La obesidad… ¿falta de voluntad o trastorno hormonal? La obesidad… ¿falta de voluntad o trastorno hormonal?
La obesidad, esa obsesión de la sociedad moderna que muchas veces se percibe como una cuestión de falta de carácter, obedece en la mayoría... La obesidad… ¿falta de voluntad o trastorno hormonal?

La obesidad, esa obsesión de la sociedad moderna que muchas veces se percibe como una cuestión de falta de carácter, obedece en la mayoría de los casos a un trastorno de regulación hormonal, defienden los expertos.

Para David Ludwig, quien estudia la obesidad en la Facultad de Medicina de Harvard, las personas creen que la persona obesa no puede perder peso por un asunto psicológico o incluso una cuestión del carácter, pero en realidad la responsable es la hormona que controla este proceso, la insulina.

No se trata de exceso de calorías, la insulina vincula directamente lo que comemos con la acumulación de exceso de grasa y esto, a su vez, está ligado con los alimentos que se nos antojan y el hambre que sentimos, explica el experto.

Mientras más altos son nuestros índices de insulina más carbohidratos vamos a querer comer, dice Robert Lustig, un endocrinólogo pediátrico de la Universidad de California en San Francisco.

La obesidad... ¿falta de voluntad o trastorno hormonal?

“No me cabe la menor duda de que una vez que bajan los niveles de insulina de los adictos a los carbohidratos, su adicción disminuye. En cambio, si se permiten los antojos y comienzan a comer carbohidratos, regresan justo adonde estaban. Lo he visto suceder en muchos pacientes”, subrayó Lustig.

Pero cómo funciona el mecanismo. Según comentó, esa hormona emite señales a las células grasas, o adipocitos, para que acumulen grasa, mientras exige al resto de las células de nuestro organismo que quemen los carbohidratos para conseguir combustible.

El metabolismo entonces se centra en la quema de los carbohidratos, y no en la quema de grasa, que permanece acumulada.

La obesidad... ¿falta de voluntad o trastorno hormonal?

Es por eso que las dietas que se rigen por esta teoría prohíben el consumo de los granos y almidones de fácil digestión, conocidos como carbohidratos de alto índice glucémico, además de los azúcares como la sacarosa y el jarabe de maíz de alta fructosa.

Los expertos enfatizan que debemos desarticular un sistema muy poderoso, ya sea que se trate de una adicción o de una enfermedad metabólica. La adicción a los carbohidratos es algo que controla la mente y el cuerpo por años, cambiar la forma en la que nos alimentamos requiere de una ruptura cultural, de la adquisición de nuevos hábitos alimentarios.


La Redacción

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