Juan Villoro, Pasión y Literatura Juan Villoro, Pasión y Literatura
Una entrevista en exclusiva para Horizontum, víspera de su cumpleaños 60 Juan Villoro tiene una gran prosapia intelectual. Su padre, Luis Villoro, fue una... Juan Villoro, Pasión y Literatura

Una entrevista en exclusiva para Horizontum, víspera de su cumpleaños 60

Juan Villoro tiene una gran prosapia intelectual. Su padre, Luis Villoro, fue una figura significativa en la filosofía y en la historia de las ideas. Luis comenzó estudiando al indigenismo, hasta incorporarse al movimiento zapatista en Chiapas como intercesor de las culturas indígenas, entonces él se convirtió, en la práctica, como un Fray Bernardino de Sahagún o Bartolomé de las Casas o Clavijero, los grandes estudiosos de los movimientos indígenas y culturas prehispánicas.

Cuando Juan Villoro se refiere a Luis, como su padre, expresa “los intelectuales suelen ser bastante malos padres por estar muy metidos en su mundo, suelen ser egoístas, están en una abstracción permanente, y no siempre se dan cuenta del mundo de los afectos y la cotidianidad y la mayoría de los intelectuales han tenido problemas con sus hijos, afortunadamente me salvé de estas circunstancias, más por las virtudes de mi padre que por las mías, pero creo a fin de cuentas fue un buen papá porque me acompañó en muchas de mis pasiones por ejemplo el fútbol, siempre pensé que le gustaba, pero él fingía para llevarme a los partidos”.

En su infancia Villoro fue un gran admirador del equipo Necaxa, aunque en la actualidad rara vez puede ir a verlos jugar.

Juan Villoro también ha ocupado puestos en la política nacional.

Horizontum: ¿Nos puedes contar tu experiencia como agregado cultural en la otrora Berlín Oriental?

Juan Villoro: Estudié en el Colegio Alemán y estudié el idioma y tuve una relación muy neurótica con esa lengua porque era impuesta, a la que no le encontraba utilidad y siempre pensé que había sido un error de mis padres haberme mandado a una escuela tan difícil y tan severa, pero con los años me di cuenta de que el alemán era una herramienta, después surgió la oportunidad de ir a un puesto que nadie quería por ser muy conflictivo, en tres años había habido tres agregados culturales, era como la embajada con la peor fama por problemas internos, ahí necesitaban a alguien joven que fuera suficientemente entusiasta para irse por un año y en ese entonces la diplomacia, a principios de los años 80, era una de la carreras válidas para los escritores que muy difícilmente vivimos de nuestros libros. Finalmente no me quedé un año sino tres en Berlín y aprendí que no me gusta ser diplomático, no tengo ninguna vocación al respecto, para cuando terminé me dediqué a trabajos más relacionados con la traducción y el periodismo.

Juan Villoro, Pasión y Literatura

H: Estudiaste Sociología. En otro momento mencionaste que la sociología era para indecisos, así que ¿qué significa para un sociólogo escribir crónica en el medio periodístico?

JV: La Sociología es muy atractiva, es como un cóctel de distintas disciplinas, tiene algo de Historia, Economía, Filosofía, Ciencias Políticas, entonces en ese sentido es una buena carrera para alguien que no está muy seguro de las Ciencias Sociales, yo sabía que me quería dedicar a la literatura y también sabía que no quería estudiar Letras, porque tenía la idea ingenua de que lo que era una pasión gratuita se iba a convertir en un matrimonio por conveniencia, yo iba a tener que leer libros por obligación me dije yo lo que quiero es leer por gusto y ya luego dedicarme académicamente a otra cosa, entonces fue una buena combinación para mí. La Sociología, me ha permitido tener un contexto más amplio para cuando escribo de periodismo, de autores y cuando hago ensayos.

Para el escritor y periodista, los libros son formas de la vida, que cuando están cerrados es como si no existieran, “un libro que está cerrado no es una obra de arte, es un objeto, en cuanto lo abrimos y lo empezamos a leer este libro cobra vida, tiene una persona adentro, tiene todo un mundo propio, en ese sentido los libros son seres vivos”.

H: ¿Qué libros recomendarías a un joven?

JV: Muchísimos, pero le recomendaría el que me convirtió en lector que es De Perfil de José Agustín, también recomendaría los cuentos de Julio Cortázar para los jóvenes que les interese la literatura fantástica lean Todos los fuegos el fuego, o Final de juego, son libros esenciales.

H: ¿Cuál es el mayor reto de escribir para niños?

JV: Primero tomar en cuenta que los niños son seres profundamente inteligentes muy inquietos y muy impacientes, no es fácil retener su atención pero la manera de hacerlo tiene que ver con exigirles intelectualmente, a veces se piensa que el niño es un ser subordinado, inferior y que la literatura para niños debe ser una simplificación de la literatura adulta de tal manera que el niño pueda entender con facilidad, pero la verdad es que el niño quiere retos. Él tiene un acercamiento mucho más filosófico a la literatura, todo el tiempo se está haciendo preguntas esenciales ¿por qué hay buenos y malos?, ¿cómo los buenos le pueden ganar a los malos?, ¿por qué existe la muerte?, ¿qué hay más allá de ella?, ¿por qué sucede el tiempo? La literatura infantil tiene que resolver estas preguntas y por eso me parece tan difícil cultivar esa literatura, que no tiene la valoración cultural que merece.

Juan Villoro, Pasión y Literatura

H: Has comentado que la literatura es para subsanar dolores, y metafóricamente hablando ¿qué te dolía cuando escribiste Efectos personales o Palmeras de la brisa rápida?

JV: Si el mundo fuera perfecto, no habría literatura, estaríamos muy contentos, muy satisfechos. No necesitaríamos historias, porque ellas explican una vida conflictiva, una vida problemática. Cuando te sucede algo grave de inmediato tratas de armar una historia, por ejemplo, si el médico te dice que tienes un padecimiento serio, de inmediato comienzas a pensar cómo serán tus días futuros, qué tienes hacer, a quién le vas avisar, es decir comienzas a armar toda una narrativa para volver soportable esta mala noticia que has recibido, entonces el mundo no siempre nos permite celebrar las cosas y no siempre se basta a sí mismo y el arte tiene que ver con eso, con suplir carencias del mundo a través de una representación más satisfactoria de la realidad, lo extraño es que esa representación incluye dolores y problemas, las grandes historias tienen elementos tristes, tienen sufrimiento, si yo estuviera muy contento con la realidad no escribiría nada, pero sabemos que la realidad es tremenda y hay maneras de sobrellevarla y una de ellas es el arte entonces cuando escribo Efectos personales, que es un libro de ensayos, tiene que ver más con mis pasiones literarias y Palmeras de la brisa rápida, es un libro de viajes a Yucatán que tiene que ver con mi familia, porque mi madre es de allá, son situaciones personales. Todo libro o tan sólo un artículo periodístico surge de una insatisfacción, es decir la literatura es una gran ventila de quejas.

Juan Villoro recibió recientemente el Premio Ramón López Velarde, del que emergió una breve polémica por su asignación, ya que se ha mal entendido que este galardón sólo es para aquellos que han escrito poesía, cuando en realidad originalmente se otorgaba a aquellos que han analizado o difundido la obra del escritor zacatecano. José Luis Martínez fue el primero en recibirlo, quien compiló sus obras completas y era un historiador de literatura, el segundo fue Juan José Arreola, narrador quien lo antologó y lo recitó en varios discos, Martha Canfield y el biógrafo de López Velarde, Guillermo Sheridan. Al respecto, el autor de Los culpables reflexiona que en las redes sociales (donde se generó la controversia) no hay dos minutos de reflexión, porque dos minutos es lo que te toma ir al sitio (web) y se puede ver por qué se da y a quién se otorgado. A Juan Villoro se le entregó por su libro El testigo que trata sobre López Velarde en un intento por recuperar su vida y por un ensayo, Históricas pequeñeces, que es la repercusión de López Velarde en la narrativa, mismo que fue su discurso de ingreso al Colegio Nacional.

Por éste y otros motivos a Villoro no le gustan las redes sociales, prefiere utilizar el correo electrónico, considera que crean problemas que antes no existían, como la pérdida de la privacidad, es en estos espacios donde puedes decir algo irresponsable, estúpido; así, el autor de Conferencia bajo la lluvia cree que las redes nos alejan de lo que somos como personas civilizadas, al ser lugares donde todo el mundo puede decir cualquier irresponsabilidad sin ningún compromiso.

H: ¿Si vivieras en otro país a qué te dedicarías?

JV: La verdad es que sólo me puedo dedicar a escribir y es lo único que me interesa y las otras pasiones que tengo las puedo mezclar perfectamente con la escritura soy aficionado al fútbol y en general a todos los demás deportes, la música, no sólo el rock, viajar, ir a restaurantes, caminar me encanta, pasiones bastante simples, pero es que todo el tiempo estoy pensando en palabras y escritura y eso no se acaba.


Diana López

Diana López

Comunicóloga y etnohistoriadora. Se ha desempeñado como promotora cultural independiente, RP para editoriales y eventos culturales. Fue coeditora web en la sección cultural del periódico Reforma y paleógrafa del Archivo General de la Nación. También ha sido asesora pedagógica de fomento a la lectura. Oficio que mejor la define: mochilera.