La clase política mexicana en la trama corrupta del petróleo: desde Mouriño hasta Duarte La clase política mexicana en la trama corrupta del petróleo: desde Mouriño hasta Duarte
El “gasolinazo” generó caos, terror y rumores de Estado de excepción. Pero en un ambiente político así, lo que se tiene es un Estado... La clase política mexicana en la trama corrupta del petróleo: desde Mouriño hasta Duarte

A Pepe Reveles y Humberto Hernández Haddad, por su ejemplo

El “gasolinazo” generó caos, terror y rumores de Estado de excepción. Pero en un ambiente político así, lo que se tiene es un Estado controlador que no controla nada, porque el único control posible es la estructura, que el Estado mexicano perdió y es el mayor síntoma sicopatológico de un sexenio delirante.

Todo está listo para el descrédito final de Petróleos Mexicanos, y recibir a las empresas que ganaron las licitaciones: aunque la corrupción y los grupos criminales operan en contubernio con políticos y empresarios, desde sexenios atrás, como cuando se dieron a conocer los contratos especiales del entonces secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño y Pemex en la administración del presidente Felipe Calderón; el escándalo vio su fin con el dudoso accidente aéreo en el que Mouriño perdiera la vida al lado del subprocurador, José Luis Santiago Vasconcelos.

En México, desde 2015, la ordeña de gasolina por parte de grupos criminales genera desabasto, pérdidas e inseguridad, en distintas entidades, ante la casi omisa reacción de los gobiernos. Petróleos Mexicanos ya era botín de todos.

Pese a que el crimen organizado lleva años en el negocio de la gasolina, tanto legal como ilícita, Pemex no había suspendido gasolineras por estar vinculadas a grupos delictivos, como hasta ahora. Es momento de sacar a relucir el “petróleo sangriento” para justificar que el alza sólo es resultado de una limpieza profunda, de un saneamiento para nuestra economía, que nunca más estará petrolizada.

La clase política mexicana en la trama corrupta del petróleo: desde Mouriño hasta Duarte

Se nos ha hecho creer que el alza petrolera es producto de la generación espontánea en los mercados especulativos, y lo cierto es que no especulan ni arriesgan, pues en las últimas décadas, empresarios mundiales han tejido redes con gobiernos para sacarle la última gota de ganancia al petróleo.

Pero que nadie se escandalice porque el terror también se anticipa, y antes del “gasolinazo”, hubo pequeños aumentos porcentuales al costo de las gasolinas, pues en este sexenio, mes con mes “se ajustaba” el precio del hidrocarburo, para allanar el camino a las empresas gasolineras trasnacionales, justo antes de una mayor demanda. Qué coincidencia internacional tan conveniente, el abrirse nuevos mercados con el impulso de las grandes crisis.

Si es el fin de la era de los hidrocarburos, los empresarios globales parecen tener la consigna de forzar al mercado generando terror en el consumo.

Petróleo sangriento

Los que surgen hoy como salvadores, son los diplomáticos empresariales al estilo del recién nombrado canciller presidenciable, Luis Videgaray, quien tiene entre sus cualidades, contar con la protección necesaria como para no haber anunciado el “gasolinazo”, pero también tiene en su haber, relaciones con empresarios de grupos inmobiliarios y petroleros. Tan es así, que fue uno de los principales promotores de la reforma energética ante inversionistas texanos, cuando aún fungía como secretario de Hacienda, previo a la elección presidencial de los Estados Unidos.

En Coahuila, los negocios llevan la Z como marca indisoluble, y la gasolina no es la excepción. “El Mono” Muñoz  es intocable, como la mayoría de los miembros del grupo criminal “Los Zetas”, quienes operan en todo México sin mucha presión por parte del Estado.

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La influencia de “Los Zetas” en las redes empresariales de corrupción gasolinera, demuestra que esta asociación criminal no se dedica exclusivamente al  narcotráfico. “Los Zetas” vienen del fondo del poder, de las entrañas del Estado, y dentro de él hacen negocios, como los seis contratos por 8.9 millones de pesos, entre los consorcios gasolineros de “El Mono” Muñoz y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

La relación de “El Mono” con el gobernador de Coahuila, Rubén Moreira, se dio a conocer en octubre de 2016, y según el diario español El País, Muñoz tenía “amenazado” al gobernador con dar a conocer información confidencial; pero ni de la investigación sobre los contratos con el IMSS, ni de los secretos del gobierno de Moreira, se dio a conocer nada.

¿Cuánto esfuerzo y paciencia invirtió el gobernador fugitivo, Javier Duarte, en desfalcar a Veracruz? En 2011 hizo negocios con el defraudador de Petrobras, Marcelo Odebrecht, poco antes del gran escándalo que involucró a la ahora destituida presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. Pero como se trata de Duarte, un acuerdo con el delincuente infiltrado más célebre de la mafia petrolera mundial, debe ser pecata minuta, pues el gobernador prófugo tiene una trayectoria delictiva de mayor alcance.

Lo que viene es una “llamarada de petróleo”, grupos cerrando casetas para impedir el cobro, que raramente no pasan el bote para la cooperación con el movimiento. Más parecen traer la consigna de mitigar un poco la angustia económica transformada en terror psicológico que aqueja a los mexicanos en esta fase de mayor incertidumbre. Pero nada, el león no ha despertado; peor aún, se puede volver a dormir –digo esto, parafraseando a Octavio Paz, y una licencia poética que le habría contestado la poeta mexicana, Dolores Castro–.

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La escasez de recursos no será como se pensaba antes en la geopolítica tradicional, un asunto de guerras convencionales entre los países, sino un fenómeno terrorista. Por eso, problemáticas como el cambio climático y la prevención de desastres son un tema de seguridad global, porque estos tienen el mismo impacto del terrorismo y también han sido provocados gradualmente por los gobiernos, por las empresas trasnacionales.

Es momento de reconocer que la escasez de recursos y los desastres naturales, son desastres políticos.

La periodista intelectual, Naomi Klein, advirtió en La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre, que los gobiernos aprovechan el caos generado por los desastres naturales para implementar medidas políticas extraordinarias, fuera de la ley. Pero si lo reflexionamos, no sólo es un oportunismo político, sino una cadena, un ciclo provocado, en el que se va diezmando al planeta y sus recursos, para provocar daños irreversibles que devengan en desastres del tamaño de la violencia terrorista. Nadie puede negar que el impacto del 11 de septiembre generó un terror comparable con el del huracán Katrina, con sus saqueos y miseria flotando entre el excremento.

La realidad construida y apocalíptica de no tener hidrocarburos, recuerda al terror de países como Venezuela y Argentina, donde la falta de recursos básicos, generó crisis políticas de inseguridad, que cuestionaron a los gobiernos hasta presionar por su destitución o por un golpe de Estado. Pero en México, la historia de América Latina hace la excepción: está en la antesala de la liberación el ex gobernador quintanarroense, Mario Villanueva, “El chueco”, mientras Duarte continúa a la fuga. La justicia no está hecha para la clase política mexicana, son inmunes a su efecto. México sigue siendo un león dormido.


Yuriria Rodríguez Castro

Yuriria Rodríguez Castro

Yuriria Rodríguez Castro, es periodista especializada en criminalidad. Egresó de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UNAM, es Maestra en Periodismo Político por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, y en ambas instituciones obtuvo Mención Honorífica. Actualmente cursa el Doctorado en Ciencias Penales y Política Criminal en el INACIPE.