La corrupción en el Perú: de la colonia, Rufino Echenique a Ollanta Humala La corrupción en el Perú: de la colonia, Rufino Echenique a Ollanta Humala
El escándalo de corrupción más importante de la historia latinoamericana remece a muchos países de la región: el caso Odebrecht. El Perú no es... La corrupción en el Perú: de la colonia, Rufino Echenique a Ollanta Humala

El escándalo de corrupción más importante de la historia latinoamericana remece a muchos países de la región: el caso Odebrecht. El Perú no es ajeno a él. El expresidente Ollanta Humala (2011- 2016) y su esposa, Nadine Heredia, se encuentran en prisión preventiva por sobornos que alcanzan los tres millones de dólares. El expresidente Alejandro Toledo (2001- 2006) enfrenta un proceso de extradición por haber recibido 20 millones de dólares de la misma empresa, a cambio de un millonario contrato de construcción del gasoducto del sur peruano. Se han encontrado documentos de la empresa brasileña que contienen las iniciales “AG”, que algunos asocian al expresidente Alan García (2006- 2011). Por su parte, la excandidata presidencial, Keiko Fujimori, lideresa del principal partido de oposición, también habría recibido dinero de Odebrecht para su campaña electoral, según fuentes brasileñas.

Este escándalo salpica, incluso, al actual gobierno. El presidente Pedro Pablo Kuczynski, cuando fue ministro de Alejandro Toledo, firmó los cuestionados contratos para la construcción del gasoducto del sur. A todo ello hay que agregar que el expresidente Alberto Fujimori (1990- 2000) purga condena por varios delitos, entre los que se encuentran los de corrupción.

Corrupción es la utilización de los poderes públicos con el fin de alcanzar un beneficio particular para sí o para terceros. La cara más visible de la corrupción es la apropiación de dineros públicos de forma ilícita. Sin embargo, en este fenómeno no se agota la corrupción. También comprende la utilización de los poderes públicos para que determinados particulares alcancen una posición (no meritocrática) que les garantice, posteriormente, un flujo de dinero tanto ilícito como lícito. La corrupción también actúa bajo formas legales, bien sea dando leyes con “nombre propio”, aprovechando los vacíos de la ley o la frágil institucionalidad. Muchas veces esas conductas “lícitas” constituyen el grueso de los actos de corrupción.

A propósito de ello se han planteado las siguientes preguntas: ¿por qué la corrupción se ha generalizado en el Perú? ¿ desde cuándo existe corrupción en el Perú? La respuesta a ambas preguntas se encuentra en la frágil institucionalidad política y jurídica del Perú. Fragilidad, además, que proviene de vieja data. Constituye un lastre colonial que el Estado republicano no ha podido superar.

Expresidente Ollanta Humala purga prisión preventiva por presuntos casos de corrupción.

Expresidente Ollanta Humala purga prisión preventiva por presuntos casos de corrupción.

 

Desde la instauración del poder colonial (1535) los españoles vieron la oportunidad de saquear los recursos materiales y humanos disponibles. La encomienda, primero, y luego la hacienda fueron mecanismos orientados a obtener el mayor excedente productivo posible. Con la instauración de los corregimientos, a mediados del siglo XVI, ello se profundizó. En los hechos los corregidores (autoridades provinciales) se dieron maña para incumplir la legislación colonial e incrementar las cuotas de indígenas para el trabajo en las minas, obrajes y haciendas. A propósito de ello se generalizó la frase: “La ley se acata, pero no se cumple”.

La república, fundada en 1822, lejos de implicar la construcción de un Estado moderno, reprodujo todas las debilidades institucionales de la Colonia. Los caudillos militares, vencedores de la guerra, usaron su poder para apropiarse de las haciendas que habían pertenecido a los españoles y criollos que, fieles a España, abandonaron el Perú. Prácticamente, aquellos caudillos constituyeron el poder público ante la ausencia de un Estado institucionalmente constituido.

Hacia la década de 1840 el Perú empezó a exportar guano de las islas, por aquel entonces el mejor abono natural del mundo. La suerte del país cambió repentinamente. De la escasez de recursos financieros se pasó a la bonanza. El presidente Ramón Castilla (1845-1851) inició el pago de la deuda interna peruana. Estimó que esta ascendía a poco más de cinco millones de pesos. Sin embargo, en virtud de una ley que autorizaba el pago a todo aquel que sostuviera que era acreedor del Estado- aun si no tenía documento alguno para probarlo- durante el gobierno de Rufino Echenique (1851- 1854) se pagó más de 25 millones de pesos. Fue el mayor escándalo de corrupción del Perú durante el siglo XIX. Mediante la apropiación “lícita” se formaron fortunas particulares de la noche a la mañana.

En el siglo XX son bastante conocidos los casos de gobiernos como el de Leguía (1919-1930) que, a través del endeudamiento externo, contribuyó a crear nuevos ricos que respaldaran socialmente su poder y contrapesaran a la oligarquía azucarera peruana. Aunque, no está demás mencionar, que su patrimonio personal fue menor cuando fue depuesto por Luis Sánchez Cerro (1930- 1933) que cuando ingresó al poder.

Otro caso se produjo en 1968: el llamado “escándalo de la página once”. Consistió en la sustracción de la página once de un lesivo contrato entre la empresa petrolera fiscal (del Estado) y la IPC, subsidiaria de la Standar Oil. Aquella página contenía los precios a los cuáles se vendería el petróleo entre ambas empresas. Ello, sumado al enorme descontento campesino por la masiva desposesión de sus tierras, a través de títulos de propiedad fraudulentos, producido entre las décadas de 1930 y 1960, fue el detonante para el golpe militar.

El llamado “Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada” (1968- 1980) emprendió varias reformas, entre las que estuvo la nacionalización de las empresas norteamericanas en el Perú y algunas privadas nacionales, así como la reforma agraria. Al finalizar su mandato dejó tras de sí un aparato estatal esquilmado. Para muchos militares en el poder las empresas estatales fueron un “botín” que no desaprovecharon.

Vladimiro Montesinos, exasesor de Alberto Fujimori entregando sobornos

Vladimiro Montesinos, exasesor de Alberto Fujimori entregando sobornos

 

Alan García, en 1985, llegó al poder con la promesa de acabar con la corrupción. Sin embargo, en 1990, el propio García acabó envuelto en el caso “tren eléctrico”, acusado por Sergio Siragusa de haberlo sobornado personalmente. Alberto Fujimori (1990-2000) lo sucedió. Privatizó las empresas públicas, estatizadas en la década de 1970, por las que el país recibió algo más de 10 mil millones de dólares. Sin embargo, según investigaciones periodísticas, durante ese gobierno se habrían robado seis mil millones de dólares. A ello se suma los llamados “Vladivideos” en los que se aprecia que su asesor, Vladimiro Montesinos, sobornaba a políticos y empresarios de medios de comunicación en los ambientes del Servicio de Inteligencia Nacional.

Daniel Loayza Herrera

Daniel Loayza Herrera, escritor y académico peruano. Lima, Perú, 1972. Historiador y educador. Licenciado en Historia y Licenciado en Educación. Magister en Educación. Estudios concluidos de doctorado en Educación. Estudios de maestría en sociología y estudios de Derecho.