La globalización desde abajo: México, de la fayuca a la piratería La globalización desde abajo: México, de la fayuca a la piratería
Desde China hasta África o de Filipinas a Hong Kong o de El paso a Ciudad Juárez, vendedores ambulantes, fayuqueros, pequeños empresarios y migrantes... La globalización desde abajo: México, de la fayuca a la piratería

Desde China hasta África o de Filipinas a Hong Kong o de El paso a Ciudad Juárez, vendedores ambulantes, fayuqueros, pequeños empresarios y migrantes han ido creando nuevos medios y estrategias para insertarse en las dinámicas macroeconómicas del mundo de hoy. Nuevas rutas y enclaves comerciales se han ido conformando, en paralelo con la globalización hegemónica. Otra globalización, pero ahora desde abajo, surge y se expande mediante redes que mezclan operaciones formales con el comercio ilícito.

La globalización desde abajo: México, de la fayuca a la pirateríaEn pequeñas maletas, CD, o contenedores se mueven hoy toneladas de mercancías, en su mayoría copias de reconocidas marcas. Luego de cruzar mares, continentes y fronteras, se ubican en mercados callejeros de cualquier parte del mundo, sin muchas complicaciones arancelarias ni aduanales. A la vista de todos y en lugares, incluso prohibidos, se puede comprar la imitación de un Smartphone Nokia o Samsung, o un jean Levi’s o unas zapatillas Nike. Lo mismo por pieza que al mayoreo. Solo basta caminar por el centro histórico o los barrios de Tepito y Lagunilla, en la Ciudad de México.

El Dr. Carlos Alba Vega,  profesor e investigador del Centro de Estudios Internaciones del Colegio de México, es uno de los analistas de este fenómeno económico, visto con profundidad en el libro La Globalización desde abajo. La otra economía, del cual es uno de sus coordinadores y autores.

Katia Monteagudo: ¿Cómo conceptualiza a la “economía informal” y su relación con la “globalización desde abajo”?

Dr. Carlos Alba Vega. El término lo expresa claramente: una economía no regulada por las leyes de los Estados. Esta es el resultado de la desregulación de los gobiernos, la privatización de los bienes y servicios públicos, y a la captura  de la política por las altas finanzas.

A finales de los años 70, del pasado siglo, los conservadores neoliberales tomaron el poder en todo el Occidente. Bajo las banderas del libre mercado, el espaldarazo del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, se dedicaron a desmantelar las restricciones estatales sobre el flujo internacional del dinero, y la economía informal fue la manera de sobrevivir de los pobres urbanos del Tercer Mundo. Cuarenta años después, todo indica, que a la economía no hay quien la haga públicamente responsable.

Esta también implica autoempleo, acceso y apoyo de recursos locales, empresas de propiedad familiar, operaciones a pequeña escala, uso intensivo de mano de obra, tecnologías adaptadas, habilidades obtenidas fuera del sistema educativo y trabajar en mercados no regulados ni por gobiernos y ni por el fisco.

Realmente en nuestro libro no usamos mucho el término de economía informal. Preferimos uno más general: globalización desde abajo. En la actualidad no es posible distinguir completamente entre los sectores formal e informal.

Este nuevo fenómeno no es más que el flujo transnacional de personas y bienes, con sumas de dinero relativamente pequeñas y transacciones informales, cuasilegales o ilegales.

Aunque la globalización desde abajo se relaciona con el “mundo en desarrollo”, hoy es evidente en todo el planeta. Cada día resulta más escasa la “globalización de lujo” de los grandes consorcios, con presupuestos millonarios y baterías de abogados.

La globalización desde abajo: México, de la fayuca a la piratería

 

En su lugar, hoy abundan los comerciantes, del segmento pobre, que compran mercancías usadas o adquieren copias fuera del control de la ley, y las transportan en contenedores o en pequeñas maletas, como hormigas, a través de continentes y fronteras para luego ser vendidas por ambulantes a precios mínimos, sin que nadie pregunte por su procedencia.

En un gran negocio transnacional sin abogados, ni derechos de autor, que se realiza mediante un entramado de conexiones personales y gruesos fajos de billetes.

  1. ¿Cuánto es el monto, en mercancía y en dinero, que se mueven de esta forma por el mundo?

Dr.CAV. Debido a que la globalización desde abajo evade las leyes del Estado y las instituciones, también está fuera del alcance de los aparatos de medición económica. No existen cifras del monto, las mercancías y dinero que manejan estas redes. Sólo se pueden adivinar. Por ejemplo, en el barrio de Tepito, uno de los casos que he estudiado, hay miles de millones de pesos invertidos. Es incalculable lo que allí se mueve.

Por eso en nuestro libro hacemos este análisis desde los puntos de vista de otros especialistas de las ciencias sociales. Antropólogos, sociólogos y geógrafos se adentran en estas personas y en sus medios de vida cotidianos para examinar este fenómeno, y proporcionar un amplio panorama de algunos de los diferentes métodos que existen para entenderlo.

  1. ¿Y cómo funciona este entramado?

Dr.CAV. Esta gran red tiene sus propias rutas, escenarios particulares, pequeñas empresas, mercados, ciudades… Está lo que hoy se conoce como “la nueva ruta de la seda”. Esta inicia en la ciudad china de Yiwu, el mercado más grande del mundo de ventas al mayoreo de mercancías pequeñas, y termina en El Cairo, Egipto, donde se estiman unos 40 millones de consumidores de productos chinos.

Desde Yiwu, a tres horas de Shanghai por carretera, hasta Trípoli, en Libia, hay una ruta comercial trasnacional clave, que mueve prendas de vestir y pequeñas mercancías, como artículos para el hogar, joyería, máquinas de afeitar, juguetes y artículos religiosos, los cuales pasan por ciudades y mercados de casi todo el norte africano. ¿Cuánto mueve? Incalculable.

De China, igual salen otras grandes rutas hacia Brasil o hasta aquí en México. Nuestro país resulta un caso relevante en las cadenas mundiales de mercancías piratas, particularmente de CDs.

De acuerdo con el estudio del Dr. José Carlos G. Aguiar, de la Universidad de Ámsterdam y especialista de la cultura de lo ilegal, en México cada año son importados como contrabando desde China, unos 400 millones de CD vírgenes.

Estos son esenciales para la producción nacional de piratería de música y película. La industria de la música nacional estima que dos de cada tres CD vendidos en México son piratas. Estos CD son la materia prima para la copia, distribución y comercialización de 52 mil puntos de ventas al menudeo en el territorio nacional. En el mercado de San Juan de Dios, en Guadalajara, Jalisco, hay aproximadamente mil 500 puestos de venta del algún tipo de mercancía pirata.

Este mercado también es determinante en la producción y comercio de piratería a escala local e internacional. Desde allí esas redes se expanden hacia América del Sur. Venezuela y Perú son uno de los principales destinos.

El primer eslabón de esta cadena se encuentra en China, en la ciudad de Guangzhou, capital de la provincia de Guangdong. Las mismas fábricas que manufacturan CD para compañías internacionales como Canon, LG, Sony, Verbatim y Philips producen fuera de los horarios de trabajos oficiales, y esta sobreproducción provee al mercado ilegal de discos.

Ya listos comienzan su viaje, vía marítima hacia Taiwan, luego a los Estados Unidos para más tarde llegar al país por la vía terrestre. Igual abordan por los puertos Lázaro Cárdenas, en Michoacán, o por el de Manzanillo, en Colima.

KM.China parece ser el punto clave en este fenómeno, a nivel mundial y local. ¿Cuál es su relación con México, y si ha logrado desplazar a Estados Unidos como proveedor mayoritario de la fayuca transfronteriza?

Dr.CAV. China por varias décadas será “el cuerno de la abundancia mundial de la globalización desde abajo”. Ese país es la central manufacturera del mundo, gracias a su abundante y barata mano de obra, su control y disciplina del trabajo; además de sus reformas económicas y su integración a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2001.

También allí la ley  sigue siendo muy flexible en lo concerniente a los productos copiados. Por ejemplo,  el 80 por ciento de los teléfonos shanzhai– plagiados o imitados-, son manufacturados en ese gigante asiático, considerado hoy como el principal suministrador de bienes a las regiones de África, el sudeste de Asia, América Latina, entre otras partes del mundo en desarrollo, aún cuando dichos productos no sean de la mejor calidad o copiados.

China incluso ha desplazado a los Estados Unidos como la principal fuente de mercancías de contrabando en Ciudad del Este, situada en la frontera oriental del Paraguay, y el barrio de Tepito, en la capital mexicana.

Hasta el año 2000, aquí en México, esas mercancías provenían casi exclusivamente de los Estados Unidos. Tanto la fayuca –la compra hormiga-, como el contrabando en contenedores provenían de muchas ciudades del sur norteamericano o del conocido Distrito de la Moda de Los Angeles, California.

Primero, con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, en 1994, y, luego, el despertar económico chino y su entrada a la OMC, las redes de distribución terrestre, a lo largo de un eje norte-sur, predominantes en México durante el siglo XX,  cedieron paso a otras redes de contrabando transpacífico, a través de puertos mexicanos o de otros intermediarios en el sur de los Estados Unidos.

En el centro histórico de la Ciudad de México hay unos 100 importadores chinos, quienes otorgan crédito a corto plazo a los pequeños comerciantes en las vías públicas, además de establecer varios esquemas de empresas chinas de importación en asociación con algunos comerciantes de Tepito.

La lidereza de los comerciantes de este barrio, quien dirige el Frente Metropolitano de Organizaciones Populares (FMOP), el cual comprende 28 organizaciones con unos 5 mil comerciantes en total, está asociada con la doctora Lan, una médica china radicada en el país desde hace 17 años.

  1. ¿Se puede decir que el barrio de Tepito es un gran nodo de distribución mayorista de piratería china?

Dr.CAV. Hoy muchos comerciantes hacen sus tarjetas de presentación tanto en chino mandarín como en español. En Tepito hay varias decenas de comerciantes que viajan varias veces al año a China, principalmente a Yiwu.

Algunos de ellos cobran honorarios a otros vendedores por transmitirles sus conocimientos prácticos sobre el negocio de importación de productos chinos y por acompañarlos a China. Incluso, hace varios años se estableció en Beijing una comunidad “tepiteña” para facilitar ese comercio internacional desde abajo.

Desde el país asiático hasta las entrañas de ese barrio popular, llegan productos textiles y prendas de vestir, zapatos plásticos, juguetes, objetos de vidrio y cerámica, electrodomésticos, aparatos electrónicos, perfumes y accesorios, CD y DVD, todos de baja calidad.

  1. ¿Qué volumen de mercancías y cuánto dinero mueven esos mercados informales en México?

Dr.CAV.  De volúmenes y dinero no existen datos algunos, pero te puedo hablar de la Ciudad de México, que es lo que he estudiado, y específicamente de Tepito, considerado hoy como uno de los mercados más grandes del mundo de venta de mercancías de contrabando.

Nuestra capital tiene una de las concentraciones de vendedores ambulantes más numerosa del planeta. Hay varias estimaciones. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Empleo Urbano, del INEGI, hay unos 426 mil 228. De ese total 246 mil 890 son mujeres y el resto hombres. Sólo en el centro histórico de la ciudad se ubican unos 20 mil.

Ellos venden tanto productos de la economía formal, – tarjetas para teléfonos de Telmex o productos alimenticios de la cadena Bimbo-, como mercancías introducidas al país de contrabando y productos piratas chinos.

Igual tienen una gran versatilidad y flexibilidad para adaptarse al cambio de productos. Un solo comerciante puede cambiar de mercancías 10 veces al año, de acuerdo con la temporada y la moda.

Según Larry Rubin, director de la Cámara Americana de Comercio de México, el contrabando y la piratería caracterizan al 80 por ciento de las ventas de películas, al 70 por ciento de las ventas de CD de música, al 65% de las ventas de software, 50% del mercado de prendas de vestir, 33%  de las ventas al menudeo de bebidas alcohólicas y el 30% de la venta de joyas.

  1. En un país donde los hombres representan más del 70 por ciento de la Población Económicamente Activa, resulta que en este fenómeno económico las mujeres son una fuerza importante. ¿A qué se debe esto?

Dr.CAV.  Casi la mitad (46%) de los pequeños negocios de los vendedores ambulantes del centro histórico y de Tepito son de mujeres. Igual las mujeres desempeñan  una función importante de liderazgo en ese sector comercial de la Ciudad de México. Hoy las organizaciones más numerosas son dirigidas por féminas. Alejandra Barrios, es la encargada del centro histórico de la ciudad, y María Rosete, del barrio de Tepito.

Esto significa una gran proporción de participación cuando se compara con otros segmentos de la economía mexicana, específicamente con las mujeres empresarias, las cuales representan el 16 por ciento de ese sector.

El comercio informal resulta una de las mejores opciones laborales para esas mujeres, muchas de las cuales son madres solteras, viudas o divorciadas. Ellas necesitan estos empleos con horarios flexibles. Así equilibran el trabajo con los quehaceres domésticos y el cuidado de sus hijos, además de obtener los ingresos para sus dependientes.

  1. Globalización desde abajo: ¿solución o problema? ¿Cuál será su futuro?

Dr.CAV. Sin dudas solución. Mientras haya un mundo en el que 15 por ciento más rico de la población controle la mayor cantidad de las riquezas del planeta e impone la mayoría de las reglas, entonces la globalización desde abajo seguirá adelante como el único medio para contrarrestar ese dominio.

A medida que el mundo industrializado vaya de una crisis a otra, y la economía se desplace de manera incesante, la globalización desde abajo podría ser mucho más duradera que esa gran globalización desde arriba y hegemónica, a pesar de sus millones y sus baterías de expertos y abogados.


Katia Monteagudo

Katia Monteagudo

Licenciada en Periodismo, de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Especializada en temas políticos, globales, económicos y sociales, y en el uso de técnicas narrativas, investigativas, manejo de las nuevas herramientas digitales para la búsqueda, procesamiento, publicación y distribución online de información, junto a la capacidad de articular comunidades a partir de estrategias comunicativas 2.0. Dominio de procesos de edición de medios impresos, digitales y en el fotoperiodismo.