La misión más noble La misión más noble
Horizontum dialoga con Josefina Larragoiti, directora de la editorial independiente Resistencia, que por segundo año consecutivo gana el Premio Lipp Braserie, y esta vez... La misión más noble

Conversación con Josefina Larragoiti, directora de la editorial independiente Resistencia,  a propósito del Premio Lipp 2016

Horizontum dialoga con Josefina Larragoiti, directora de la editorial independiente Resistencia, que por segundo año consecutivo gana el Premio Lipp Braserie, y esta vez con una novela del periodista argentino Roberto Bardini, titulada Un gato en el Caribe.

Este galardón, entregado por la Secretaría de Cultura y el restaurante Lipp Brasserie, otorga 100 mil pesos a una obra pronta a editarse y fue dictaminada por Xavier Velasco, Alberto Chimal, Eduardo Antonio Parra, Cristina Rivera Garza, Beatriz Rivas, Mónica Lavín, Rafael Pérez Gay, Rogelio Flores, Silvia Molina, Gastón Melo y Miguel Ángel Cooley.

La misión más nobleHorizontum: ¿Qué significa para Editorial Resistencia ganar por segundo año consecutivo el Premio Lipp?

Josefina Larragoiti: Para el equipo de Resistencia es, en primer lugar, una sorpresa motivadora e inesperada, aunque en realidad confiamos y creímos siempre en nuestro autor y la calidad del texto enviado, pensamos que la competencia este año sería muy difícil, ya que el premio fue abierto a todos los escritores sin importar su edad, trayectoria, cantidad de novelas publicadas o premios obtenidos, sentíamos una fuerte competencia por parte de los grandes sellos editoriales, que manejan excelentes escritores, muy consagrados, dentro de sus catálogos.

En segundo lugar, es una lección para los que muchas veces dudamos y juzgamos la veracidad de los premios, para mí es totalmente cierto que el jurado, sin tener necesidad de conocer la editorial participante, se enfocó en valorar la calidad literaria de los textos para definir, a partir de ello, su selección. No puedo imaginar la sorpresa que fue para ellos, porque estoy segura que lo fue, abrir ante un notario el sobre con la plica y descubrir que era a Editorial Resistencia, a quien seleccionaban nuevamente. Es un premio ganado por mayoría, por segundo año consecutivo, con un jurado compuesto por una escritora que he admirado y leído desde hace muchos años Silvia Molina, lo que le da mucho valor personal, y por los respetados escritores Alberto Chimal, Eduardo Antonio Parra, Cristina Rivera Garza, Beatriz Rivas, nuestra querida Mónica Lavín, Rafael Pérez Gay, nuestro autor ganador el año pasado Rogelio Flores, y los mágicos orquestadores del premio Gastón Melo y Miguel Ángel Cooley. El equipo de Resistencia se siente orgulloso y fortalecido con todo ello.

En tercer lugar, Editorial Resistencia confirma y sostiene que el camino que tomamos es el correcto, la iniciativa de ser un espacio de proyección y apoyo a los escritores y artistas gráficos,  que difícilmente encuentran cabida en otros sellos editoriales, sigue siendo nuestra prioridad. Aunque debo reconocer que, por fortuna, esta labor ha logrado que escritores con una trayectoria reconocida y exitosa volteen a vernos y consideren ser parte de nuestro catálogo. Esto es una ganancia extra recibida con mucho gusto, una combinación que hace que la credibilidad en nuestro trabajo, por parte de los lectores, crezca cada vez más; el equipo profesional de escritores y lectores que colabora con nosotros es algo que nos ayuda a confiar y arriesgar con seguridad en las propuestas que seleccionamos desde nuestros criterios de calidad literaria.

Y finalmente, es un enorme compromiso ante nuestros autores y nuestros lectores para sostener un prestigio con la calidad de nuestras publicaciones y atender las demandas de nuestro público, mayormente joven, quien encuentra en nuestras ediciones voces que conviven y comparten sus mismas realidades y sentimientos, entornos y problemáticas, llevándolos a la reflexión y a reconocerse e identificarse mejorando sin duda sus vidas, lo que considero es la misión más noble y definitiva de la tarea literaria.

H: ¿Cómo editora cuáles son los retos que este tipo de premiaciones te obliga a hacer?

JL: El reto principal es no perder de vista a nuestros autores y lectores ante cualquier otra motivación egoísta o de oportunidad, y continuar con un trabajo profesional coherente y responsable, que sin lugar a dudas va en crecimiento.

Conciliar nuestra filosofía con la de los medios y los sectores culturales, para recibir su invaluable apoyo con base única y definitiva al trabajo de nuestros autores, a nuestro propio trabajo y trayectoria profesional, y a nuestro compromiso con la cultura, la literatura y el arte, viendo la literatura y el arte como un motor que procura el bienestar, la conciencia y el conocimiento sobre cualquier otro tipo de interés creado.

Mantener el nuevo ritmo de producción que el mismo premio demanda y lograr un equilibrio económico independiente, tal vez pensando en generar más proyectos comerciales como La Agenda de la Luna que editamos desde hace 17 años, y que nos permitan una mayor libertad económica para apostar cada vez más a nuestros proyectos literarios y culturales.

H: Explícanos, ¿cómo es emprender una editorial?

JL: Quien emprende una editorial con verdadera convicción es, desde mi punto de vista, un lector desde su infancia, un enamorado de los libros, un convencido de haberse encontrado en las lecturas muchísimas veces. Quien emprende una editorial piensa que ese placer encontrado y vivido personalmente debe ser compartido y gozado por todos.

Yo tuve la fortuna de ser una lectora desde mi educación en casa, con una madre que nos leía a mis cinco hermanos y a mí los clásicos en la cama, después de comer. Y tuve además la suerte de emprender una editorial desde mi formación de Diseñadora Gráfica, logrando desde el principio dar un valor equivalente a la literatura y al arte, a la gráfica y al texto, lo que compone siempre una dupla inseparable en todas las ediciones de Resistencia desde el inicio.

En mi experiencia personal, emprender desde hace 17 años el proyecto de Editorial Resistencia ha sido, no sin problemas, una labor muy gratificante intelectual y vivencialmente, generosa en todos los aspectos de su significado. Editar literatura y arte conlleva varios verbos: soñar, pensar, convivir, compartir, comunicar, crecer, vivir, disfrutar…hablando con ello de mi equipo, de la gente y el conocimiento, autores y lectores, experiencias de vida y sueños futuros. Editar es danzar en otra dimensión, esperar que lo que se lanza pueda mover de alguna manera positiva el mundo y sus acciones, en el espacio histórico que nos toca incidir, mover a su gente y sus corazones.

La edición requiere de un compromiso ético intachable, es fácil perderse en la delgada línea de lo individual, en las luces que agrandan el ego del elitismo, uno podría cerrarse a editar lo que según sus juicios todos necesitan, perdiéndose de los innumerables caminos y opciones que la literatura y el arte nos ofrecen, pero definitivamente sí es posible mantener el camino sin traicionar la propia filosofía y sin despreciar las opciones existentes.

Mi respeto por los editores comprometidos fielmente con su trabajo es absoluto. Arriesgarse a difundir la literatura en un país donde, al parecer, es preferible mantener a la gente fuera de motivadores que los lleven a la conciencia y el cuestionamiento de su aquí y ahora, es una de las labores más gratificantes y generosas que uno puede emprender.

La misión más noble

H: ¿Cómo es que escoges y vislumbras a tus autores y sus historias, pensando en el mercado literario?

JL: Como desde un inicio Resistencia se perfiló como un espacio abierto a nuevas propuestas, a nuevos autores y artistas, mexicanos básicamente, y teniendo a los jóvenes como público objetivo prioritario, para Resistencia lo importante es que las ediciones sean coherentes con la realidad que vivimos, que inviten al cuestionamiento y a la reflexión sobre nuestra realidad, que inviten al gozo, que puedan motivar a otros autores y a los lectores a crear y a seguir los caminos de la difusión cultural que muchas veces se encuentran bajo el resguardo de otros intereses, más allá de los humanos beneficios y placeres que la lectura, la literatura y el arte traen consigo.

Como dije antes, afortunadamente al momento contamos también con escritores y artistas ya reconocidos en el mundo de la cultura y publicados por otros sellos, lo que confirma que el crecimiento del proyecto ha sido posible y sigue adelante. Uno de los artistas más importantes que tiene la editorial es el pintor Arturo Rivera que nos permitió un proyecto editorial lúdico con él, un libro-juego de  lotería con su obra para acercarlo a todos sus seguidores jóvenes, con un producto accesible económicamente. Los proyectos alternativos son una fuente de recursos importante para nuestro trabajo.

Los autores deben perseguir más allá de la fama, que si llega llegará en su momento, compartir sus obras como un ejercicio generoso de dar y recibir, pagamos regalías y dependemos mucho de las ventas de nuestros libros para que el autor sea recompensado. Nosotros, y aclaro que no es que sea algo que consideramos malo, no contamos con una base económica para invertir en publicidad y medios, dependemos de su generosidad. Invertimos nuestros recursos en producción y requerimos mucho del apoyo del mismo autor para su difusión, asistimos a ferias del libro y hacemos presentaciones hasta agotar el año en que el libro fue editado. No hacemos libros de autor, porque en ese caso se pierde la perspectiva de los objetivos y el editor se vuelve un maquilador muchas veces despreciado por el mismo autor. Buscamos autores que en primer lugar crean en su trabajo y que quieran caminar con nosotros que creemos en su trabajo, a nuestro ritmo, para mejorar en lo posible la cultura y vida de nuestro país. Podría decirse que el primer contacto con el autor es el más importante, primero nos enamoramos de su escencia y después de su trabajo.

La misión más noble

H: ¿Cuáles son los proyectos en puerta de Resistencia?

JL: Tenemos para este año el lanzamiento de tres obras para una nueva colección de novela negra con autores latinoamericanos, “Código Negro”, y calculamos que para febrero de 2017 sumen cinco los libros en la misma colección.

Tendremos además dos novelas de dos escritores jóvenes ya reconocidos en el mundo cultural de nuestro país, Edgar Omar Avilés con su libro “Vudú cósmico” y Omar Delgado con su novela “Habsburgo”. Además de un libro de cuentos de la joven escritora Iliana Vargas “Habitantes del aire caníbal”.

Pensamos crecer en publicaciones la colección infantil trilingue, español-lengua indígena-inglés, para seguir difundiendo la cultura del México antiguo entre nuestros niños y jóvenes. Aquí las nuevas tecnologías las aprovechamos con la aplicación de realidad aumentada.

Produciremos La Agenda de la Luna 2017 dedicada a las culturas polinesias, y algunos otros productos comerciales que nos puedan dar soporte económico para seguir adelante.

H: ¿Hay algún otro premio que sea del interés de la editorial y que estén trabajando para llegar a él?

JL: En realidad el Premio Lipp de Literatura nos pareció adecuado a los objetivos de Resistencia, autores jóvenes con nuevas novelas, es por eso que decidimos participar el año pasado con Rogelio Flores y su novela “Un millón de gusanos”, que resultó ganador del premio en 2015.

Este año, con las nuevas bases teníamos a Roberto Bardini, el ganador del Premio Lipp de Literatura 2016 con su novela “Un gato en el Caribe”, quien es un periodista que en su especialidad había ya escrito 13 libros, pero que para Resistencia correspondía en sus objetivos, porque se presentaba con su primera novela de ficción, por ello y afortunadamente decidimos participar nuevamente. Pero en realidad no tenemos en puerta participar en otro concurso, no hemos investigado las posibilidades que existen, recibir el premio es muy motivante y mentiría al decir que no estaremos en ningún otro concurso en el futuro, habrá que investigar.

Diana López

Diana López

Comunicóloga y etnohistoriadora. Se ha desempeñado como promotora cultural independiente, RP para editoriales y eventos culturales. Fue coeditora web en la sección cultural del periódico Reforma y paleógrafa del Archivo General de la Nación. También ha sido asesora pedagógica de fomento a la lectura. Oficio que mejor la define: mochilera.