La literatura en tiempos de twitter La literatura en tiempos de twitter
Con el auge de las nuevas tecnologías nos hemos tenido que acostumbrar a contactarnos por nuevos canales que nos permiten estar aparentemente más cerca... La literatura en tiempos de twitter

A diez años de la incorporación de Twitter en la vida cibernética, el Palacio de Bellas Artes fue la sede del Primer Festival de Escritura Digital, donde autores reconocidos, especialistas y público en general se reunieron para reflexionar sobre el uso creativo de las redes sociales, así como analizar sus posibles funciones como auxiliares del fomento a la lectura.

Con el auge de las nuevas tecnologías nos hemos tenido que acostumbrar a contactarnos por nuevos canales que nos permiten estar aparentemente más cerca de quienes nos interesan. Las redes sociales en general entrelazan gustos, estilos y formas de interactuar. Cada red forja maneras propias con las cuales los usuarios crean, bajo una aparente libertad de gestionar contenidos, mismas que dependen de los lineamientos de cada una de ellas para que los usuarios poco a poco impacten más entre la gente que los sigue.

La literatura en tiempos de twitter

En la actualidad si no estás en redes sociales es como si no existieras. ¿Quién va a saber qué estás haciendo o con quién estuviste o qué pensaste o qué se te ocurrió hacer? Estas formas de comunicarnos con el mundo han permeado a todas las áreas y por supuesto no ha quedado fuera la literatura, la cual ha abogado por hacer suya la posibilidad de crear y recrear historias en 140 caracteres. El surgimiento de esta red social llamada Twitter, ha generado un impacto en el mundo digital por hacer que la población registrada en esta plataforma logre concretar una o varias ideas en un espacio reducido que llega en tiempo real a más personas de las que imaginamos.

Esta revolución digital también ha sido generadora de grandes proyectos, por ejemplo hacer que personajes de alguna obra clásica tomen vida y vayan dialogando virtualmente, como uno realizado en Inglaterra, donde distintos usuarios tomaron los personajes de la novela Romeo y Julieta, narrando toda la historia, representando cada uno de los actos y al mismo tiempo incentivando a sus seguidores a leer una de los textos clásicos mundiales.

También esta red ha sido el blanco de muchas personas que les interesa la escritura, que están experimentando lanzar al mundo frases de su autoría. Muchos van probando sus dotes de escritor, algunos lo resuelven muy bien, otros no con tanto éxito. Twitter ha hecho lo que no ha sucedido tanto en otras redes que es dar cabida a redactar y por lo tanto promover y difundir géneros de corta dimensión como haikús, microficción, cuento breve, parábola, palíndromos, etc.

Es un hecho que el espíritu de las redes sociales son más de comunicar que de reflexionar; sin embargo, también hay grandes descubrimientos de personas, instituciones, marcas o proyectos que logran tener más seguidores gracias a la astucia con la que publican cuidadosamente cada uno de sus mensajes.

La literatura en tiempos de twitter¿Quién se hubiera imaginado que los grandes medios como periódicos, revistas, radio y televisión sintieran una abrupta competencia al abrir a la población la posibilidad de darles la palabra y ceder tiempo a sus notificaciones virtuales dentro de sus programas? Antes cómo íbamos a imaginar que un like o un tuit, cimbrarían grandes empresas que monopolizaban los canales comunicativos. ¿Quién o cómo tuvo esa gran idea de entregarle a la gente el poder de decir lo que quiera llegando a pocas o muchas personas que lo admiran o lo odian? Eso, por supuesto también ha provocado que surjan personas capaces de sacar lo peor de sí mismo sintetizado en pocos caracteres. Los medios perdieron audiencia gracias a web y en particular las redes sociales. Tuvieron que meterse a las redes para encontrar nuevos mercados a quienes llegar y ofrecerle lo que venden, sea un producto, servicio o entretenimiento.

Las redes crean contenidos más interesantes pero fugaces al mismo tiempo. La agilidad con la que se publica es proporcional a la cantidad de personas inscritas en las plataformas más reconocidas, incluso aquellas que siguen apareciendo y funcionan para determinado tipo de gente. Son capaces de crear bandos distintos y dispares, han sido formadoras de lectores y han hecho que muchos dejen, incluso, de leer grandes textos.

Justo quizás por esa disyuntiva y ya teniendo como ejemplo cómo funcionaba desde poco antes Facebook, los usuarios vieron en Twitter la posibilidad de ejercer la escritura como un acto de libertad personal y virtual, donde otros como ellos encuentran en las publicaciones identificación y aceptación al retuitear un post que consideramos relevante.

Twitter impone tendencias, esas ideas o palabras que se van aceptando entre usuarios, cuando hablan de un mismo tema desde varias perspectivas, y para ello ha difundido el uso de hashtags mediante el uso del símbolo # que hace que las palabras que vayan a un costado de esta figura resalten sobre las demás. En esta plataforma, en comparación con las otras, puedes seguir a alguien sin la necesidad de que ese alguien lo autorice.

La intimidad, la reflexión, los sentimientos y sobre todo la veracidad de lo publicado quedan en el mar de innovación tecnológica que no se puede rechazar al ser un rasgo de este período histórico que nos tocó transitar: la cultura digital. Hacer literatura sobre la ola cibernética en estos tiempos es hacer público lo que por muchos años se defendió como lo nuestro, lo privado. Las redes, sobre todo, son un acto de proliferación que no siempre permite el análisis, más bien busca la intervención y aceptación colectiva, así como la yuxtaposición de mensajes sobre mensajes.

Twitter es un medio potencial y muchos escritores lo han utilizado para experimentar con sus trabajos. Es como intentar hacer una literatura dramática teatralizada, para saber quién lee, quién retuitea, quien contesta y qué dice. También muchos creadores improvisados aparecen de entre el tumulto para que en ocasiones, mágicamente, terminen publicando un libro, porque alguna editorial notó que tenía muchos seguidores y eso genera ganancias.

Las redes sociales son como el álbum fotográfico familiar donde muchos ponen sus momentos mágicos del día y nos obligan a ver lo que hacen a cada minuto, al parecer ya no tenemos derecho al olvido.

Sólo me queda una pregunta, ¿por qué tuvieron que pasar 10 años para que se hiciera este análisis de twitter en el Palacio de Bellas Artes?


Diana López

Diana López

Comunicóloga y etnohistoriadora. Se ha desempeñado como promotora cultural independiente, RP para editoriales y eventos culturales. Fue coeditora web en la sección cultural del periódico Reforma y paleógrafa del Archivo General de la Nación. También ha sido asesora pedagógica de fomento a la lectura. Oficio que mejor la define: mochilera.