Javier Valdez, el hombre muerto sobre el pavimento Javier Valdez, el hombre muerto sobre el pavimento
Ninguna autoridad ha dado señales de la investigación por el asesinato este lunes del periodista sinaloense Javier Valdez. Sólo han insistido en que su... Javier Valdez, el hombre muerto sobre el pavimento

Ninguna autoridad ha dado señales de la investigación por el asesinato este lunes del periodista sinaloense Javier Valdez. Sólo han insistido en que su homicidio está vinculado con su labor como reportero en el semanario local Río Doce y en el diario La Jornada. No más detalles.

El fiscal del estado, Juan José Ríos, ha asumido que su asesinato fue por “su labor periodística”, pero sin detallar a quién pudo molestar con su trabajo. Sólo refiere mecánicamente los hechos: lo sacaron de su carro en el centro de Culiacán y le dieron más de 12 tiros. Luego dejaron su cuerpo tendido en medio de la calle, muy cerca de la redacción del semanario que fundó.

Pero mientras el fiscal expone esta versión, sus compañeros de Río Doce no dudan de que su muerte es obra del narco. Se lo espetaron en la cara al mismísimo gobernador del estado, Quirino Ordaz Coppel, quien, ante la avalancha de indignación por la muerte de Valdez, se comprometió a informar los avances de la investigación en un tiempo máximo de tres meses. También dijo que haría una dirección especial, dentro de la Fiscalía General de Justicia.

Horizontum. Javier Valdez, el hombre muerto sobre el pavimento

Por ahora hay dos líneas de investigación abiertas por la Fiscalía General del estado: el trabajo periodístico de Valdez y el robo de su vehículo. No obstante, la hipótesis de que Valdez es otra víctima más del narco por su trabajo como reportero ya está tomando cuerpo en varios medios nacionales e internacionales. Este viernes el diario español EL PAÍS y el sitio digital mexicano Animal Político han reconstruido los últimos días del escritor sinaloense, bajo estos mismos supuestos.

El final de Javier puede que haya comenzado con la extradición del narcotraficante Joaquín, El Chapo Guzmán, a los Estados Unidos, el mismo día que Donald Trump asumió como presidente de ese país.

Pero el regalito de Peña Nieto al nuevo mandatario estadounidense, de inmediato desató una lucha por el liderazgo del poderoso cártel de Sinaloa. Y en medio de esa nueva guerra, quedó Javier Valdez, con su Río Doce, para contar la historia de los dos bandos en pugna: Los Chapitos, los hijos de Guzmán, y Los Dámasos, los seguidores de Dámaso López, conocido como El Licenciado y detenido hace unas semanas en la capital, considerado como el heredero del trono vacío.

Sin embargo, esta pelea dio paso a otra mayor: una guerra propagandística entre los dos grupos en pugna. Río Doce y otros semanarios locales, como La Pared, serían el escenario de la nueva batalla de los narcos en Sinaloa. En febrero, los hijos de El Chapo hicieron pública una carta en la que acusaban directamente a Dámaso López de intentar matarlos, luego de convocarlos a una reunión junto al más viejo aliado de la familia, el Mayo Zambada. Explicaron en la misiva, difundida ampliamente, que habían sido emboscados para intentar acabar con ellos.

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De inmediato El Licenciado respondió. El 19 de febrero, Javier Valdez le daba voz en Río Doce a un supuesto enviado de Dámaso López, quien desmentía la dicho por Los Chapitos y los exponía como narcos imberbes. Pero la edición del semanario con esa entrevista nadie pudo comprarla. Desapareció de todos los kioscos.

El secuestro de los ejemplares de Río Doce ha sido confirmado por la organización Artículo 19, la cual especifica que la compra masiva de las ediciones se realizó, a finales de febrero, por varios hombres armados para impedir la difusión de la entrevista de Valdez al enviado de

El Licenciado. Para muchos de los colegas del semanario sinaloense ese hecho resultó “un mensaje de que no querían que se siguieran publicando ciertas cosas”.

Lo mismo le sucedió al semanario La Pared, de Culiacán, con su edición del martes 22 de febrero. Una de las encargadas del medio local, comentó al diario El PAÍS, que ese día la siguieron dos jóvenes por todos los kioscos. Cada vez que dejaba los ejemplares, ellos los compraban todos. Recuerda que llevaban gorras con el número 701 en la frente, la posición del Chapo en la lista de los más ricos del mundo de la revista Forbes.

También ella refiere que un intermediario luego los obligaría a sacar una edición dedicada a Los Chapitos, de 15 mil ejemplares. Les dieron el dinero, pero ella no fue a buscarla. La Pared no ha vuelto a circular más.

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Según la reportera del diario La Jornada, Blanche Petrich, después de esos sucesos, comenzaron a llegar amenazas. Javier Valdez era ahora el blanco. Tenían un calibre diferente, asegura Petrich. Incluso, una reportera de ese mismo diario intentó que Valdez le diera unas declaraciones sobre la captura de El Licenciado, pero éste sólo le respondió: “Disculpa, agradezco tu interés, pero por razones de seguridad no puedo dar declaraciones, se puso cabrona la situación”, cuenta la periodista.

Pero, por absurdo que parezca, no hay denuncia alguna de esas amenazas contra Javier, ni Río Doce ni La Pared, asegura el fiscal estatal, Juan José Ríos, quien llegó al cargo en marzo último, después de los secuestros de las ediciones de esos semanarios referidos a las disputas por el trono de El Chapo Guzmán. Un trono de droga, erigido a golpe de balas, que nadie ha podido contar mejor que ese hombre, Javier Valdez, tendido este lunes sobre una calle de Culiacán, con más de 12 impactos en su cuerpo.

Katia Monteagudo

Katia Monteagudo

Licenciada en Periodismo, de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Especializada en temas políticos, globales, económicos y sociales, y en el uso de técnicas narrativas, investigativas, manejo de las nuevas herramientas digitales para la búsqueda, procesamiento, publicación y distribución online de información, junto a la capacidad de articular comunidades a partir de estrategias comunicativas 2.0. Dominio de procesos de edición de medios impresos, digitales y en el fotoperiodismo.