Jeff Sessions: el hombre del silencio Jeff Sessions: el hombre del silencio
Un Jeff Sessions serio, tenso y olvidadizo se presentó ante el Senado estadounidense para negarse a hablar. Jeff Sessions: el hombre del silencio

Un Jeff Sessions serio, tenso y olvidadizo se presentó ante el Senado estadounidense para negarse a hablar. El fiscal general se negó, ya fuera porque lo “olvidó” o simplemente no quiso hacerlo, a revelar el contenido de sus conversaciones con Donald Trump en torno a la investigación sobre la “trama rusa” o al despido de James Comey de la dirección del FBI.

Presionado por las inquisitivas preguntas de los senadores, sobre todo de los demócratas, Sessions se acogió, dijo, a un “viejo privilegio” según el cual las conversaciones que miembros del Departamento de Justicia sostienen con el presidente de los Estados Unidos pueden no ser reveladas “sin éste revisar antes las respuestas al respecto”.

La medida de Sessions fue recibida críticamente por diferentes legisladores, quienes le reclamaron su omisión. “Está usted bloqueando la investigación de este comité”, le recriminó el senador demócrata Martin Heinrich. “Su silencio dice mucho”, sentenció.

La actitud de Sessions ante el comité que investiga el presunto entrometimiento del gobierno ruso en las campañas presidenciales de los Estados Unidos, intromisión que benefició a Donald Trump, terminó por exasperar a los senadores. En uno de los ríspidos intercambios que el fiscal general tuvo con miembros del comité, Sessions le dijo a una senadora demócrata: “Me pone nervioso (…) Si no me deja responder con totalidad me acusará de mentir”.

Además de negar una y otra vez su supuesta colaboración con el gobierno ruso, Sessions se limitó a señalar que en el despido de James Comey como director del FBI, únicamente había elaborado una recomendación dirigida a Trump, en el sentido de aquel fuera removido de su cargo.

“Era mi responsabilidad recomendar la destitución de Comey como parte de mi trabajo de fiscal general”, enfatizó; no obstante, los senadores le reclamaron que dicha recomendación tuviera lugar luego de que se recusara para conocer de la investigación sobre el russiagate.

“Había problemas ahí ( en el FBI) y consideramos tanto yo como mi número dos que lo mejor era un nuevo comenzar en la agencia”, explicó.

De los encuentros con el embajador ruso, Sergei Kilsyak, Sessions insistió en que estos se realizaron; no obstante, durante las conversaciones “no hubo nada inaceptable o inapropiado”. En todo caso, en una de sus intervenciones, Sessions afirmó: “Una relación más armoniosa con Rusia no vendría mal”.

Por otro lado, durante su comparecencia explicó los motivos de que se recusara para conocer de la “trama rusa”. Así lo expuso: “Tuve que recusarme de la investigación a la trama rusa tras desvelar esas reuniones –con el embajador ruso- (…) No lo hice por haber hecho algo mal o estar en involucrado en algo inapropiado, sino porque consideré que debía después de las revelaciones sobre mis conversaciones con el embajador”.

Pese a los llamados de los senadores para obtener una más intensa colaboración de Sessions en su investigación, este se rehusó a asegurar una colaboración en esos términos. “En tanto que sea apropiado colaboraré con este comité para compartir documentos sobre mis conversaciones o reuniones durante la campaña”, matizó.

La comparecencia de Sessions ante el Senado duró alrededor de 3 horas; se trató de un intercambio ríspido, en ocasiones atropellado, que, en los hechos, no modificó sustancialmente el catálogo de revelaciones que sobre la “trama rusa” han trascendido en últimas fechas.

“Cualquier sugerencia de que estuve implicado es una detestable y abominable mentira”, dijo Sessions casi al inicio de su comparecencia


La Redacción

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