La literatura como periodismo. Entrevista a Roberto Bardini La literatura como periodismo. Entrevista a Roberto Bardini
El periodismo tiene, habitualmente, algo de salvador, de último recurso. Suele colmar de sentido las vocaciones esquivas y servir de antídoto al veneno de... La literatura como periodismo. Entrevista a Roberto Bardini

El periodismo tiene, habitualmente, algo de salvador, de último recurso. Suele colmar de sentido las vocaciones esquivas y servir de antídoto al veneno de la trivialidad habitual. Adolece, también, de una feroz ambivalencia: la de ser palestra de los peores odios, pero ser ventana de las mejores luchas. Es, en fin, un espacio tan ambiguo como urgente y necesario.

Eso lo sabe Roberto Bardini (Buenos Aires, Argentina, 1948), periodista desde hace más de 30 años. Mexicano por embrujo, pero con inocultables reflejos porteños –la entrevista fue realizada en un pequeño café al aire libre-, relevó la grabadora y el dato duro, por los secretos placeres, a veces inconfesables, de la creación literaria.

Roberto Bardini

Roberto Bardini

Su novela, Un gato en el caribe, recibió el pasado mayo el “Premio Lipp 2016”; el jurado, presidido por Xavier Velasco y conformado por escritores de probada manufactura literaria, decidió otorgárselo, por segundo año consecutivo, a la casa editorial que lo produjo: Resistencia.

Al inicio, la creación

La gestación de toda obra suele tener antecedentes nebulosos, pistas no rastreables que se pierden en las esquinas oscuras de la memoria, pero que forjan, parapetadas en el olvido, los criterios del trabajo artístico. Con Bardini, las cosas son distintas, su novela tiene padrinos literarios claros: Jack London, Emilio Salgari y Rodolfo Walsh, entre otros.

Para el periodista, hablar de Un gato en el caribe es hablar, también, de su biografía: “En una época donde no había internet, no había videojuegos, no había teléfonos celulares, la televisión no nos interesaba mucho, entonces leíamos. Fundamentalmente, novelas de aventuras (…) Un mundo muy de aventura que reproducíamos en los juegos”. Ahí, en las afiebradas tardes infantiles y en los complejos días adolescentes, comenzó por desenvolverse la trama picaresca de su novela –la única que ha escrito hasta ahora- y su vida misma.

“No me gustaba la escuela, me gustaba dibujar y leer historietas y libros. Todo eso me llevó a buscar, cuando ya tenía 18 años y tenía que ir a la universidad (…),  a estudiar arqueología. Quería viajar, conocer otros países (…) El planeta tenía lugares desconocidos. Hoy el mundo no tiene misterio, pero para nosotros el Amazonas, Egipto, el Mato Grosso, África, Asia, las selvas asiáticas, tenían un encanto brutal (…); pero mi padre no quiso. Quise estudiar marino mercante, porque tenía la idea de que en barco iba a conocer otros países, no quiso; quise estudiar piloto civil…, entonces perdí años estudiando cosas que me gustaban, pero no para recibirme”. Así comenzó un largo peregrinar por Derecho, Sociología, Historia y Filosofía; finalmente, el periodismo lo sorprendió escribiendo como reportero para una revista sensacionalista. Y se hizo periodista.

La historia secreta de una novela

Enrolado en las filas de un diario mexicano, tras su repentina salida de Argentina – atenazada por una feroz dictadura militar-, Bardini fue tras la saga de los movimientos libertarios de Centroamérica. Ahí se toparía con Belice, país al que dedicaría un libro de historia –“el primer libro en español, en defensa de la independencia de Belice-, y posterior escenario de su novela.

Tras un singular periplo cubriendo las guerras de Irán contra Irak, la civil en Líbano y la de Marruecos, algo se completó, hacia 1990, en la mente de Bardini: “(…) hubo un click en mi cabeza. Yo ya tenía varios libros publicados, pero de periodismo (…), pero no me bastaba; hay historias que no pueden ser un artículo, hay historias donde hay política, pero hay más aventura que política. No puedo escribir una nota sobre un prostíbulo (…) Entonces se me ocurrió escribir esta novela; o sea ficcionar, por lo menos, unas cinco historias que transcurrieron en tres o cuatro países diferentes, en épocas diferentes”.

Alimentándose de la propia experiencia, arrebatando a la realidad los episodios de regusto ficticio, abduciendo a un personaje literario, “El gato” -protagonista de una tríada de cuentos para niños, escritos por Rodolfo Walsh-, del confortable escenario de su niñez para presentarlo maduro y experimentado ante un grupo de contrabandistas y “gente mala”, Un gato en el caribe recorre sin rubor las veredas del género periodístico y literario.

Aunque la novela estuvo terminada en los noventa, “la dejé reposar –refiere Bardini-. Seguí con mi vida, seguí trabajando, seguí leyendo, seguí haciendo un millón de cosas. Y cada tanto, como pasatiempo, como hobbie, la releía. Corregía, añadía algo, quitaba. Bueno, la novela se publica 23 o 24 años después que concluí (…) Se la di a leer a 12, 13, 14 personas. 6 de ellas escritores que me hicieron recomendaciones”.

Pero sería el azar, con sus dictámenes inescrutables, el que sacaría de la penumbra Un gato en el caribe. Habla Bardini: “Ahora que regresé a México, fui a ver a la editorial Resistencia para publicar mi colección de novela negra, y me dice la directora editorial: ´ ¿no tienes una novela inédita?´ Ahí fue (…) Se la di, la presentaron y gané (…) Premiaron a un desconocido que nunca había publicado ficción. Yo no pensé que iba a ganar, era bastante escéptico. No me vino nada mal”.

La novela será accesible a todo el público hasta octubre, justo a tiempo para presentarse en el circuito de las ferias del libro que restan del año y comienzan en el siguiente.


Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.