La energía social de Cárdenas La energía social de Cárdenas
“Cárdenas tal vez sea el personaje crucial de la post-Revolución, porque se da cuenta muy rápidamente de que la Revolución ha sido traicionada por... La energía social de Cárdenas

“Cárdenas tal vez sea el personaje crucial de la post-Revolución, porque se da cuenta muy rápidamente de que la Revolución ha sido traicionada por lo que Mariano Azuela llamó la nueva burguesía revolucionaria y además por los Tratados de Bucareli en los que Obregón le regresa mucho poder al gobierno de los Estados Unidos sólo para ser reconocido como presidente.” Así empieza la entrevista con el escritor mexicano Pedro Ángel Palou (Puebla, 1966) sobre su más reciente novela Tierra Roja (Editorial Planeta).

Lázaro Cárdenas del Río tal vez sea uno de los presidentes más recordados de México, un mandatario que se curtió en las batallas de la Revolución y que se educó en los cuarteles del ejército revolucionario. Un hombre amoroso que cuidó de sus hermanos cuando su padre falleció; un joven que se incorporó al ejército revolucionario después de que las fuerzas de Porfirio Díaz destruyeron la imprenta en donde él trabajaba por el mero hecho de imprimir un manifiesto revolucionario. Un presidente que sólo estudió formalmente la primaria, pero que fue un lector consumado, un hombre que recorrió cientos y cientos de kilómetros durante su sexenio para conocer como nadie el pulso de su país.

La energía social de Cárdenas

“Para Cárdenas los 11 años de guerra civil y todos los muertos no sirven de nada si no hay justicia social, pero hay que decir que todos los cambios que realiza como presidente los hizo primero como gobernador de Michoacán, que le sirvió como un laboratorio de las acciones cardenistas como fueron  el reparto agrario, control obrero, manejo distinto del conflicto cristero, de hecho abrió los templos y clausuró la guerra como tal. Él tenía muy claro lo que la Revolución había prometido y no había cumplido”, comentó el también autor de los libros Con la muerte en los puños, acreedor del premio Xavier Villaurrutia 2003, y Pobre patria mía: La novela de Porfirio Díaz. Palou ahora reside en la ciudad  norteamericana de Boston, donde es catedrático de Literatura en la Universidad de Tufts.

Javier Moro Hernández: La relación con Calles determinará la llegada al poder de Cárdenas, pero ¿cómo podrías definir esa relación?

Pedro Ángel Palou: Sin duda Cárdenas fue un político muy sagaz. Sabía que para llegar al poder tenía que ser a través de Calles, pero para gobernar necesitaba deshacerse del Jefe Máximo. Fue cercano a Calles, pero no fue ingenuo. Siendo gobernador de Michoacán salió de allá tres veces. Primero como Presidente del Partido Nacional Revolucionario, el antecedente del PRI, cuando Calles lo funda después de la muerte de Obregón, porque piensa que el partido va a unificar todas las facciones revolucionarias. Después para combatir la rebelión escobarista y por último como Secretario de Gobernación de Ortiz Rubio. También aceptó que Calles y el Partido crearan un Plan Sexenal que él no sigue, porque tiene  su propio Plan. Hace una campaña política brutal, sin necesidad, porque en realidad era el candidato único, pero lo hace porque necesitaba conocer el pulso y la realidad del país. Cárdenas fue un político sui generis. Fue un estadista de alto nivel, y estaba convencido de que los intereses de la nación estaban por encima de él y de su grupo político.

La energía social de Cárdenas

JMH: Cárdenas llegó en la plenitud de su vida a la presidencia. Tenía 39 años, pero era un veterano de la Revolución y un hombre formado autodidácticamente.

PAP: Cárdenas tuvo que hacerse cargo de su familia, trabajó desde muy joven y participó en la Revolución, pero además leyó muchísimo a Marx, los socialistas utópicos, a Mirabeau, a los anarquistas. Vivió mucho. Tuvo una lectura muy rápida del país. Utilizaba mucho la frase de la “energía social” para decir que el Estado debía cumplir con una función, que no había realizado hasta ese momento y que era proteger al pueblo y no a la élite. En eso también fue muy diferente y por eso sus primeras acciones en el poder golpean a la gente que lo protegió. Su primer decreto fue en contra del juego y el alcohol, contra los casinos. Es una acción que golpea a Portes Gil y a Calles. No le importan los intereses de grupo.  Se va haciendo del control poco a poco, con una mirada táctica, muy propia de su origen castrense, pero con la intención de evitar levantamientos armados, derramamientos de sangre.

JMH: Fue un hombre que creyó en las instituciones y muchas de las que él creó siguen presentes en el país, pero también es un hombre de contradicciones históricas, es un hijo de caudillos, pero cree en las instituciones, era un militar, pero pacifista.

PAP: Tristemente hasta el presidencialismo que tenemos fue una construcción de Cárdenas, aunque no lo pensó como se conoció después de la presidencia de Alemán. Llegó en un momento histórico mundial importantísimo.  En su diario dice que si no hubiera sido Roosevelt el presidente de Estados Unidos, seguramente no hubiera acabado su sexenio. Lo hubieran intervenido, porque en ese gobierno había personas completamente anticomunistas, pero Cárdenas logra hacerse amigo del que era embajador de Estados Unidos en México, con quien mantiene buenas relaciones y quien estaba enterado de la expropiación petrolera y no realiza movimientos para impedirlo.

La energía social de Cárdenas

JMH: ¿Se podría considerar a  Cárdenas como un socialista? La derecha mexicana y el gobierno de Estados Unidos lo consideraban así, pero la izquierda mexicana de ese momento no lo veían como uno de los suyos.

PAP: Lombardo decía que ellos no eran cardenistas, no lo consideraban uno de los suyos, porque ellos pertenecían al Partido Comunista, ellos seguían la línea de Stalin y lo consideraban demasiado tibio, y el asilo que le da a Trotsky también es un motivo de odio por los comunistas mexicanos, pero Cárdenas jugaba en varias bandas, porque traer al gran enemigo de Stalin lo enemistaba con los comunistas mexicanos, pero lo amistaba con Estados Unidos, que lo iba a ver como un enemigo de su enemigo, pero por otro lado la derecha lo detesta desde el principio, pero no sólo eso, sino que termina organizándose en contra de Cárdenas, porque por fin tiene un enemigo real. Ese odio de clase que estaba disperso en varias regiones del país se unificó en contra de Cárdenas y es justo en ese sexenio que surgen todas las organizaciones de la ultra derecha mexicana: El sinarquismo, el Yunque, el PAN,  Salvador Abascal, padre de Carlos Abascal, es Secretario del Trabajo con Fox, lo que ahora conocemos como el Consejo Coordinador Empresarial, la misma Iglesia católica inicia una serie de movimientos políticos y sociales en contra de la educación en las escuelas primarias que nos recuerdan mucho a lo que está sucediendo actualmente con las protestas de las organizaciones pro familia “natural”.

JMH: ¿El proyecto político de Cárdenas fue en realidad tomar al pie de la letra la Constitución de 1917?

PAP: La Constitución de 1917 fue su biblia, pues a él le parece que la Constitución no cumplió con los deseos de Carranza, sino de los constituyentes más radicales, entre los que se encontraban su amigo cercano y consejero Francisco J. Mújica que redactó varios de los artículos más importantes, a él le parece que la Constitución de 1917 plasma los ideales de la Revolución como ninguna otra cosa, justo cuando toma posesión del cargo en el Estadio Nacional hace un llamado a los elementos revolucionarios de la nación para darle continuidad al proceso revolucionario, es con ellos, con esos elementos revolucionarios, con los que él pretendía gobernar, pero también sabe que los elementos revolucionarios no eran la nueva burguesía revolucionaria, sino aquellos que hicieron la Constitución del 17.

JMH: La idea de la construcción de instituciones es un tema esencial para entender a Cárdenas, mucha gente piensa que fue un error que no impusiera por dedazo a Mújica, que era muy cercano a él y que podría haber ahondado en el proyecto político, pero no lo hizo así y ganó Ávila Camacho que tenía otro proyecto político.

PAP: Si él hubiera impuesto a Mújica hubiera tirado por la borda todo ese proyecto político, se hubiera convertido en un Calles, un cacique, y eso era justo lo que no quería, entonces él hizo lo que decía que se tenía que hacer exactamente, no meterse, no imponer a su candidato sino que hay que construir instituciones en este país, y lo que hace es darle juego a todos los generales que quieren ser presidentes, pero no se da cuenta de que están pactando detrás de él y que le darán un madruguete Lombardo, Ávila Camacho y el joven Miguel Alemán y cuando él quiere reaccionar ya es demasiado tarde, ya los pactos están hecho detrás de él.

Javier Moro Hernández