, rasgos de comportamiento que posibilitan la creación de sociedades tan complejas como las actuales.

Horizontum. La revista científica “Trends in Cognitive Sciences” revela los misterios del cerebro humano

“Se sabe que el humano tiene una plasticidad cerebral anómala”, explica Marina Mosquera, investigadora del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) de Tarragona. Esta plasticidad puede tener su origen en la revolución que protagonizaron los homínidos cuando, debido a cambios en el clima, el bosque tropical africano en el que vivían se convirtió paulatinamente en una región de sabana. “Con esos cambios, en lugar de tener los recursos alimenticios en los mismos sitios, porque un bosque tropical es mucho más homogéneo y además no tiene estaciones, tuvieron que adaptarse y ser mucho más flexibles. Es posible que ahí esté el origen de la plasticidad que vemos hoy en los humanos”, plantea Mosquera.

Hoy en día los cambios que experimentamos son muy veloces. “Los cambios culturales son muy rápidos, y cuando la biología y la cultura no se encuentran a gusto entre sí, el choque puede ser bastante contundente”, advierte Emiliano Bruner, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) de Burgos. “Esto vale tanto para la bioquímica de la sangre como para las capacidades cognitivas, y saber cómo funciona todo esto, debilidades y posibilidades, es fundamental para saber cómo optimizar recursos y minimizar problemas”, continúa. “Internet ha conllevado un cambio increíble en nuestra estructura social y cultural, habrá que estar atentos para no tener sorpresas desagradables”, añade.

La Redacción

La Redacción

Revista dedicada a las finanzas y cultura, comprometida en brindar información de calidad mediante artículos que abordan la realidad económica y financiera del país, así como los tópicos internacionales que nos impactan de manera directa.