La conspiración de Becerril La conspiración de Becerril
David Becerril Flores confiesa que hasta los 13 años no leyó un libro por iniciativa propia. A esa edad escogió leer “El Alquimista”, del... La conspiración de Becerril

David Becerril Flores confiesa que hasta los 13 años no leyó un libro por iniciativa propia. A esa edad escogió leer “El Alquimista”, del brasileño Paulo Coelho. “Lo único que logró la lectura de ese libro fue incrementar una ya de por sí, desbordada imaginación”, dice, tras recibir el premio del primer concurso de novela negra de la revista Horizontum, con la obra: “La conspiración de Jericó”.

Asegura también que nunca fue un buen estudiante. “Era muy distraído y todo el tiempo estaba imaginando cosas. Eran historias que se tenían que quedar en mi cabeza, porque no había manera de expresarlas”. Pero  a los 17 años se atrevió a escribir su primera historia. Durante cuatro meses se dedicó a elaborar una novela de género fantástico, que solamente dos de sus hermanos leyeron. Durante 20 años escribió historias que a él le gustaría leer. “Hasta el día de hoy no había tenido éxito para publicar uno de mis trabajos. Todavía no me creo que he ganado este concurso”, asegura.

La conspiración de BecerrilBecerril Flores vive en el municipio de Chalco, en el Estado de México. Nació el 4 de enero de 1980 y estudió la  Licenciatura en Administración en la Unidad de Estudios Superiores de Chalco, de la Universidad Mexiquense del Bicentenario. Durante cuatro años laboró en una empresa comercializadora de desperdicios industriales que realizaba exportaciones a China y Estados Unidos. Asegura que escribe porque le apasiona, lo disfruta y porque quiere aportar. Es “algo” que brinda la literatura.

Para Roger Vilar, director editorial de Horizontum y presidente del jurado de este primer concurso literario de la revista “La conspiración de Jericó” resultó, de las 63 novelas presentadas, la más idónea para ganar el primer premio, consistente en 5 mil pesos en efectivo y la publicación del texto. “Es una obra narrativa que todo el tiempo, párrafo tras párrafo, mantiene la intriga y el interés del lector. Cuando pensamos que ya no puede suceder algo nuevo, o creemos imaginar qué cosa sucederá, el autor nos sorprende con una nueva vuelta de tuerca y le da un nuevo aire, un nuevo rumbo a la novela”, explica.

Aunque no quiere adelantar el tema de la novela, para Vilar “los personajes están muy bien construidos, desde el punto de vista literario. Son coherentes y muchas veces exóticos, como el travesti de origen africano, llamada por todos ‘La araña’. El protagonista, Abel Infante, el detective encargado de resolver un misterioso crimen, o más bien, varios crímenes, no se parece a otros detectives. Es un tipo sui géneris, y que en realidad no es detective, sino que finge serlo, para mostrarle a sus padres que al menos tiene un trabajo”, cuenta.

Según Roger Vilar la trama se desencadena cuando a la oficina de este “detective” se aparece una mujer, que conoce los fondos más bajos de la sociedad, donde el poder y el dinero se resuelven con drogas y placeres prohibidos. “Esta  interesante historia tiene mucho que ver con un paupérrimo barrio de Jericó, un lugar sin servicios públicos, como dice el refrán, dejado de la mano de Dios, donde lo más común son los asaltantes, los sicarios, y las drogas. Creo que una de las virtudes de esta novela es que precisamente, en Jericó, ese barrio marginal, de los que tanto abundan, se muestra la realidad de un México que muchos no quieren ver, por feo, por horripilante, pero que está ahí, a la vuelta de cualquier esquina”, concluye.


La Redacción

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