La modernización según “Los olvidados” La modernización según “Los olvidados”
El cine es Historia, crítica, predicción y contra-predicción. “Los olvidados” (1951), de Luis Buñuel, es hoy un clásico de la filmografía nacional, pero poco... La modernización según “Los olvidados”

El cine es Historia, crítica, predicción y contra-predicción. “Los olvidados” (1951), de Luis Buñuel, es hoy un clásico de la filmografía nacional, pero poco se sabe acerca de su polémica aparición, y del destino “enlatado” del que pudo salvarse.

“Los olvidados”, la tercera película que Buñuel filmara en México -antes realizó “Gran Casino” y “El gran calavera” (que dio pie al remake “Nosotros los nobles” del 2013)-, es interesante no sólo desde el punto cinematográfico, sino también desde la perspectiva histórica, cuando sirve como pretexto para hablar de una Ciudad de México de los años cincuenta del siglo XX, ciudad que se ha desvanecido pero que se puede disfrutar a través de la época dorada del cine, para reconocer en la pantalla espacios y edificios que a su vez representaban la promesa de un México en plena modernización. El puente de Nonoalco, por ejemplo, aparece en varias cintas de esa época. Esto se debe a que el puente que cruzaba por encima de las vías, a base de hormigón y acero, fue el inicio de los “segundos pisos” citadinos. El puente de Nonoalco se convirtió en un símbolo de la modernización, afín a la presencia que requería el proyecto institucionalizado de nación. También aparecen en la cinta la construcción de los grandes multifamiliares, como el Juárez y Tlatelolco, emblemáticos de esa época, entre 1940 y 1960, época del impulso monstruoso del regente Uruchurtu. En contraparte, las escenas del film en el reformatorio nos dejan ver un barrio de San Fernando todavía rural, al sur de la ciudad.

La modernización según “Los olvidados”

Si bien la modernización impactaba a la ciudad y al país en los años cuarenta y cincuenta, también comenzaba a ser criticada, como proceso, por intelectuales y artistas que observaban con preocupación los sucesos que se desarrollaban a un ritmo vertiginoso. De manera precisa “Los olvidados” retrató la miseria de los grupos campesinos que llegaban a la ciudad sin una certeza económica, sin un empleo, originando cinturones de pobreza. Lo rural-urbano es explícito en las gallinas que aparecen en el interior de las casas o en las calles polvorientas del film. Allí se expone el tema de las migraciones a la ciudad y sus fatales consecuencias. Representa una dura crítica social, sin duda.

La modernización según “Los olvidados”

Buñuel cuestionaba a través del celuloide las políticas públicas que pretendían generar un imaginario de modernización, principalmente ante las inversiones extranjeras (por aquellos años se promocionaba Acapulco con insistencia). Fue tan grande el enfrentamiento del mexicano con una de sus tantas oscuras realidades, que Jorge Negrete, en ese entonces secretario de la ANDA , no tuvo reparo al declarar que si no hubiera estado de gira fuera de México, habría prohibido su rodaje. Cuestionar el auge socio-económico de un país nacionalista era considerado una ofensa, por lo que la cinta permaneció censurada durante años. “Los olvidados” también negaba que México se estuviera convirtiendo en un país de primer mundo, como se pretendía. Ay, Buñuel, profeta, qué razón tenías al dudar que arribaríamos al Siglo XXI dentro del círculo de los países más estables, desarrollados y felices del mundo.


Ulises Paniagua

Ulises Paniagua

Ulises Paniagua (México, 1976). Narrador, poeta, videasta y dramaturgo. Tiene un posgrado en la especialidad de imaginarios literarios. Es autor de una novela: La ira del sapo (2016); así como de cuatro libros de cuentos: Patibulario, cuentos al final del túnel, (2011), Nadie duerme esta noche (2012), Historias de la ruina (2013), y Bitácora del eterno navegante (Abismos, 2015). Su obra incluye cuatro poemarios: Del amor y otras miserias (2009), Guardián de las horas (2012), Nocturno imperio de los proscritos (2013), y Lo tan negro que respira el Universo (2015).