La angustia de la responsabilidad en “Electra Garrigó”, de Virgilio Piñera La angustia de la responsabilidad en “Electra Garrigó”, de Virgilio Piñera
Virgilio Piñera es uno de los autores más revolucionados del siglo XX en América Latina, tanto por su tratamiento a las temáticas políticas como... La angustia de la responsabilidad en “Electra Garrigó”, de Virgilio Piñera

Virgilio Piñera es uno de los autores más revolucionados del siglo XX en América Latina, tanto por su tratamiento a las temáticas políticas como por su labor de traductor, asimismo, al ser responsable de introducir a los máximos representantes del teatro del absurdo en Cuba en la célebre antología Teatro del absurdo donde incluye a Samuel Beckett, Eugène Ionesco, Harold Pinter y Sławomir Mrożek.

Enfatizo mi análisis en la obra de teatro Electra Garrigó en la cual Piñera desarrolla el tema del destino. Éste era un concepto muy repetido en el teatro griego y formaba parte de su pensamiento. La presente obra es la parodia y la farsa de la estructura clásica. Electra, la protagonista, afirma su incertidumbre visual para guiar sus acciones. Dicha indecisión en realidad es la falta de conocimiento y, al mismo tiempo, es el fundamento del destino. En otros términos, la sabiduría se vuelve un rasgo central para considerar que esta obra es de formación, pues el personaje central posee ciertas características al inicio de la historia y desarrolla otras para el final del drama.

La figura del Pedagogo sostiene la tesis. Este personaje le cuestiona a Electra su tendencia por la tradición y le sugiere realizar una revolución. Esta mención contiene una doble postura: la política y la literaria. Además, la educación filosófica de Piñera sugiere asociar la revolución a otro rasgo. La historia confirma que la filosofía  corresponde, en su mayor parte, a los hombres, por lo cual el autor propone, en la voz del Pedagogo, figura simbólica del conocimiento y encargado de instruir a Electra, que sean las mujeres sabias, sus disertaciones y sus discusiones abiertas, quienes tendrían que realizar la revolución.

La angustia de la responsabilidad en “Electra Garrigó”, de Virgilio Piñera

Este largo proceso se alcanza mediante el símbolo de la luz, elemento que vincula el conocimiento con la visión. La luz y la oscuridad son símbolos usados por Parménides en su poema Sobre la naturaleza para distinguir la episteme (ciencia-conocimiento) de la doxa (opinión). Esta es la base del dualismo óntico-epistémico de la filosofía occidental. De este planteamiento derivan las ideas de Platón, Aristóteles, el problema de los universales del Medioevo, y gran parte de la filosofía moderna. La crítica a la tradición es una constante en la obra de Piñera.

Electra prefiere la luz a la oscuridad, es decir, la razón a la opinión para realizar su destino. Justamente cuando entra a escena Egisto, hay un intercambio de opiniones entre el Pedagogo y Electra, referente a preferir la luz o no. Enseguida, y antes de que el Pedagogo se retire de escena, Electra conjetura sobre el valor ontológico de las acciones. Afirma e increpa a su tutor, si ha entendido bien al pensar que las acciones son los hechos, y éste le afirma que ha comprendido todo.

En síntesis, para Electra no hay, en las acciones, principio alguno de causalidad. Nada en las acciones tiene motivo; por lo tanto, con este planteamiento la supuesta libre elección no tiene por causa la razón. Cada una de las acciones posibles o elecciones realizables por Electra, como personaje principal de la obra, son meros hechos. Querer es voluntad y una decisión consciente, lo cual parece estar nulificado cuando Electra especifica que las acciones son solamente hechos.

El destino es un hecho: serie de acciones humanas que resultan ser un estado de cosas. Este aspecto ontológico es la realización positiva o negativa del ser humano. Ciertamente hay una idea de Sartre alrededor de este planteamiento. La angustia proviene de la responsabilidad de elegir. Es decir, la conciencia de la libertad genera una angustia. Eligiendo cada uno un aspecto personal de su individualidad, se elije responsablemente a la humanidad. Nada es designado al hombre individual, sino que él decide sus actos. Entonces, el actuar personal involucra a la humanidad, según Sartre; el derecho de obrar de tal manera hace que la humanidad se ajuste a los actos de cada uno. La angustia se produce por la responsabilidad, y en un doble aspecto: aquella que compromete a quien elige su actuar y aquella otra que compromete al resto de la humanidad. Ambas, angustia y responsabilidad, son parte de la acción.

“El hombre es el único que no sólo es tal como él se concibe, sino tal como él se quiere, y como se concibe después de la existencia, como se quiere después de este impulso hacia la existencia; el hombre no es otra cosa que lo que él se hace. Este es el primer principio del existencialismo. Es también lo que se llama subjetividad, que se nos echa en cara bajo ese nombre”. (Sartre, 2009)

La decisión que toma Orestes, ya sea la de partir o no, según el destino, implica la voluntad del resto de los personajes. Las acciones de Orestes pueden convertirse en las desgracias de su madre, Clitemnestra. Si el destino es un hecho, cualquiera que este sea se debe elegir. Para ello se requiere de conocimiento. Significa que el destino de Orestes es una decisión plena de ignorancia y, por tanto, carente de libertad y vacía de voluntad.

La angustia de la responsabilidad en “Electra Garrigó”, de Virgilio Piñera

¿Realmente se puede elegir ignorando lo que se puede decidir? Considero que no. Aunque todo está sujeto al destino, existe la libertad. Este es el problema central en relación con el tema del destino: Clitemnestra quiere decidir por Electra, pues desea para su hija lo que ha tenido ella, a saber, un marido; y Agamenón quiere elegir para su hijo Orestes, lo que él hizo en su juventud, viajar por tierras lejanas. De acuerdo a este planteamiento, ¿existe la libertad? Sí existe, únicamente que como causa, es el principio de causalidad de las otras libertades humanas.

El segundo acto toca un tema nuevo: la presencia de los no-dioses. Esto implica, al mismo tiempo, la ausencia divina, es decir, la negación de Dios. Si no hay dioses, entonces no tiene motivos para ser divina, simplemente se hace racional. Este hecho ontológico de la luz representa el proceso de formación mediante el cual Electra se vuelve racional, o por lo menos, encuentra una causa racional en los hechos, antes negado por ella misma.

Ahora bien, la conceptualización, en la obra de Piñera, es totalmente moderna, pues sí hay libertad, además la causa del destino son las acciones de los sujetos. La decisión del pretendiente de Electra por suicidarse, también hace elegir a Clitemnestra, a Agamenón, y a Electra. La primera quería que Electra se fuera de casa, lo cual ya no será posible; Agamenón deseaba que Electra se quedara y dado el hecho sí será probable; y ésta tenía la elección entre casarse o no con el pretendiente, por lo cual solamente le queda elegir un hecho: quedarse. Así, pues, un tema clásico y de corte griego se moderniza a través del valor de la libertad la cual durante todo el siglo XX fue tema de discusión filosófica y motivo para el desarrollo de los Derechos Humanos.

 

Bibliografía

Sartre, Jean-Paul (2009), El existencialismo es un humanismo, Edhasa, España.

Fernando Salazar Torres

Fernando Salazar Torres: (Ciudad de México, 1983). Poeta, ensayista y gestor cultural. Licenciado en Filosofía por la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Iztapalapa (UAM-I), también obtuvo el grado de Maestría en Humanidades (UAM-I). Ha publicado el poemario Sueños de cadáver (el golem editores, 2010) y Visiones de otro reino (el golem editores, 2015). Su poesía y ensayos se han publicado en distintas gacetas y revistas literarias impresas y electrónicas. Coordina las mesas críticas sobre literatura mexicana, “Crítica y Pensamiento sobre poesía y narrativa en México”. Dirige un Taller Literario. Colabora en la revista literaria “Letralia. Tierra de Letras” con la sección “Voces actuales de México”.