La recámara de los secretos La recámara de los secretos
No me gusta la casa de Tina. Cuando estoy ahí le da por invitarme a jugar a su recámara. Yo no quiero. Pero mamá,... La recámara de los secretos

Texto tomado del libro “Los insomnios. Antología de cuento fantástico” (Ediciones Navarra)

No me gusta la casa de Tina. Cuando estoy ahí le da por invitarme a jugar a su recámara. Yo no quiero. Pero mamá, que es amiga de la madre de esa niña flaca, me obliga a ir, me regaña y reclama, alega que soy “chica grande”, que debo dejarme de temores absurdos. Nada más entramos a la recámara y a Tina le da por apagar las luces. Odio el olor de su cuarto, es un aroma como a incienso y flores muertas, como el de un panteón que queda cerca del condominio donde vivo. Lo que más me incomoda es que el ambiente se siente pesado.

La última vez la flaca dijo, con su cara iluminada por una veladora que trajo no sé de dónde, que quería mostrarme algo; sacó de su buró una cajita, pidió que la abriera: dentro había una muela llena de sangre y una maraña de cabellos. Casi vuelvo el estómago. Rio cuando me vio pálida. Comentó acerca de sus amigos, los que vienen a visitarla; jura que ha platicado con ellos muchas veces. Luego mostró un libro que ha estado leyendo, escrito en un idioma raro. En la portada del libro hay dos hombres colgados: uno del cuello, el otro de una pierna. Los colgados no tienen ropa, parece escurrir sangre de sus cuerpos desnudos. Yo nunca había visto hombres desnudos, ni siquiera en dibujos. Sentí asco.

“Vamos a jugar”, dijo; el corazón me dio un vuelco porque sabía que nada bueno podía ocurrir. El cuarto estaba oscuro, yo trataba de forzar los ojos a acostumbrarse a lo negro. Ella comenzó a leer. Escuché una segunda voz, aguda, como de niña pequeña, que repetía las palabras de Tina. Las dos voces hablaban al mismo tiempo. Me quedé quieta, sin saber qué hacer; deseaba recargarme en la pared pero pensaba que, al tocarla, algo viscoso se  quedaría entre mis dedos.

La recámara de los secretos

Del fondo del cuarto surgió una sombra alta, el bulto de un hombre con sombrero, de esos antiguos, como los de las películas. La sombra se acercaba a la luz. No podía verle la cara, pero juraría que de tan empalidecido se veía verde. Unas tijeras que se hallaban sobre un buró, comenzaron a girar. Yo quería gritar pero no pude. Se escapaban mis lágrimas, pero no iba a permitir que dijeran que soy una llorona, porque en dos años entro a la secundaria.

El hombre caminaba despacio. Sus pies no tocaban el piso. Miré a Tina. Aún no olvido su rostro. Era como si fuera ella misma, pero con los rasgos de una anciana. Sonrío con el gesto retorcido de costumbre, pero ésta vez su mirada era amenazante. Cuando giré de nuevo, el hombre estaba frente a mí. Una mano helada me jaló el cabello. Sentí que me tocaba en lugares que me molestaba me tocara. Después, no recuerdo. Mamá dice que Tina fue a decirles que yo estaba enferma, que me había desmayado.

Llevo dos días recostada. No duermo pensando que en cualquier momento esa voz chillona repetirá las palabras del libro. En el brazo izquierdo tengo marcados dos dedos, como si me hubieran sujetado. Mamá dice que son alucinaciones. Pide cada noche que me alivie pronto; pero presiona, explica que tengo que jugar con esa niña para olvidar mis miedos. Le digo que no, mil veces no. Pienso a veces que mamá se trae algo; la he escuchado cuchichear con la madre de la flaca en los pasillos del condominio. Se secretean. Lo sé. Eso me asusta. Yo no quiero volver a la recámara de Tina. De verás que no quiero.

Ulises Paniagua

Ulises Paniagua

Ulises Paniagua (México, 1976). Narrador, poeta, videasta y dramaturgo. Tiene un posgrado en la especialidad de imaginarios literarios. Es autor de una novela: La ira del sapo (2016); así como de cuatro libros de cuentos: Patibulario, cuentos al final del túnel, (2011), Nadie duerme esta noche (2012), Historias de la ruina (2013), y Bitácora del eterno navegante (Abismos, 2015). Su obra incluye cuatro poemarios: Del amor y otras miserias (2009), Guardián de las horas (2012), Nocturno imperio de los proscritos (2013), y Lo tan negro que respira el Universo (2015).